Durante este Año Sacerdotal, el Beato Juan XXIII es un ejemplo excelente para los sacerdotes. Fue el primer varón de sus padres y el cuarto de los catorce hijos en su familia. Se bautizó Angelo Roncalli y su familia trabajaba en la aparcería en el norte de Italia. Fue ordenado como sacerdote de Bergamo, Italia.

Mis vacaciones fueron excelentes. A pesar de que los White Sox de Chicago no han sido el tema de conversación de la ciudad este verano, ellos lo hicieron muy bien cuando fui a verlos en una calurosa noche de julio. En una reunión familiar a las orillas del Lago Michigan a principios del mes de agosto, celebré la misa del domingo con mis hermanas, cuñados, sobrinos y sus familias.

En varios estados se ha presentado la legislación para abolir la pena de muerte. En estos momentos tan difíciles por la situación económica los tremendos costos relacionados con la pena de muerte son un factor significativo.

Los feligreses a lo largo de la Arquidiócesis están dando la bienvenida a los nuevos sacerdotes, a quienes yo he designado para dar cuidado pastoral a las comunidades del occidente de Oregón. Yo recibo ayuda en este trabajo del Consejo de Personal de Sacerdotes. Los feligreses como es entendible, están preocupados con sus propias necesidades y anhelos.

Hace casi 20 años que el Papa Juan Pablo II insistió que es de especial importancia para los sacerdotes ser capaces de relacionarse con otros. El Papa dijo, que ellos necesitaban lograr una cualidad que describió como “caridad pastoral”.

Mis raíces se remontan a Bohemia del sur, donde san Juan Nepomuceno ha sido un patrón especial desde hace mucho tiempo. Mis padres crecieron en una parroquia de Chicago que lleva su nombre en honor a este sacerdote santo. San Juan nació en Nepomuk en 1340 y murió 50 años después. Wenceslau IV era el Rey de Bohemia.

La Pascua es el epicentro de nuestro Año Litúrgico. Empieza con la caída del sol en la noche del Sábado Santo durante el servicio de la Vigilia Pascual y comenzamos nuestra oración pascual al encender el fuego que rompe la oscuridad de la noche.

Los católicos ya no se acercan al sacerdote tan frecuentemente como lo hacían hace 50 años para confesar sus pecados y recibir el sacramento de la penitencia.

Todos sabemos sobre la crisis de las vocaciones. Hay otra crisis que es aun más crítica para el bienestar de nuestra comunidad católica y es la crisis del matrimonio. Mucha gente ya no se casa y demasiada gente no ve su matrimonio como un sacramento.

El Vaticano el mes pasado expidió un documento que trata sobre los aspectos éticos que se generan en torno al tema de las investigaciones biomédicas y da una guía sobre cómo respetar la vida humana. Pero la forma como fue recibido el documento Dignitas Personae tuvo varias reacciones.
Los obispos de los Estados Unidos le dieron la bienvenida a la instrucción.