
Durante estos 40 días de Cuaresma, cada año nuestra iglesia se une íntimamente al misterio de Cristo Jesús en el desierto. Nosotros gastamos estos preciosos días preparándonos para la Semana Santa. Consagramos este tiempo para orar, hacer obras de caridad y negarnos a nosotros mismos para cumplir obligaciones con mayor cuidado y diligencia.

En los Estados Unidos se ha vuelto una tradición el celebrar la "Semana Nacional del Inmigrante" inmediatamente después de la fiesta de la Epifanía, que se celebra el 7 de enero. El Papa Benedicto XVI ha animado a las naciones del mundo a ratificar los convenios internacionales que apuntan a proteger los derechos de los inmigrantes, los refugiados y sus familias.

Usualmente en esta época del año me estoy preparando para hacer un viaje a la capital de nuestra nación, para participar en la asamblea de otoño de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Pero durante los próximos cinco años se va a dar un cambio del lugar donde se realizará este encuentro.

En los últimos meses los ciudadanos de nuestra nación han estado enredados en un debate, que ha sido muy intenso, sobre las normas de inmigración que regirán a nuestro país de ahora en adelante.
Para nosotros, los católicos que vivimos en este país, el tema de la inmigración y los inmigrantes es más que un asunto político.