
Desde que la Arquidiócesis de Portland presentó la petición del Capítulo 11 para declararse en bancarrota ante la Corte, todos los católicos del occidente de Oregón han sido muy comprensivos con la situación y nos han mostrado su apoyo en todo momento. Yo estoy muy agradecido. Infortunadamente, todavía hay muchos que no creen que declararnos en bancarrota era necesario.

A finales del mes pasado al Cardenal Francis Arize, Prefecto de la Congregación para la Divina Adoración y la Disciplina de los Sacramentos del Vaticano, se le hicieron diferentes preguntas acerca de la recepción de la Sagrada Comunión por parte de políticos católicos, que frecuentemente en público son inconsistentes o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.

Al iniciar el tiempo de Cuaresma, no sólo han surgido nuevas acusaciones contra uno de nuestros sacerdotes, sino que también entregamos más información sobre la seriedad del problema aquí en nuestra Arquidiócesis de Portland y el National Review Board sacó su reportaje sobre la naturaleza y gravedad del problema alrededor de los Estados Unidos.

Durante el mes de julio, la Congregación para la Doctrina de la Fe, en Roma, dio a conocer un documento sobre la naturaleza de la iglesia.
Algunos de nuestros periódicos locales han reportado una fuerte reacción a una declaración en particular, la cual afirma que las denominaciones no católicas “no pueden ser llamadas iglesias”.