Edición Impresa: 06/15/2004

Nosotros somos portadores de la misión de Cristo

La semana pasada, la iglesia del occidente de Oregon se reunió en la Universidad de Portland durante su Misión 2004, evento católico que se realiza en el marco del Festival de las Rosas, celebrado anualmente en Portland.

Siempre es bueno reunirse con los amigos, pero el evento de este año fue muy especial. Desde el Año del Jubileo 2000, nosotros los católicos del occidente de Oregon hemos participado en el programa de evangelización 'Discípulos en Misión'.

Durante tres años, durante la Cuaresma y la Semana Santa, nosotros hemos hecho sociedad en numerosas actividades de evangelización. En muchas de nuestras parroquias se establecieron grupos educativos para compartir la fe. También se llevaron a cabo actividades familiares, homilías de evangelización y en los boletines se dieron a conocer los insertos de documentos con base en el Plan Nacional de los Obispos Norteamericanos y las Estrategias para la Evangelización Católica.

Las convocatorias en las parroquias se han reflejado en la misión de nuestra iglesia y han desarrollado perfiles evangelizadores.

Misión 2004 fue la culminación y la experiencia de cierre de Discípulos en Misión. Esto también dio la oportunidad de promulgar el Plan Pastoral de la Arquidiócesis para el próximo período de tres años, el cual me fue recomendado por el Consejo Pastoral Arquidiocesano. Este fue un día histórico e importante para los católicos del occidente de Oregon.

En este momento, prácticamente cada uno debe haber oído que la evangelización es la misión esencial de la iglesia. Antes de los Discípulos en Misión, muchas personas no estaban seguras de lo que esto significaba. Por el contrario, esto no parecía muy católico. Nosotros lo sabemos mejor ahora. Hemos aprendido que nuestra responsabilidad como creyentes bautizados y confirmados no es solo la de valorar la buena nueva de la salvación proclamada por Cristo Jesús, sino compartir esto ampliamente. Aquellos que pensaron que la religión es una materia de práctica privada, posiblemente han experimentado una repentina y desagradable toma de conciencia. El Espíritu Santo hace estas cosas cuando prende fuego en la gente de Dios.

¿Qué es lo próximo? Debido a que nuestra gente ha incrementado su conciencia y conocimiento acerca del llamado bautismal, alguno que no haya tomado esta iniciativa seriamente va a estar satisfecho si nosotros no tenemos alguna dirección futura en mente.

Ha habido gran entusiasmo por parte de los grupos pequeños de discusión cada Cuaresma. Va a ser importante el dar a las parroquias sugerencias y oportunidades para continuar en el futuro con estas reuniones basadas en la fe. Estos grupos obviamente satisfacen una sentida necesidad de la mayoría de nuestra gente. Ellos brindan una maravillosa oportunidad para compartir historias de fe y crecimiento, en el entendimiento de las enseñanzas de nuestra iglesia. Yo debo confesar que con frecuencia me sorprendo de la falta de entendimiento que algunas de nuestras gentes tienen acerca de las creencias y prácticas básicas de la fe católica.

De otra parte, quiero hacer mención al entusiasmo por nuestra fe engendrado de experiencias tales como Discípulos en Misión nos hace más deseosos y dispuestos a invitar a otros a compartir nuestro amor por nuestro Señor y su iglesia. El alcanzar a los católicos inactivos es un foco natural del ministerio de bienvenida de las parroquias. Pero realmente un programa coordinado y lleno de fe en cada parroquia para invitar personas que no tienen iglesia para que vean cómo somos y se vuelvan miembros de nuestra familia católica es también una tarea importante. El programa RICA ha disfrutado de un maravilloso éxito aquí en el occidente de Oregon. Pero nosotros podemos hacerlo aun mejor, inspirando e informando a quienes pregunten en la mejor tradición de nuestra herencia católica.

Hay nuevas iniciativas y actividades que van a venir para responder algunas de las necesidades particulares no satisfechas de cada familia de la parroquia. En algunas comunidades puede ser el establecer un programa para adultos jóvenes y solteros del vecindario, que con frecuencia no se sienten bienvenidos en nuestras reuniones basadas en la familia. En otros lugares, puede ser el alcanzar una comunidad étnica nueva que esta creciendo en tamaño y en necesidades. Un programa de retiro con base en la parroquia o un programa de desarrollo espiritual, puede ser fácilmente organizado en casi todas las comunidades parroquiales. Puede ser el restablecimiento de una misión anual de la parroquia, de forma que la gente tenga la oportunidad de profundizar en su relación con el Señor y adicionar algo de entendimiento sobre lo que significa el vivir como católico creyente en el mundo moderno.

Si. Discípulos en Misión ha sido un regalo para todos nosotros. Ahora, todos los participantes, -yo confío-, entienden que Discípulos en Misión es más que un programa. Esto es lo que nosotros somos, la gente de Dios reuniéndose para continuar el trabajo de Cristo Jesús en nuestro mundo, en nuestro propio tiempo. Yo oro para que Misión 2004 nos anime a la proclamación fiel de la palabra y obra del plan de salvación de Dios y nos una como hermanas y hermanos en la familia de Dios que llamamos la Arquidiócesis de Portland.

La Conferencia Católica de Oregon

El mes pasado yo fui el anfitrión de una reunión para conmemorar los 25 años del aniversario del establecimiento de la Conferencia de Católicos de Oregon. Nosotros unidos brindamos tributo a los esfuerzos de muchos católicos de Oregon que en los últimos 25 años han traído la luz del Evangelio en relación con las normas públicas.

Las Conferencias Católicas estatales existen en esta nación para representar a los individuos de las diócesis en el esfuerzo de coordinar las preocupaciones de la iglesia con las normas públicas. Nuestra Conferencia de Católicos de Oregon se ha comunicado con nuestro propio gobierno estatal, otras agencias católicas, iglesias no católicas, agencias seculares, parroquias, escuelas y ha sido anfitriona de individuos que están envueltos en el trabajo de otras conferencias en otros estados.

Por muchos años, las Conferencias Católicas han ofrecido contribuciones significativas en deliberaciones acerca de la educación, dignidad humana y justicia económica.

Necesitamos los Caballeros de Colón

El mes pasado, El Consejo del Estado de Oregon de los Caballeros de Colón llevo a cabo su Convención Anual Número 96 en la ciudad de Baker. Como es tradición, los Caballeros invitaron a los obispos de Oregon a participar con ellos.

Mi propio padre fue un Caballero de Colón y yo mismo me convertí en Caballero durante mi servicio como sacerdote y obispo en la Arquidiócesis de Chicago. Mis hermanos Caballeros han sido de un apoyo extraordinario en la misión de evangelización de nuestra iglesia y para mi personalmente, en el papel de pastor del pueblo de Dios aquí en el occidente de Oregon. Este año la convención conmemoró 100 años de "colombianismo" en la diócesis de Baker.

Los Caballeros de Colón se describen como una familia y una organización de servicio fraternal, cuya meta es la de ayudar a las viudas y huérfanos de miembros que han fallecido, apoyar a los sacerdotes de las parroquias, realizar actos de caridad y brindar asistencia a todas las comunidades de Oregon. Los Caballeros de Colón encuentran su historia en los Estados Unidos por el año de 1882. La orden ha crecido, de un grupo de algunos miembros en un consejo, a más de 12.000 consejos y 1.6 millones de miembros a lo largo y ancho de los Estados Unidos, Canadá, Filipinas, México, República Dominicana, Puerto Rico, las Bahamas, las Islas Vírgenes, Guam y España.

Todo empezó en el sótano de la Iglesia de Santa María en New Haven, Conn. en 1881. El sacerdote de la parroquia de 29 años de edad, padre Michael McGivney, convocó algunos hombres y los guió a que formaran una sociedad fraternal que se ha convertido en la organización católica de servicio fraternal a la familia más grande del mundo. Ellos son declarados defensores de su nación, sus familias y su fe.

Los Caballeros de Colón son una organización asombrosamente activa. Su benevolencia continúa en crecimiento. Cada año la orden rompe todos sus propios logros en cuanto a contribuciones de caridad y servicio voluntario. Durante los últimos 10 años, los Caballeros han levantado y donado cerca de un billón de dólares destinados a múltiples causas de caridad y has voluntariado casi 400 millones de horas de servicio. La protección de la vida humana es una prioridad de los Caballeros.

Ellos son los mejores amigos de los obispos cuando se trata de defender la vida humana desde el momento de la concepción hasta su muerte natural. Ellos han tomado en serio el llamado de Nuestro Santo Padre, el Papa Juan Pablo II, en busca de crear una nueva cultura de vida en donde la vida humana es bienvenida, respetada y protegida.

El liderazgo internacional de los Caballeros no manda la participación en ninguna iniciativa de los voluntarios. Los Caballeros deciden a nivel local como dirigir sus empresas fraternales y caritativas. Aquí en el occidente de Oregon, por ejemplo, los Caballeros se han hecho responsables de iniciativas tales como las Casas del Padre Taaffe en Salem para jóvenes solteras embarazadas. Ellos además apoyan el ministerio de vocaciones de la iglesia con su oración y su esfuerzo por recaudar fondos a favor de la formación para el sacerdocio y la vida consagrada. Mirando fuera de Oregon, los Caballeros de Colón son de gran apoyo para los Special Olympics World Games. Cada año los Caballeros levantan y contribuyen con más de $20 millones de dólares en programas para personas con retardo mental o discapacidades físicas. Adicionalmente, muchos proyectos importantes del Vaticano han recibido tanto el apoyo moral como financiero de los Caballeros.

Los caballeros son hombres católicos de 18 o más años de edad, quienes apoyan a su iglesia y se comprometen a fortalecer los recursos de sus comunidades locales. Los Caballeros están guiados por cuatro principios medulares: caridad, unidad, fraternidad y patriotismo. Pobreza, desempleo e incluso persecución fueron algunas de las dificultades que animaron los humildes inicios de los Caballeros. Otras organizaciones fraternales en los Estados Unidos en esa época eran frecuente y anticatólicas. Un hombre católico que estaba buscando apoyo entre sus compañeros de la misma fe y viendo como proveer por su familia en un tiempo de necesidad encontró amigos duraderos entre sus hermanos los Caballeros.

Hoy la circunstancias pueden ser un poco diferentes, pero la necesidad de espiritualidad de los hombres y un vehículo apropiado para llevar a cabo la misión evangelizadora de la iglesia, en una cultura que es ampliamente secular y materialista es más necesaria que nunca.

Dentro de la misma orden hay cuatro "grados". Cada uno intenta ejemplarizar uno de los cuatro principios de caridad, unidad, fraternidad y patriotismo. Mi padre fue un Caballero de Tercer Grado. Yo tuve la fortuna de ser recomendado para el Cuarto Grado. Pero tuve que convertirme en obispo antes de que esto pasara. Mis propias credenciales no eran tan impresionantes hasta que ellos pusieron un anillo episcopal en mi dedo. Los Caballeros de Cuarto Grado con frecuencia son guardias de honor en eventos especiales de la iglesia. Sus sombreros con plumas, atraen incluso más atención que la mitra de los obispos.

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