Edición Impresa: 10/15/2008

Las palabras del Papa condenan el machismo

Estamos casi terminando el Mes de la Herencia Hispana. Igualmente estamos iniciando el año escolar y de nuevo, regresando a las actividades cotidianas.
Este mes de octubre quiero comentar un artículo que llegó a mi escritorio, gracias al Servicio Católico de Noticias que sigue paso a paso los acontecimentos que tienen que ver con la vida del católico de hoy.
Y me encontré con un titular que dice: “Papa condena machismo contra las mujeres”. Al leer el titular, lo primero que vino a mi mente fue: “como anillo al dedo”. Perfecto el titular para este mes, en el que se busca crear conciencia y prevenir la violencia doméstica.
Una de las metas de esta publicación que vela por el respeto al interior de las familias hispanas, es crear un espacio de reflexión sobre este tema, que está directamente relacionado con la realidad de los hispanos.
No podemos negar que la violencia doméstica va unida al alcoholismo, que en la comunidad causa comportamientos que conllevan a la falta de respeto en los hogares.
Y el titular de esta noticia, con las palabras del Papa, es perfecto porque es claro al decir que “condena el machismo contra las mujeres”. La noticia a la que me quiero referir dice que el Papa Benedicto XVI condenó el machismo y la ‘seria e implacable’ explotación, discriminación y violencia que están siendo efectuadas contra las mujeres del mundo. Hay lugares y culturas donde las mujeres son discriminadas o subvaloradas sólo por el hecho de ser mujeres”.
En nuestros países latinoamericanos ésta es una realidad y aún hoy, muchos hombres creen que tienen poder para subyugar e imponerse sobre sus esposas, hermanas, amigas, compañeras, en fin. Es lo que se ha llamado “machismo” y los roles que se desempeñan por parte y parte en la sociedad, lo avalan, dejando a la mujer en una situación de desventaja. Las palabras del Papa frente a este hecho, son un llamado que llega a tiempo este mes que queremos prevenir la violencia doméstica.
La noticia, muestra que tanto el hombre como la mujer, deben ser vistos con dignidad en su calidad humana. Esto implica el respeto mutuo que cada uno debe profesarle al otro.
“El Papa dijo a 250 participantes durante su audiencia general en el Vaticano que la discriminación puede ser el resultado de argumentos religiosos y presiones familiares sociales y culturales, orientadas a apoyar la disparidad entre los sexos”.
Igualmente, el Papa recordó en su discurso el año pasado en Brasil en una reunión de los Obispos Latinoamericanos y del Caribe, que criticó la “mentalidad machista persistente, que ignora la novedad del cristianismo que reconoce y proclama la dignidad y responsabilidad equitativa de las mujeres con respecto a los hombres”.
En su discurso el Santo Padre, enfatizó “cómo en algunas sociedades las mujeres son tratadas como objetos de maltrato y explotación en la publicidad y en la industria del consumidor y del entretenimiento”.
Enfrentados con tales “fenómenos serios e implacables, el compromiso de los cristianos aparenta ser más urgente, de modo que en todas partes ellos se convierten en promotores de una cultura que reconoce la dignidad, que pertenece a las mujeres bajo la ley y en la realidad”, dijo el Papa.
Las palabras del Papa son claras al decir que “la iglesia enseña que los hombres y las mujeres son iguales en dignidad; sin embargo, existen verdaderas diferencias sexuales que no son productos culturales, sino que están escritas en la naturaleza humana”.
Para el Papa la familia sigue siendo el epicentro de la sociedad. Es el lugar donde se preservan los valores morales y donde se preserva la vida. El cuidado de los hijos es parte de este compromiso. Y si hay respeto hacia la madre, hacias las hijas, habrá armonía y no habrá violencia.
El Papa ha dicho: “Comenzando desde su concepción, los niños tienen derecho a contar con sus padres y madres, quienes los cuidarán y estarán con ellos mientras los crían”.
Este proceso de la crianza se debe dar en medio de un ambiente alegre, tranquilo, de valores y sobre todo, de respeto. El hombre que es machista, no respeta a su mujer y tampoco respeta el rol de su madre o sus hermanas. Pues el machismo no reconoce el valor de ese ser humano. De esa mujer, que vale tanto como él.
Este mes, en el que celebramos la Herencia Hispana, ojalá dejemos a un lado la tradición machista que es herencia de nuestra cultura y que hasta ahora ha negado el valor de sus mujeres. Las mujeres hispanas son valiosas y aportan todo su valor a la comunidad. Hoy es importante detenernos para pensar en ese valor que ellas tienen.
Las mujeres son las madres de familia, son las amigas, son las compañeras, las que dan la vida, las que traen una sonrisa y una caricia. Ellas son el epicentro de nuestra familia. En ellas se hace visible la presencia de nuestras tradiciones de fe, como la que vivimos en torno a la Virgen María.

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