El Arzobispo John Vlazny presidió esta gran celebración el pasado 12 de diciembre.
Rocío Rios
Los niños en procesión presentaron las ofrendas durante la ceremonia religiosa.
Foto de El Centinela por Kim Nguyen.
Era viernes 12 de diciembre y a las 7.00 de la noche, la comunidad multicultural de la parroquia de San Juan Bautista en Milwaukie, estaba lista para la misa bilingüe de celebración de la Fiesta de la Virgen de Guadalupe, presidida por el Arzobispo John Vlazny.
Todos se unieron en oración y se integraron en una ceremonia que mostró una tradición de fe, que ya trasciende en todo el continente. La remembranza de la aparición de la Virgen al humilde Juan Diego, es la esencia de la fe de los hispanos que ya la comparten con otras culturas.
Eso quizás, es lo lindo y especial de la fiesta de este año. Que fue una ceremonia bilingüe, en la que se unieron todos para orar, para recordar, para cantar y sobre todo, para compartir la fe dentro de una iglesia que es hogar de todos.
En San Juan Bautista de Milwaukie, todos estaban listos para celebrar este año en comunidad.
Porque al celebrar se está compartiendo y se está mostrando ese deseo de seguir adelante, unidos y en convivencia.
En entrevista con El Centinela, José Francisco Rivera, uno de los voluntarios que ayudó a preparar la gran celebración, compartió cómo este día es parte de su vida y trasciende, porque trae recuerdos imborrables de la fiesta que él celebraba en México.
“Esta fiesta representa todo. Es muy importante para mí y más que nada por mis creencias. Me lleva a recordar y me trae nostalgia de mi tierra. Al planear aquí esta festividad, me lleva a recordar mi tierra y puedo tener un contacto directo con mi país”.
Nacido en Jalisco y con 13 años en los Estados Unidos, para él la celebración lo lleva a ver su pasado. “Me llena de nostalgia. Esta fiesta está unida a mis creencias, mi familia, mis amigos y todos los recuerdos de mi tierra. Tengo nostalgia de todo lo que hacíamos como las grandes peregrinaciones con faroles. Si pudiéramos hacerlo aquí eso sería divino”.
Y si escucháramos a todos los que participaron en la fiesta, veríamos que muchos tienen miles de añoranzas. Lo bueno, es que con celebraciones como ésta de la iglesia de San Juan Bautista, se abre un espacio para recrear una tradición y compartirla con otros.
Así fue el 12 de diciembre. “Planeamos la celebración bilingüe que integra a la comunidad norteamericana, para compartir con ellos nuestra fe y fue una forma de abrirnos a otras culturas y lo mejor fue poder compartir nuestras tradiciones por ser católicos”, dijo José a El Centinela.
Para él lo importante es el momento y el día que se conmemora esta fiesta. Pero a pesar de eso, el hecho de que el Arzobispo John Vlazny hubiera presidido la celebración fue algo importante. “Claro. Me pareció muy bueno y vi que fue una gran motivación para toda la gente , sobre todo aquellos que están buscando a Dios y vieron que pueden seguir adelante”.
Al mismo tiempo es una celebración que transporta la historia del pasado.
“Cada año la fiesta de la Virgen de Guadalupe significa más que nada el punto consular que conmemora el gran acontecimiento. Es el regalo de que ella se nos apareció a nosotros, los indígenas. Fue un regalo para darnos fuerzas, porque estábamos bajo el dominio de los españoles y ella llegó como un consuelo para nuestros antepasados”.
Al hablar de la Virgen, José se refiere a la “Morenita del Tepeyac”, porque así la llamamos todos.
“Posiblemente en mi caso he orado y le he pedido a la Virgen. Nunca lo he hecho en una forma especial para decirle: ‘Sabes que necesito eso’. No, yo me dirijo a ella en acción de gracias por el regalo tan grande que ella representa. No he tratado de que la Virgen me ayude y me socorra, porque siempre me han socorrido. Yo no le pido. Yo sólo, le doy gracias por estar en mi vida”.
En familia
En su familia, como en la de todos los hispanos donde habita la Virgen de Guadalupe su legado es importante. “Yo tengo mis hijas, dos gemelas Rocío y Roxana de 4 años, y el niño que va a cumplir 3 años y con mi esposa que es la que guía la familia, queremos que ellos en el futuro tengan esta fe”.
Y ya lo están haciendo en casa. “En la casa, la tenemos en la sala y es una réplica de 24 pulgadas por 36. Porque igual que Jesús, ella es el centro de nuestra vida”.
Así como la Virgen es el centro de la comunidad hispana. Este año la gran misa y celebración contó con la ayuda de un grupo de hispanos comprometidos. Entre ellos estuvieron: Antonio Sánchez, Lucy Ambriz, Alejandro y Leticia Chávez; Abraham y Paulina Torres; Antonio Rodríguez y José Francisco Rivera, entre otros.
Y la celebración salió como se planeó. Uno de los momentos emotivos de la misa, fue la ofrenda floral a la Virgen en la que participaron todos los niños.
También ver a las familias unidas en oración y sobre todo compartiendo sus tradiciones. Después de la misa, hubo una fiesta y una gran cena en comunidad. Todos se sentaron a la mesa para compartir: hispanos, anglos y de otras culturas, y lo hicieron como una gran familia.