
Cada día los jornaleros llegan al centro con la esperanza de encontrar un trabajo.
Foto Archivo de El Centinela por Kim Nguyen.
La crisis económica que se hizo evidente en todo el país desde el mes de septiembre de 2008, indudablemente afecta a la comunidad inmigrante. Rumores del “retorno masivo” de inmigrantes a México se empezaron a generar ante la falta de trabajo. El desempleo en la comunidad latina muestra índices muy altos, con un registro del 9.2 por ciento en el área de trabajos públicos, el más elevado en la comunidad.
Esta situación afecta a los latinos en todo el país. Y en Portland, un sitio donde se vive día a día esta crisis es el Centro de Jornaleros, a donde acuden quienes buscan desesperadamente una jornada laboral.
Desde el pasado 16 de junio, cuando se abrió el Centro de Jornaleros, las expectativas laborales se veían en la comunidad de inmigrantes que con optimismo inauguraron el lugar.
Hasta el momento ha sido bueno, en el sentido de que los jornaleros tienen un sitio donde estar, mientras consiguen trabajo. Ya no están sometidos a las inclemencias del tiempo, como cuando estaban en la esquina, además de que tienen un baño, como algo mínimo para poder pasar el día.
Pero el problema ha surgido ahora, con la crisis económica, pues la demanda de mano de obra ha bajado notablemente. Es así que el número de jornaleros ha aumentado, además de que no son sólo los hispanos los que se encuentran allí. Hay todo tipo de trabajadores buscando una oportunidad.
Romeo Sosa, director del Proyecto VOZ de Jornaleros explicaba que “la buena temporada fue durante el verano cuando hubo bastante trabajo. Los trabajos que solicitan allí son residenciales, limpiando casas, jardinería, construcción y mudanzas y no son para trabajadores profesionales. La mayoría son contratados para labores de albañilería y carpintería”.
Por estos trabajos se paga el salario mínimo que es de 10 dólares y el Centro de Jornaleros tiene que entregar un reporte mensual a la Ciudad de Portland, sobre cuantos jornaleros se emplean mes a mes.
Quienes son calificados para ciertos trabajos, pueden recibir un salario de $25 dólares por hora, pero la situación es tan difícil que estos trabajos también son escasos.
La crisis laboral está a la vista. Romeo Sosa explicó que en el mes de junio, desde el 16 al 30 del mes, un total de 980 jornaleros visitaron el centro y de éstos, 252 consiguieron trabajo, es decir que fueron a trabajar porque los patrones se los llevaron. Pero en el mes de diciembre, se registró un aumento de jornaleros, pues llegaron 1.328, de los cuales sólo 136 consiguieron trabajo”.
La crisis es obvia. “La demanda de trabajo ha sido menor. Para toda la gente ha sido muy dura porque ha llegado más gente a visitar el centro. Hay mucha gente que ha sido despedida de su trabajo y no hay trabajo. Tenemos muchas personas cada día que han perdido su trabajo”.
El Consejo Nacional de la Raza llamó al Proyecto VOZ en busca de testimonios sobre la situación laboral. “Me pidieron que buscara algunos trabajadores que han perdido su trabajo por la crisis económica y había un total de 10 personas ese día. Pero yo creo que hoy tenemos más y me sorprendió el número, aunque ahora veo que todos los días llegan nuevos y esta creciendo ese número y tenemos hasta mujeres”, explicó Romeo Sosa a El Centinela.
Además hay diversidad. “La variedad de personas que llegan a buscar trabajo en el centro, pues hay anglosajones, asiáticos y de todo tipo. No solamente son hispanos los que estan allí. Y esto crea una competencia porque hay escasez de trabajo y la gente esta desesperada, buscando lo que sea”.
Hablando de la competencia laboral, Romeo Sosa dijo que se afecta un poco el acceso de los hispanos a la hora de buscar trabajo. “Tal vez hay más competencia pues hay más necesidad, pero también estamos tratando de buscar un sistema justo que le de la oportunidad a todos. Lo principal es que necesitamos más trabajos”.
Con el fin de mantener un sistema justo en el Centro de Jornaleros, el pasado 31 de enero, se realizó una asamblea general con los jornaleros para evaluar y analizar, cuál sistema es mejor e implementarlo.
Romeo Sosa, reconoce los beneficios del centro. “No hay tanto frío, porque ya tenemos otro edificio que nos ayudaron a construir. Tenemos un sitio extra en la misma zona donde está el trailer y allí caben 50 personas”.
Cada día el Centro de Jornaleros recibe entre 60 y 90 personas. Las horas de mayor actividad son entre las 8.00 y 9.00 de la mañana, cuando se espera encontrar un trabajo. Los que no encuentran trabajo, salen de nuevo a las esquinas de la calle Martin Luther King o debajo de la autopista 84 a donde llegan a las 10.00 de la mañana.
“Es que ellos creen que hay más oportunidad, pero la verdad es que no hay trabajo y pocos llegan a conseguirlo en la calle. Todo es de suerte y es importante que ellos sepan que a las esquinas llega el que no les quiere pagar y ellos están más seguros en el centro, porque podemos cuidar sus derechos”, reiteró Romeo Sosa.
La situación es mucho más difícil para este grupo de trabajadores que viven del pago de la jornada y están sometidos al azar y la oportunidad que pueden agarrar en un momento. De esa oportunidad depende el salario que les da de comer y muchas veces una familia que vive el día a día en la incertidumbre.