Edición Impresa: 02/19/2009

Estamos enfrentando la crisis de las vocaciones en este tiempo

Todos sabemos sobre la crisis de las vocaciones. Hay otra crisis que es aun más crítica para el bienestar de nuestra comunidad católica y es la crisis del matrimonio. Mucha gente ya no se casa y demasiada gente no ve su matrimonio como un sacramento.
Los matrimonios exitosos no se mantienen por el azar. Son el resultado de mucho cuidado, atención, y duro trabajo. La cultura de hoy exige un “arreglo rápido” para todos los problemas. Demasiadas parejas están desanimadas cuando las cosas empiezan a fallar y se precipitan en direcciones opuestas para lograr una salida. Con aproximadamente la mitad de los matrimonios en los Estados Unidos acabando en divorcio, los indicadores señalan que las parejas hoy en día tienen poca paciencia para resolver sus malentendidos y agravios.
Todos necesitamos ayuda y ánimo para estar a la altura de nuestros compromisos. Los católicos encuestados el año pasado, coincidieron en que la fe es vital a la hora de llegar al entendimiento en el matrimonio. Los católicos que frecuentemente asisten a misa dicen estar familiarizados con las enseñanzas de la iglesia acerca del matrimonio.
Cuando fueron interrogados sobre los valores que les han ayudado a mantener sus matrimonios, la respuesta más común fue la confianza, seguida de la fe o la espiritualidad, seguida por la comunicación y la familia.
En cuanto a los desafíos más grandes que enfrentan, está el de las finanzas y encontrar un tiempo significativo para compartir en pareja y solucionar los problemas de la comunicación. La Iglesia quiere hacer todo lo posible para hacer significativa la vida matrimonial.
Un matrimonio exitoso simplemente no funciona automáticamente. Requiere atención. Los matrimonios no mueren repentinamente, lo que pasa es que tiende a apagarse la llama porque la gente no ha atendido las necesidades del otro.
Imite a Cristo
Durante la campaña del Arzobispo (Archbishop Catholic Appeal) este año, se animó a todos a “imitar a Cristo en su compasión, bondad y sacrificio a sí mismo”. La crisis económica no disminuye las necesidades de los servicios relacionados con la iglesia, por el contrario, éstos aumentan.
Con los años la solicitud ha llegado a ser un componente crítico en nuestros esfuerzos, para apoyar los ministerios de la iglesia y para crear un verdadero sentido de solidaridad.
La meta del año pasado fue $3.465.000. Más que $3.900.000 han sido recibidos en donaciones en efectivo. Casi 26.360 hogares contribuyeron, 1.340 menos que el año pasado. Aunque superamos nuestra meta, el dinero recibido fue aproximadamente $150.000 dólares menos que el año pasado. Este fue el primer descenso que hemos tenido en varios años. La meta para este año 2009 es de $3.640.000 dólares.
No todos los católicos apoyan sus parroquias. No todos los católicos que apoyan a sus parroquias apoyan a la Arquidiócesis. El apoyo recae en unos pocos. La mayoría de los pastores evitamos discutir las necesidades financieras de nuestra iglesia. Para la mayoría de nosotros, es la parroquia local que nos hace vivir la experiencia de la iglesia. Pero, cada uno aquí en el oeste de Oregón es parte de la Arquidiócesis y la caridad como dice el dicho empieza en casa, pero no puede terminar ahí. Hay muchos servicios que necesitamos proveer y actividades que necesitamos patrocinar que no se pueden basar solamente en el nivel local de la parroquia.
Veinticinco por ciento de los fondos recaudados proveen la educación para nuestros seminarios y para apoyar a la oficina de las vocaciones. Un tercio de los fondos están dirigidos al apoyo en la formación de la fe. Casi 15 por ciento de los fondos apoya al ministerio multicultural.
Efectivamente éstos son tiempos difíciles, que afectan fuertemente a las personas de bajos ingresos y esto significa que más gente necesita más ministerios y servicios de nuestra iglesia.
Deberes ciudadanos
El nuevo Presidente y el Congreso van al grano y lo hacen en serio. Nuestros saludos y oraciones están con ellos. No importa cómo votamos, ellos merecen todo nuestro respeto y apoyo. Su éxito es nuestro interés.
Algunos creen equivocadamente que la democracia norteamericana espera que pongamos a un lado nuestras arraigadas creencias morales para tratar con asuntos de la normatividad pública. La democracia requiere exactamente lo opuesto.
La ciudadanía es algo muy serio. La democracia no funciona a menos que los ciudadanos sigan informados e involucrados. Los que gobiernan cuentan con nosotros para informarles y influirles para el bien común. Pero esto se debe hacer siempre con respeto y en forma civilizada.
A veces nosotros como iglesia tenemos que hablar. Los desafíos económicos que enfrentamos son críticos. Las medidas efectivas serán necesarias para tratar de evitar el impacto terrible de las injusticias. Sería inconsciente dejar a un lado a las familias pobres y los trabajadores vulnerables.
Por ejemplo, la asistencia sanitaria decente es un derecho humano básico y un requisito de la dignidad humana.
Otro de los temas, es el de lograr una transición de mando responsable en Irak con la visión de libertad frente a la persecución religiosa. La violencia continúa en Tierra Santa también y las políticas deben incluirlas también.
Por otra parte, se requiere del liderazgo frente a la lucha contra el VIH/el SIDA y el tema actual relacionado con el cambio climático a nivel mundial el cual requiere de gran atención.
La actual administración y el Congreso tienen que ver el debate en torno al roto sistema migratorio. Se necesita una reforma comprensiva para tratar la realidad económica de millones de inmigrantes que ya están viviendo en nuestro país.
El tema del matrimonio como una unión de toda la vida entre el hombre y la mujer tiene que seguir siendo parte de nuestras leyes. Otro tipo de relaciones no pueden verse como equivalentes al compromiso entre hombre y mujer en el matrimonio.
Nuestros líderes deben proteger a los más vulnerables, particularmente los niños no nacidos, los minusválidos y los enfermos terminales.
Escuelas Católicas
El ministerio de proveer la educación católica es algo que ha sido el centro de nuestras iniciativas evangelizadoras en este país, casi desde el primer momento.
Ojalá que fuera posible dar una educación católica a todos los jóvenes. Todavía mantenemos nueve colegios católicos y 42 escuelas de primaria, 15 en Portland y 27 fuera de la ciudad.
Los cabildeos de las escuelas públicas han tenido mucho éxito al rechazar los esfuerzos de nuestra parte para recibir asistencia del gobierno para este servicio maravilloso que proveemos. Aquí los padres y feligreses llevan la carga con ayuda significativa de muchos donantes generosos al Educational Endowment Fund.
Hay muchos desafíos que enfrentamos con las escuelas católicas, especialmente las que están en las áreas rurales y barrios urbanos.
La Universidad de Portland y otras universidades católicas están dedicadas a formar maestros para enseñar en las escuelas católicas.
Desafortunadamente, muchas diócesis han dejado que el sistema educativo católico se debilite. Esto ocurrió porque demasiados líderes en nuestras escuelas católicas, no entendieron adecuadamente la misión y no tuvieron una experiencia previa en la educación católica. El costo fue un factor fundamental. No hay una respuesta fácil. Tenemos que seguir trabajando vigorosamente para lograr opciones en las escuelas.

AddThis Social Bookmark Button