
Queridos lectores:
Nuestra cita de este mes tiene una vez más la intención de acercarme a los lectores de nuestro periódico en español, para los hispanos de Oregón. Y este mes, quiero tocar un tema de interés que a lo mejor, servirá para aclarar las inquietudes de algunos miembros de la comunidad que se sienten molestos porque no están de acuerdo con el contenido de El Centinela, en algunas ocasiones.
Sé que la queja viene de personas que sienten que los hispanos del estado están excluídos de ediciones en las que se han tocado temas, como Vietnam y su pasado frente a la guerra o nuestra última edición, con un informe especial, escrito por Kristen Hannum, sobre su visita a las Filipinas, que encontré de mucho interés pues se trata de una realidad diferente, que tiene que ver con nosotros quizás, por las dimensiones de pobreza que se viven allí y que pueden ser iguales a las que se viven en varios países latinoamericanos.
¿Por qué hemos publicado estos temas, dejando a un lado las historias de los hispanos de Oregón? Porque tanto en Vietnam, como en las Filipinas, se pueden contar historias relacionadas con los católicos. Todos los que estamos dentro de la iglesia católica, somos miembros de la misma familia. No sólo los mexicanos. No sólo los colombianos, costarricenses, peruanos, argentinos, chilenos, ecuatorianos y podría seguir enumerando los países donde se profesa nuestra religión y se habla nuestro idioma.
Si, son muchos países, con raíces culturales bien diferentes que sobresalen a la hora de ver que aunque hablamos español, no tenemos las mismas costumbres y tradiciones. Y tampoco tenemos la misma forma de expresar nuestra fe católica.
En este punto quiero deternerme, pues me parece importante, ver nuestra comunidad católica en este país y ver que todos somos parte de la misma familia, pero también todos, somos diferentes y formamos parte de un grupo muy diverso.
Y si analizamos por un momento, qué significa ser católico en este país, puedo decir que de alguna manera es una característica innegable de los hispanos, de los inmigrantes hispanos y no sólo de los hispanos, sino también de los vietnamitas y los filipinos, que tienen en su historia la huella del catolicismo, como nosotros.
Por eso, decidí publicar estos artículos, que son informes especiales, realizados por enviados especiales del periódico, Catholic Sentinel que informa a la comunidad angla. A través de estos artículos que han costado tiempo, profesionalismo y entrega por parte de los reporteros de esta sala de redacción, podemos ver con otros ojos la realidad del católico en el mundo. Una realidad muy diferente a la nuestra en este país, pero que me parece importante y válida de conocer.
Creo que es hora de abrir las puertas de nuestra casa, para dejar entrar al extranjero. Pienso que es hora de compartir nuestra comida, nuestra música, nuestras costumbres. Y también es hora de abrir nuestras mentes y cambiar nuestra actitud, para dejar entrar otras culturas, otras tradiciones, otras formas de expresar la fe. Porque esa es la única manera en que podemos llegar a ser mejores y podemos llegar a relacionarnos mejor con el otro. No se trata de nosotros mismos. No se trata sólo de nuestro idioma, no se trata sólo de nuestras costumbres. No. Se trata de compartir. Se trata de leer, de aprender sobre otros, sobre otras tradiciones que en muchos casos, también son similares a las nuestras.
Cuando digo esto, digo que son similares o en algunos casos iguales, porque cuando trabajaba el texto de la historia de Kristen desde las Filipinas, podía ver claramente una realidad que se vive en Colombia: los niños, escarbando en el basurero, para buscar algo que comer o ayudar a sus padres, con algo reciclable que les ayude a ganar un poco de dinero. ¿Esto se vive sólo en las Filipinas? ¿No debe ser un tema de interés para los hispanos de Oregón?
Pienso que si observamos las necesidades de comunidades marginales como ésta, podemos ver claramente qué tenemos en este país y lo afortunados que somos de tener un plato de comida en la mesa cada día, un vestido, una cama donde dormir. Sí, somos afortunados y es bueno ver lo que tenemos, para pedir por quienes no lo tienen y quizás ser piadosos y tratar de ayudar a esas personas que no lo tienen.
Realidades como la de las Filipinas, también nos muestran el trabajo de comunidades católicas de misioneros, que han llegado hasta allá para proteger a los niños, para enseñar a las comunidades a trabajar unidas en la construcción de sus viviendas y para mostrar que hay esperanza, a pesar de la pobreza y la falta de ayuda por parte del gobierno.
Esta realidad se parece a la de nuestros países y por eso, se registra en las páginas de El Centinela. Lo hemos hecho, porque es bueno mirar a nuestro alrededor.
Las historias de los hispanos de Oregon, usualmente se registran en las páginas de El Centinela. Pero si quiero, que este periódico sea como los periódicos del mundo, tengo que incluir otro tipo de información, con otras perspectivas, que nos ayuden a enriquecernos con otra fuente de conocimiento, porque en la medida en que damos a conocer otras costumbres podemos aprender nuevas cosas de otras culturas.
No podemos cerrar la puerta a otras ideas. No podemos cerrar la puerta a otras costumbres y a otras formas de ser. Y mucho menos, si vivimos en este país, donde la diversidad enriquece cada rincón. Es hora, de abrirnos, de leer más, de compartir, de escuchar, de preguntar. Si nos cerramos, estaremos relegados a un segundo plano y sobre todo, nos perderemos de la valiosa experiencia de aprender de otras personas que llegan con otra cultura.
Aquí en el estado de Oregón, a través de la Iglesia Católica se han realizado eventos importantes como el Encuentro 2000, presidido por el Arzobispo John Vlazny, en el marco del Jubileo 2000 que se vivió en todo el mundo.
Recuerdo, que la misa multicultural celebrada en el Coliseo de Portland, colmó los palcos de este sitio, con católicos de todo el mundo. La mayoría eran inmigrantes, pero algo maravilloso de la celebración eucarística, fue ver que todos llegaron allí, vistiendo sus trajes típicos, hablando sus propios idiomas y expresando su fe, según su tradición. Allí se oró en todos los idiomas y eso demostró la importancia de llegar a la casa de Dios, llevando nuestra cultura.
Ojalá, cuando publiquemos nuevos temas, de otras partes del mundo, los hispanos del estado estén abiertos a aprender y sobre todo, a aceptar que estamos aquí, pero somos diferentes y eso hace que nuestro aporte a la sociedad, sea nuevo y valioso.
Es bueno leer El Centinela con interés, pues en estos 9 años de la publicación, hemos querido trabajar para mostrar una comunidad que crece y se proyecta. Para mostrar quiénes son los protagonistas hispanos, esas personas que lideran decisiones en nuestra comunidad y a través de quienes hemos ido poco a poco encontrando un lugar.
El Centinela ha crecido. Ya tiene ediciones de 20 páginas. Ya publica también fotografías a color. Tiene anunciantes, ha ganado premios nacionales de periodismo, en los que se reconoce el trabajo arduo y comprometido de estos años.
El Centinela también ha sido eje de campañas en favor de los hispanos, como la que se ha realizado dando a conocer el librito “Quiérete” para prevenir la violencia en el interior de las familias hispanas. El trabajo dedicado del grupo interdisciplinario que participó en la creación de este manual, con el apoyo de Raphael House, fue registrado en las páginas del periódico, que mes a mes ha apoyado la campaña de difusión de este gran recurso en español, creado por hispanos, para beneficiar las familias hispanas.
El Centinela, igualmente ahora llega mensualmente a través de su página web, diseñada con calidad y se posiciona dentro de las publicaciones en internet que otros hispanos leen desde otros estados.
Hemos trabajado mucho para posicionar nuestra publicación y repito, con temas nuevos y de otras latitudes, llegamos a ser mucho más profesionales, pues dejamos a un lado el concepto local, para llegar al nacional e internacional.
En el mundo de las noticias no podemos cerrar los ojos a lo que pasa a nuestro alrededor. Por esa razón, en todo el mundo hay medios de comunicación que trascienden las fronteras para llevar a través de sus noticias, nuevas perspectivas.
La realidad de una comunidad, indudablemente está relacionada y determinada por la realidad de otros. Y en ese punto es que se inicia la dinámica informativa.
Recordemos que somos inmigrantes una vez más y que nuestra realidad de este momento, está determinada por la realidad de otros inmigrantes que también viven en este país.
Si leemos y entendemos esto, podremos llegar a proyectar mejor nuestras metas. Igualmente, no podemos dejar a un lado, lo que pasa con los hispanos en Oregón. Por eso, en las últimas dos ediciones hemos presentado un cubrimiento detallado de la situación que afronta la Arquidiócesis de Portland que enfrenta la bancarrota.
Esta noticia ha trascendido las fronteras de Portland, de Oregón, de la Costa Oeste del país y de los Estados Unidos. Esta noticia es un ejemplo de cómo las informaciones importantes, van y vienen, porque esa es la dinámica de la vida y si la conocemos, será parte de nuestra vida.