Edición Impresa: 05/18/2009

Académicos insisten en una Reforma Migratoria

En Salem las calles se colmaron de inmigrantes hispanos que marcharon unidos por sus derechos.
Foto de El Centinela por Gerry Lewin.

Un grupo de investigadores, empresarios, activistas sociales y estudiantes reunidos en un seminario organizado por la Universidad de Portland (University of Portland) en colaboración con el Foro de Liderazgo Americano de Oregon (American Leadership Forum of Oregon) insistieron en la necesidad de que el actual gobierno impulse una reforma migratoria amplia.
Esta reforma debe ser incluyente y que otorgue a los millones de trabajadores inmigrantes un camino que les permita ganar la ciudadanía, unificar familias y proveer un camino seguro y legal para que los trabajadores puedan entrar y salir a los Estados Unidos y de esta forma, prevenir el gran número de muertes y desaparecidos que cruzan las fronteras.
Durante el foro realizado el pasado 24 de abril, la investigadora y catedrática de antropología de la Universidad de Oregón, Lynn Stephen dijo que es necesario que dicha política migratoria asegure protección laboral y garantice el respeto de los derechos humanos de todos los trabajadores, ya que los inmigrantes no son tratados con igualdad.
La historia de migración de México hacia Oregón no es cosa nueva, de hecho, Stephen recordó que antes de 1849 cuando México cedió de manera no voluntaria parte de su territorio a los Estados Unidos, Oregón y México eran vecinos y compartían fronteras. En 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos de ambos países establecieron el programa “Bracero” ante la escasez de fuerza laboral a consecuencia de la guerra.
Mediante dicho programa, se permitiría que cientos de trabajadores mexicanos experimentados en las labores agrícolas ingresaran a los Estados Unidos para trabajar en los campos, así como en el mantenimiento de las vías de los ferrocarriles.
Para 1945 había más de 500 mil braceros empleados en la agricultura y en el programa ferroviario la cifra ascendía a 75.000 trabajadores. Dichos programas propiciaron que los inmigrantes establecieran raíces en los Estados Unidos, sin embargo, las necesidades de los trabajadores cambiaron y las políticas cambiaron, así como la forma en que se les designaba. Pasaron de ser braceros a “espaldas mojadas” (wet backs), término que muestra una connotación racista, dijo la especialista.
De ser vistos como héroes que venían a trabajar, los trabajadores fueron tratados como ilegales. En otras palabras, a lo largo de la historia ha habido políticas contradictorias en materia de inmigración de trabajadores, indicó Lynn Stephen.
Los inmigrantes sin documentos están en todas partes, desde la industria de la construcción, el transporte, en la producción y preparación de alimentos, servicios, hotelería, en los campos. Se calcula que el 5.4 por ciento de la fuerza laboral en el estado de Oregón es indocumentada. En Woodburn el 50 por ciento de la población es de origen hispano, en Silverton el 11.5 por ciento y en Salem es del 14.5 por ciento. En la actualidad el 18 por ciento de los estudiantes en Oregón son latinos y el 73 por ciento de los niños que viven con trabajadores inmigrantes indocumentados son ciudadanos norteamericanos. Los inmigrantes con bajos niveles de educación y habilidades y los nativos con bajos niveles de especialización y capacitación no se sustituyen los unos a los otros.
Mano de obra del inmigrante
Por otra parte, Jeff Stone de la Asociación de Viveros de Oregón (Oregon Association of Nurseries), explicó que esta industria que genera ingresos por mil millones de dólares al año emplea a 21,000 trabajadores, y una gran cantidad de ellos son inmigrantes de origen hispano. Dijo que es un mito que los inmigrantes vengan a quitarles trabajo a los estadounidenses. De hecho, explicó que los inmigrantes complementan a la fuerza de trabajo del país.
Los inmigrantes cuentan con habilidades tanto en los niveles más bajos y más elevados del espectro del campo laboral y ayudan a crear empleos que antes no existían, agregó el líder empresarial. Los inmigrantes no compiten contra los nativos que tienen altos niveles de educación y especialización, todo lo contrario, ambos se complementan.
Jeff Stone comentó que el 1o. de Mayo, el Día Internacional del Trabajo aprovecharía para asistir al Capitolio para dialogar con los congresistas y solicitarles que trabajen en una reforma migratoria incluyente.
Guadalupe Quinn de la organización CAUSA, dijo que su familia y ella llegaron a los Estados Unidos procedentes de México en 1951. “Nunca había sentido tanto temor de ser inmigrante en este país. Hoy en día se vive una situación de mucha tensión y miedo. Hay racismo, discriminación y mal trato en el trabajo, en los complejos de vivienda departamentales y por parte de la policía”.
Quinn agregó que lo que más le alarma es el hecho de que las políticas migratorias de este país se hayan basado en el principio de “mano de obra barata. Ella también hizo un llamado para actuar, de lo contrario, “nuestra comunidad va a seguir sufriendo. Mucha gente se aprovecha de esta situación de discriminación ante los inmigrantes y luego de hacerlos trabajar se niegan a pagarles, denunció Quinn.
“El racismo mata, afecta mentalmente y sicológicamente a la salud de las personas”, dijo por su parte Stephen al abordar el tema.
Una de las asistentes al seminario, quien se identificó como hija de inmigrantes mexicanos nacida en los Estados Unidos señaló que una de las razones por las que la gente de América Latina viene a trabajar a este país es porque en sus países de origen es explotada por las políticas económicas de la Unión Americana.
Claudia Larios, una estudiante de contabilidad en la Universidad de Portland y miembro de la organización MECHA mostró un video en el que mostró el trabajo de sus padres en el campo, recolectando manzanas. “Yo trabajé desde los 13 años con mis padres en la ‘pisca’ (cosecha), y sé lo difícil que es. No se lo deseo a nadie. Es por eso que yo quiero estudiar para poder ayudar a mi familia. En su trabajo mi padre se ha enfermado, fracturado los huesos, pero pese a ello él dice que lo seguiría haciendo pues quiere darnos a mí y a mis hermanos la posibilidad de triunfar”.
La joven de 19 años nació en Estados Unidos de padres inmigrantes mexicanos. Sus méritos académicos la hicieron acreedora a una beca de la Fundación Ford la cual le permite pagar el 90 por ciento del costo de su carrera.
Si usted desea conocer acerca de los foros que organiza American Leadership Forum of Oregon puede comunicarse con el teléfono (503) 636-2293.

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