Una fiesta que año tras año reúne a los hispanos del noroeste.
Rocío Rios
El Mariachi hizo las delicias de los asistentes a la fiesta del Cinco de Mayo.
Foto de El Centinela por Kim Nguyen.
Tradiciones, regocijo, felicidad y sobre todo, un sentimiento que busca reafirmar la fe, puede ser lo que ha llevado a que cada año, durante la celebración de las fiestas del Cinco de Mayo en Portland, haga que los fieles se reúnan en la Misa Mariachi.
Este año, la eucaristía presidida por el Arzobispo John Vlazny, se realizó en la carpa principal en el Waterfront, el domingo 3 de mayo en horas de la mañana. Las notas alegres del Mariachi invadieron el recinto y todas las voces se unieron en el canto de entrada, con la procesión tradicional que acompañó al Arzobispo John Vlazny.
Cada año, esta celebración de los católicos de Oregón se convierte en el epicentro, dentro de estas fiestas que buscan reafirmar la tradición del sentir mexicano. En Portland, todos los años la Misa Mariachi, reúne a los propios y extraños en un momento de oración durante la fiesta en que se busca disfrutar de los platillos y las tradiciones de la cultura mexicana.
Y este año no fue la excepción. Muchos llegaron para asistir a esta misa que es única en su género y que es especial, porque el Arzobispo la preside en el idioma del hispano, el español. Esto ha hecho que él se acerque mucho más a esta comunidad que lo sigue y lo respeta.
La homilía de este año tuvo un sentido profundo. Como lo reiteró Raúl Velazquez, director del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Portland. “Su enfoque fue sobre el Buen Pastor. Fue muy elocuente en cuanto a las actitudes de Nuestro Señor como el Buen Pastor. De hecho, su mensaje fue sobre lo Hispanos (su arma secreta para la Evangelización) el cual tenemos en la vida de la Iglesia y de la Arquidiócesis. En sus palabras el Arzobispo dio un mensaje de aliento y esperanza para alcanzar la armonía en nuestras vidas”.
Este año se esperaba una poca participación a causa de la noticia del virus de la influenza AH1N1, que ha causado temor e incertidumbre entre los hispanos. “Este año como lo anticipé, debido a lo de la noticia de la influenza de antemano le advertí tanto al Arzobispo como a los que prepararon la misa, que no les extrañara que hubiera mucho menos asistentes a causa del miedo que los mismos medios de comunicación han contribuido a acrecentar por lo de la epidemia”.
Pero muchos llegaron a pesar de esto. “Vinieron más personas incluso de las que yo esperaba. Eso me dejó una muy buena impresión sobre nuestra comunidad y de lo que somos capaces de hacer por vivir y compartir nuestra fe”, reiteró Raúl Velázquez a El Centinela.
Con relación a las tradiciones de un pueblo que ama sus raíces, Raúl Velázquez dijo que al ver una Misa Mariachi en esta fiesta del Cinco de Mayo es para sentirse doblemente feliz. “Primero por ser mexicano y segundo por ser Tapatío, es decir que soy de la tierra del Mariachi y del Tequila. Para mí en lo personal ha sido una bendición de Dios que nuestro pastor el Arzobispo Vlazny, participe de esta experiencia que nos dice de su calidad como pastor de esta iglesia del oeste de Oregón”.
Las peticiones de este año se enfocaron hacia “las necesidades de la iglesia, de los líderes que tienen en sus manos el destinos de nuestros hermanos y hermanas inmigrantes, y por nosotros mismos para vivir nuestra fe en actos de amor hacia nuestros hermanos y hermanas más vulnerables”, reiteró. Raúl Velázquez pidió por “los que tenemos el poder de servir, para que realmente actuemos congruentemente y busquemos la manera de facilitar el camino a nuestros hermanos y hermanas inmigrantes, en el logro de un trato justo como contribuyentes a la vida de este país”.