
Papa Benedicto XVI.
Foto del Servicio Católico de Noticias.
CIUDAD DEL VATICANO.- Benedicto XVI considera que, si la Iglesia en América Latina se convierte en una Iglesia misionera -como buscaba la quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano celebrada en Aparecida-, superará sus problemas.
Así lo explicó al recibir este lunes a los obispos de la Conferencia Episcopal de Perú con motivo de la visita "Ad Limina Apostolorum" al Santo Padre y a sus colaboradores en la Curia Romana.
El obispo de Roma reconoció que los obispos de Perú ya están aplicando en sus programas pastorales "el impulso misionero" que surgió de la cumbre episcopal celebrada en el santuario brasileño, del 13 al 31 de mayo de 2007, y especialmente la "Misión continental".
El objetivo, señaló el Santo Padre, debe ser que "cada fiel aspire a la santidad tratando personalmente con el Señor Jesús, amándolo con perseverancia y conformando la propia vida con los criterios evangélicos, de modo que se creen comunidades eclesiales de intensa vida cristiana".
Como explicó el pontífice, "una Iglesia en misión relativiza sus problemas internos y mira con esperanza e ilusión al porvenir".
Por eso, señaló, "se trata de relanzar el espíritu misionero, no por temor al futuro, sino porque la Iglesia es una realidad dinámica y el verdadero discípulo de Jesucristo goza transmitiendo gratuitamente a otros su divina Palabra y compartiendo con ellos el amor que brota de su costado abierto en la cruz".
"Cuando la belleza y la verdad de Cristo conquistan nuestros corazones, experimentamos la alegría de ser sus discípulos y asumimos de modo convencido la misión de proclamar su mensaje redentor", aclaró.
Por este motivo, el Papa exhortó a los obispos de Perú "a convocar a todas las fuerzas vivas de vuestras diócesis, para que caminen desde Cristo irradiando siempre la luz de su rostro, en particular a los hermanos que, tal vez por sentirse poco valorados o no suficientemente atendidos en sus necesidades espirituales y materiales, buscan en otras experiencias
Obispos del Perú
Por otra parte, el Papa manifestó su cercanía a los peruanos que atraviesan particulares dificultades, personas sin trabajo, o víctimas de la droga o la violencia, al recibir a los obispos de ese país.
Al mismo tiempo, el Papa exhortó a los prelados que hagan todo lo posible por abrir las puertas de su corazón a quienes les rodean, en particular "los enfermos y los más necesitados".
En el discurso que el Santo Padre dirigió a los prelados de la Conferencia Episcopal con motivo de su visita "ad limina apostolorum" quiso afrontar los temas que más le tocaban a su corazón: en particular, el papel de los obispos y la situación de quienes viven situaciones de gran fragilidad.
"Pienso ahora, sobre todo, en los peruanos que carecen de trabajo y de adecuadas prestaciones educativas y sanitarias, o en los que viven en los suburbios de las grandes ciudades y en zonas recónditas", confesó el Pontífice.
"Pienso, asimismo --añadió--, en aquellos que han caído en manos de la drogadicción o la violencia. No podemos desentendernos de estos hermanos nuestros más débiles y queridos por Dios, teniendo siempre presente que la caridad de Cristo nos apremia".
En este sentido, el Papa consideró que los obispos deben responder como "audaces discípulos y misioneros del Señor".
"La asidua visita pastoral a las comunidades eclesiales -también a las más alejadas y humildes-, la oración prolongada, la esmerada preparación de la predicación, vuestra paterna atención a los sacerdotes, a las familias, a los jóvenes, a los catequistas y demás agentes de pastoral, son la mejor forma de sembrar en todos el ardiente deseo de ser mensajeros de la Buena Noticia de la salvación", afirmó.
De este modo, concluyó, se abrirán "al mismo tiempo las puertas del corazón de aquellos que os rodean, sobre todo de los enfermos y los más necesitados".
*Información de Zenit.