Apreciada Señora Rocío Rios:
Estoy escribiendo para expresarle mi gratitud por la Opinión que publicó en la reciente edición de El Centinela (20 de Agosto, 2004). Yo, honestamente estaba sorprendida leyendo que su periódico ha recibido críticas por incluir historias acerca de la comunidad católica internacional. Yo aprecio el leer las historias de nuestra comunidad local (y disfrute mucho los artículos sobre las Quinceañeras) pero estoy de acuerdo con usted profundamente en que aprender acerca de la comunidad católica alrededor del mundo nos hace unir como una familia en la fe. Su artículo levantó muchos temas para mí, políticos, comerciales, culturales y espirituales.
Este es un tiempo crucial en nuestra historia, nosotros estamos siendo testigos de la influencia de las gigantescas compañías multinacionales en nuestro gobierno y en nuestras vidas personales. Parece que todos estamos de acuerdo en lo atractivo de Coca-Cola, Nike, y Disney. A mí me parece que es una vergüenza que la unidad se pueda encontrar en la comercialización, pero no en torno a la fe. Esto me lleva a preguntarme: ¿en qué creemos realmente?
Nosotros como hispanos, luego de tantos años de asimilación entre la corriente general, estamos luchando por identificarnos a nosotros mismos con orgullo y con distinción en nuestras comunidades, sin perder nuestras identidades culturales. Sin embargo, sin entender que no estamos solos en esta lucha, estamos en peligro de perder nuestra humildad y compasión.
Yo estoy agradecida con las ideas que el artículo de El Centinela proporcionó. Los medios populares se han convertido en extremo en medios que expresan una visión muy estrecha, sosteniendo la falsa maquinaria corporativa y política que nos ha llevado por el mal camino y nos ha separado.
Que refrescante es leer el periódico católico, que es guiado por una filosofía humana de la unificación de su comunidad a través de poner en práctica la naturaleza universal del catolicismo.
Sinceramente,
Olga Sánchez
Directora Artística
Grupo de Teatro El Milagro