
Momentos de la redada en Del Monte hace dos años en el norte de Portland.
Foto cortesía de Chris Ferlazo.
Para Elsa Martínez, el 12 de junio de 2007 será un día inolvidable. La mañana de ese día ella fue a su trabajo como todos los días en la procesadora Del Monte, en el norte de Portland. Allí inició su jornada laboral haciendo ensaladas. La misma jornada de esos cuatro años que llevaba laborando allí.
Lo que ella no sabía era que ese sería su último día de trabajo y que en cuestión de minutos, se quedaría sin el salario que le daba de comer a sus 6 hijos en México. “Esto ha sido el descontrol total. Dos años en los que no he podido ayudar a mis hijos que están en México”. Los cuatro años que llevaba trabajando allí se quedaron en nada y ella se quedó sin nada, cuando las autoridades migratorias llegaron y llenaron de pánico a los empleados.
El 12 de junio de 2007, 160 trabajadores como Elsa Martínez, fueron detenidos en lo que se conoce como la redada más grande que se ha vivido en Portland. Han pasado dos años y las víctimas tratan de seguir su vida pero lo hacen sin esperanza.“Yo dejé de ver a mi hijo menor cuando tenía 8 meses. Hoy tiene 16 años y desde aquí no puedo ayudarlo ni a él ni a sus hermanos. Ahora menos porque no tengo nada”, dijo Elsa Martínez a El Centinela.
Y la historia de esta mujer, como otras madres cabeza de familia, es la que se cuenta en el documental “Sueños Congelados”, el cual se presenta por estos días en busca de recordar estos dos años que han pasado desde la redada. “Para mí es importante recordar este aniversario, porque no han dejado de agarrar a personas como yo y es muy importante concientizar a los inmigrantes para que estén preparados y tengan arregladas sus cosas, porque no se sabe en qué momento puede pasar una redada”, reiteró Elsa Martínez, la presidenta del Comité de Solidaridad y de Apoyo Mutuo.
Para ella, la experiencia de la redada fue muy dura, como lo ha sido para las otras mujeres. “Aprendí muchas cosas, como por ejemplo, tener la información que uno necesita. Recuerdo que a algunas de mis compañeras las maltrataron porque no se sabían la dirección de su casa o no tenían datos que ayudaran a su identificación”.
Elsa estaba preparada, según recuerda. “Sí, yo tenía un dinero guardado en el carro y en mi ropa, por si necesitaba hacer algo a último momento. Recuerdo que los $500 dólares que tenía en el carro para una emergencia, en el momento de la redada se quedaron ahí en el carro. Y cuando me detuvieron, tenía sólo $8 dólares que me quitaron con todas mis pertenencias en el momento del interrogatorio”.
Para Elsa, ahora que recuerda su experiencia, lo más importante es estar preparado, pues en ese momento uno no sabe qué hacer. “Recuerdo que me llevaron para el centro de Portland, y cuando me dejaron libre, yo no tenía ni para el pasaje del bus o el tren. Tuve que pedir dinero en la calle y fue difícil porque nadie me quería ayudar, hasta que una pareja lo hizo. Y cuando tuve el valor del tiquete del tren, el problema era que yo no sabía cómo comprarlo y esa pareja me ayudó y me indicó cómo podía llegar a mi casa, porque yo estaba desorientada”.
Testimonios
Y como este testimonio, cada una de las víctimas de la redada tiene su propia historia. En el caso de las mujeres, cabeza de familia, ha sido muy dura, porque todas tienen que mantener a sus hijos y han tenido que rebuscarse la forma de ganar el sustento. Algunas veces han cocinado en grupo para vender tamales. Otras veces buscan la oportunidad de limpiar casas y gracias al Comité de Solidaridad y de Apoyo Mutuo, tienen el apoyo que necesitan en medio de su crisis.
Crisis que con el tiempo se ha hecho más difícil. “Porque lo peor es no tener trabajo. El trabajo es vida y sin trabajo, la vida no está completa”, dijo Elisa a El Centinela.
Por eso, este año se organizaron varias actividades. El jueves 11 de junio fue el servicio organizado por el Movimiento Santuario de Oregón. El 12 de junio se realizó una rueda de prensa, organizada por el Comité de Solidaridad y de Apoyo Mutuo (CSAM). Y el sábado 13 de junio, fue la presentación del documental “Sueños Congelados”. El domingo 14 de junio fue la reunión social y el convivio en el Columbia Park, en el norte de Portland.
Todas estas actividades con el fin de recaudar donaciones y sobre todo, no olvidar la tragedia que han vivido estos inmigrantes.
Para Emiliana Aguilar, voluntaria del CSAM, y quien produjo el documental es muy importante darlo a conocer.
“Justamente para que la comunidad en general no olvide este atropello contra los derechos humanos de estos inmigrantes. En el documental se recuerda un pedacito de esta historia y por eso lo hemos difundido entre estudiantes, maestros, religiosos, políticos, con el fin de generar un espacio de discusión sobre el tema migratorio”, dijo a El Centinela.
El documental reúne los testimonios de cinco de las mujeres víctimas de la redada: Elsa Martínez, Abdías Cortés, Zaida Villatoro, Margarita Ramírez y Rafaela Salgado.
Para Emiliana, el aniverDsario es muy importante. “Yo no soy una víctima de la redada y pienso que cuando uno no ha sufrido algo así, es mucho más fácil olvidar lo que pasó. Por ejemplo, en los medios de comunicación esto ya ha dejado de ser noticia y las víctimas han pasado al olvido. Esto genera en ellas mucha angustia y dolor”.
Por eso, Emiliana se ha encargado de mostrar su documental y crear ese espacio de discusión que al recordarlo se suscita.
“Esto es una forma de hacer que la comunidad inmigrante y no inmigrante, siga recordando lo que pasó y evitar que se olvide”.
Para ella, quien entiende a Elsa, es vital mantener viva esa historia. “Porque ninguna de las víctimas la ha podido olvidar y en su realidad esa historia sigue viva”.
Se sabe que de los 160 inmigrantes detenidos en la redada, 110 han sido deportados, mientras que 20 salieron bajo fianza.
El Comité de Solidaridad y Apoyo Mutuo, inició su labor ayudando a 28 mujeres, de las cuales sólo quedan 12. Se sabe que únicamente tres personas de este gran grupo de inmigrantes, han logrado obtener su permiso de trabajo.
El caso de Elsa ilustra cómo ha sido el proceso. “Yo pedí mi salida voluntaria cuando investigué que mi caso era muy difícil. Esto fue el año pasado cuando hablé con mi abogada. Hoy no sé si me voy o no. No tengo idea qué es lo que va a suceder. Me dijeron que no puedo trabajar y entiendo que uno tiene que hacer las cosas lo mejor que se pueda”, reiteró.
El documental que plantea estas historias, ha sido presentado en tres festivales de cine y video en los Estados Unidos y uno a nivel internacional. “Se trata del Festival Internacional de Cine y Video Indígena en la Paz, Bolivia, donde tuvo mucha aceptación”, explicó Emiliana Aguilar, la productora.
Para Elsa, las historias que se cuentan en el documental muestran la realidad. “Y ser parte del comité ha sido importante para mí porque todas nosotras somos amigas y nos apoyamos mutuamente. Nosotras sabemos por lo que hemos pasado y nos apoyamos si tenemos algún problema. Si nos dan algo, nosotras lo compartimos y en el caso de que haya alguien que necesite más, pues se le dá a esa persona primero, pues la idea es seguir ayudándonos”.
Estos dos años han pasado, pero la realidad de cada una de estas mujeres sigue sin vislumbrar un camino que sirva para salir adelante. La redada aún las afecta y ellas son parte de esa realidad.