
Sonia Sotomayor es la primera mujer hispana que llega a la Corte Suprema de los Estados Unidos.
Foto del Servicio Católico de Noticias.
“Nunca llegué a pensar que podía vivir estos momentos…’’
“Nunca llegué a pensar que todos los esfuerzos de mi madre, tendrían tanto valor…’’
Las palabras surgen y en el sentido muestran que lo ha padecido todo, pero que a la vez, la vida le ha regalado mucho y quizás todo, lo que una jurista de sus cualidades y talento puede recibir, hasta llegar al pináculo de la gloria en lo que la raza latina puede conseguir en Estados Unidos.
Nacida en las calles del Bronx, de una familia humilde como cualquiera otra, de padres con sangre y origen puertorriqueños, pero llena de ambiciones y con una consagración al estudio a toda prueba, Sonia Sotomayor fue escogida por el presidente Barack Obama, para integrar la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, cuya selección la eleva a convertirse en la tercera mujer en llegara ocupar un escaño en la más alta dignidad de la justicia de la nación y la primera de raza latinoamericana en alcanzar tal dignidad.
Cuando el próximo 25 de junio celebre sus 55 años de edad, pues nació en esa fecha de 1954, Sonia habrá derribado muchas barreras, diques y obstáculos, empezando por superar la orfandad que afrontó desde niña con la pérdida de su señor padre, de una diabetes Tipo I que ha manejado desde los ocho años de edad, de criarse en medio de vicisitudes económicas desde sus primeros años de vida, al lado de su señora madre, Selena.
Su madre ejerciendo de enfermera, la levantó al lado de su hermano menor, Juan. Sonia, a pulso realizó sus estudios superiores en el Spellman High School, en el Bronx; luego obtuvo su grado de leyes en la Universidad de Princeton, haciéndolo con los honores del Summa Cum Laude; y más tarde consiguió su Juris Doctor en la Escuela de Leyes de la Universidad de Yale.
Sonia tiene lo que más buscaba el presidente Obama para seleccionar al sucesor del jurista David Souter, quien se retira por edad cumplida: inteligencia y capacidad, razones que ha evidenciado en más de una oportunidad, calidades que la han permitido alcanzar muchos honores dentro del ejercicio de su profesión, y talento que es reconocido por sus propios colegas del derecho.
“Estoy buscando a un juez que combine la inteligencia con la capacidad de comprender los problemas cotidianos de los estadounidenses’’, dijo el presidente Obama cuando se refirió a la nominación que tenía que hacer en los días venideros por la salida obligada del magistrado Souter.
Sonia Sotomayor viene de ser Juez Federal del Segundo Circuito de Apelaciones de los Estados Unidos, pero antes había ocupado, entre otros cargos, el de asistente del Fiscal del Distrito de Nueva York, abogada asociada de la firma Pavia y Hancourt, como litigante, en donde se especializó en el derecho de la propiedad intelectual; y más tarde, magistrada de la Corte Sur del Distrito de Nueva York.
Casada en 1976 y separada en 1983, Sonia hará pareja con la magistrada Ruth Bader Ginsburg en la Corte Suprema, la otra dama que hace parte de la máxima corporación judicial de los Estados Unidos, perfilándose como la juez con mayor experiencia en el trasegar de lo judicial en los últimos 70 años, que llega a la magna Corte de los Estados Unidos.
Sin posesionarse, Sonia empezó a sufrir los rigores de un disimulado segregacionismo ya casi tradicional en esta nación, cuando de un latinoamericano se trata. Sin embargo, hizo caso omiso a la situación, y al ser confirmada por el Senado de los Estados Unidos, sus convicciones jurisprudenciales y su amplio conocimiento del derecho, le permitirán a ella demostrar que su sapiencia, su imparcialidad y la aplicación del derecho, le fue encomendado por su prestigio, valía y calidades indiscutibles dentro de la rama judicial del país, y no por otras causas.
Seguidora fiel de los Yanquis de Nueva York, en contravía a la posición adoptada de su señora madre Selena, quien fue aficionada de los Dodgers cuando la franquicia estaba en Nueva York, pero que ahora es fanática de los Mets, Sonia Sotomayor es recordada como la imparcial juez que tuvo que dar por terminada la huelga del béisbol de las Grandes Ligas en 1994, cuando el caso llegó a sus manos a comienzos del año 95, y tomó la decisión histórica por cierto, obligando a los jugadores y a los propietarios de las novenas de reanudar las acciones, hecho que fue determinante para que 72 horas después, todo volviera a la normalidad.
La disputa se fundamentaba en que de manera unilateral los dueños de las novenas implantaron un tope salarial, decisión que fue rechazada por los jugadores y su sindicato, lo que llevó a la huelga y a la cancelación de la Serie Mundial de 1994, algo nunca antes registrado en la historia del Béisbol Organizado.
“La salvadora del béisbol’’, como se le conoce desde entonces, fue enaltecida por los críticos y expertos del béisbol, hasta el punto que su nombre fue considerado al lado de inolvidables de este deporte, como Babe Ruth, Joe DiMaggio, Ted Williams, Willie Mays, Jackie Robinson, y otros, al tiempo que en una crónica periodística, la acción de Sonia Sotomayor para el Béisbol de las Grandes Ligas, fue calificada como la mujer que “utilizó una recta venenosa’’ para salvarlo.
Fueron aquellos 234 días los más difíciles para el béisbol, pero la decisión de ella conjuró las irreconciliables posiciones de las partes y disipó cualquier duda que podría tener el futuro inmediato para el Béisbol. Su decisión, protestada y recurrida por los propietarios de los equipos, fue confirmada más adelante por la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, corporación que rechazó las pretensiones de los dueños de los clubes.
El ser latina, no le resta mérito alguno. Por el contrario, es el reconocimiento que se le debe hacer a la comunidad latinoamericana en los Estados Unidos, al ser la segunda agrupación de las minorías con mejor proyección en el país, y nada mejor que en manos de esta estudiosa del derecho, que sabrá colocarse en la historia no solo como la primera de origen hispano en llegar a la Corte Suprema, sino en que sus decisiones perduraran como ejemplo de equidad y de justicia, como ocurrió en el caso del béisbol, para bien de la jurisprudencia, del país y de la sociedad civil.
El orgullo de toda la comunidad latina por la presencia de Sonia Sotomayor en la Corte Suprema de los Estados Unidos, va más allá de las fronteras, de los círculos judiciales y de la propia legión de latinoamericanos que, lejos de su tierra natal, han llegado hasta estas comarcas en busca de un mejor porvenir, de hacer de esta nación su patria, de coadyuvar en la construcción de nuevos parámetros para convivir todos en la gigante nación de inmigrantes, cuya fortaleza es la coexistencia pacífica entre las diferentes razas, idiomas, culturas, expresiones y criterios, sin complejos, cumpliendo con la ley, pagando los impuestos, educando a sus hijos y procreando más vástagos, para que los hombres del mañana en Estados Unidos, tengan sangre, estirpe y cultura latina, como lo es la nueva magistrada de la Corte Suprema, cuya semblanza, carácter, condiciones y capacidad, están a prueba de tirios y troyanos.