
Las bodas comunitarias en la iglesia San José durante al matrimonio de nueve parejas.
Foto de El Centinela por Gerry Lewin.
SALEM-Las flores, el color blanco, los invitados a la celebración, la iglesia lista y sobre todo, el pasillo esperando la procesión de entrada con los novios, era la imagen de la Iglesia San José, el pasado 23 de mayo, cuando a la 1.30 de la tarde se daría inicio a las Bodas Comunitarias.
Las parejas de novios fueron: Oscar Barajas y María Ponce; Francisco Villa y Martha Isabel Beltrán; Humberto Moreno y Nancy A. Moreno; Mariano Rodríguez y Josefina Serrano; Aaron Cervantes y Laura Guzmán; Octavio Quevedo y María Covarrubias; Jorge Bedolla Lara y Leticia Rodríguez Carranza; Adán Hernández y María Hernández; y Luis Grave Burgueño y Lilia Crespo Partida.
Ese 23 de mayo, cambió para todos lo que era su vida de convivencia. Y cada pareja da testimonio de ese cambio. En el caso de Francisco Villa, la forma era estando listo muy temprano, para dejar a un lado esa costumbre del hispano de llegar tarde a todas partes. “Estuve dos horas antes en la iglesia, porque quería estar al frente, de primero, pues el padre había dicho que si llegábamos a tiempo estaríamos al frente”.
Francisco Villa recuerda que él sorprendió al padre. “Me dijo: ‘Hijo que haces tan temprano’. Y le dije: ‘Me voy a casar padre y vine temprano porque tengo ganas de casarme”. Y ese sentimiento era el de todas las parejas.
En su caso la confesión fue el paso que abrió la posibilidad de vivir su compromiso matrimonial libremente. “Antes de confesarme me sentía culpable y cuando me confesé, puedo decir que solté todo lo que traía. Después uno se siente más ligero. Se disfruta todo. Pensé: ¿por qué no lo había hecho antes?”, reiteró en entrevista con El Centinela.
Francisco Villa y Martha Isabel Beltrán, llevaban viviendo en unión libre más de 15 años. “No nos habíamos casado por cuestiones económicas y quizás porque mi familia no estaba de acuerdo. Pero yo deseaba hacerlo lo más pronto posible y se fue pasando el tiempo”, reiteró Francisco.
Pero este año las cosas cambiaron. El hijo de esta pareja hizo la Primera Comunión y esto fue lo que motivó a los padres a participar de las charlas que se ofrecieron en la parroquia. “Las pláticas fueron muy buenas y hablábamos con la hermana Juanita. Vimos que nuestro niño nos hacía preguntas y no podíamos responderlas y como él está chiquito quería saber. Por él lo hicimos y porque empezamos a ver que se necesitaba estar bien como familia y con Dios”.
El día de la boda por lo tanto fue inolvidable. “Lo más especial para mí fue haber recibido la Comunión. Yo ya estaba ansioso y tenía años que no me confesaba y comulgaba. Cuando pude hacerlo sentí una emoción muy bonita, que no puedo explicar y ahora puedo compartirlo con mi hijo Christhopher”. Hoy, Francisco sabe que este paso fue muy importante en su relación y para su hijo también.
“Sí, claro que marcó una gran diferencia. Es algo que solamente uno siente el cambio y se siente desde el momento de la confesión. Ahora veo que tengo menos presión y tomo las cosas a la ligera y en la pareja hay más comunicación, respeto y entendimiento. Hoy pienso que mientras mi esposa y yo seamos felices, que el mundo siga girando”.
En el caso de María Ponce y Oscar Barajas, quienes llevaban viviendo juntos 14 años, como ellos dicen por desidia, el Matrimonio fue “la puerta que se abrió para estar bien con Dios”.
María compartió que ellos tomaron la decisión porque “mis hijas hicieron la Primera Comunión el 13 de junio y nosotros queríamos acercarnos y recibir el Cuerpo de Cristo”.
Las niñas le habían preguntado a su papá Oscar que por qué no podían comulgar en familia y hacerlo como el resto de las familias. “Ellas empezaron a preguntar hace mucho tiempo y cuando iban a las casa de sus amistades y veían fotos del matrimonio siempre preguntaban por qué no estábamos casados”, explicó María a El Centinela.
Por eso, ellos planearon el matrimonio desde hace un año. Y la ocasión llevó a que Oscar recibiera igualmente el día de su boda, el sacramento de la Primera Comunión. “Era la primera vez que mi esposo comulgaba, pues él se bautizó el sábado santo, es decir el 11 de abril de este año. Así que el día que nos casamos hizo su Primera Comunión”.
Oscar Barajas a sus 33 años recuerda cómo fue ese momento. “Es un sentimiento muy especial que no hay forma de explicar. Sobre todo en el momento de recibir la Comunión porque nunca la había recibido. Es que tuve los cuatro sacramentos uno detras de otro y fue muy bonito. Me siento diferente y esto lo transforma todo. Yo ahora miro a los demás en una forma distinta”.
El Matrimonio cambió la vida de esta pareja también. “Ha cambiado mucho en el hecho de que antes uno se refiere a la compañera o esposa, pero no hay como ese respeto de ahora que estamos casados. Hay más amor y uno piensa en la familia. Nos vemos como pareja cuando seamos ancianos y ojalá podamos estar juntos y andar de la mano el uno con el otro”.
Este sentimiento que da el valor al compromiso, es lo que hace que el matrimonio tenga todo el valor para declarar el amor.