Edición Impresa: 09/23/2004

La familia: signo vital de la comunidad hispana

Al final de la Seguna Guerra Mundial, el mundo en general y la sociead estadounidense en particular, comenzó a cambiar. Los cambios fueron desde las formas de trabajo, estilo de ropas, zonas residenciales, música, hábitos y costumbres. Fueron cambios profundos que han transformado la sociedad y que han atacado los principos morales y los ideales que fueron fundamento de la nación. Se olvidaron los verdaderos valores y se vive de afán para llegar pronto. Se busca el placer y la comodidad, como una meta urgente e inmediata.

Los cambios con la consiguiente ruptura de los valores familiares, hacen tambalear la estabilidad de la familia en general, como célula principal de la sociedad. Las estadísticas publicadas en un reciente Congreso de la Familia organizado en Madrid, España, por la Fundación Independiente integrada por 40 ONGs que luchan por consolidar la celula básica de cualquier sociedad, indican que en el año 2000, el 47% de los niños estadounidense se sentaron a cenar acompañados solamente de su padre o de su madre. La (CHWLA) Child Welfare League de America y la (APWA) American Public Welfare Association, señalan que el número de niños que viven fuera de su hogar aumentó en un 9% de 1990 a 1992 y en un 69% desde 1982.

La mujer estadounidense, durante la Guerra Mundial, fue incorporada al esfuerzo “por la victoria” y ocupó su lugar en fábricas y talleres sustituyendo a los hombres que estaban en el frente de batalla, acudió a los cuerpos auxiliares de las Fuerzas Armadas y al terminar las activididades bélicas, continuó incorporada a la fuerza laboral, ocupando en estos momentos el 50% de la fuerza de trabajo de la nación. Actualmente la mujer se destaca como empresaria, como profesional, como educadora.

Al mismo tiempo, que la mujer ha demostrado su capacidad, también ha sido discriminada. Un reciente informe de la (OIT) Organización Internacional del Trabajo, habla de que la “discriminación indirecta” sigue siendo el obstáculo principal en el camino hacia la igualdad plena entre hombres y mujeres en el lugar de trabajo. El estudio explica que las leyes sobre igualdad, oportunidad y trato no son suficientes, deben completarse con medidas prácticas para hacer compatible el trabajo con las responsabilidades familiares masculinas y femeninas, una renumeración equitativa e información pública eliminando desigualdades.

La mujer ha tenido que enfrentarse al dominio total de ella y su cuerpo, por parte de loshombres que la consideran de su propiedad, siendo inducida para que se practique el aborto y el hombre la pueda usar nuevamente. Este es el principio de la lucha por la dignidad plena de la mujer, que ha sido creada para dar vida y usando valores viciados es persuadida a olvidar la función casi divina de la maternidad.

El aborto es la negación del amor, es el destructor de la paz. Cuando se acepta el aborto no se enseña a la gente a amar, sino a usar cualquier tipo de violencia para obtener lo que se quiere. Por esto el mayor destructor del amor y la paz es el aborto. Consideramos el aborto un asesinato real de seres indefensos. Pero muchos son los asaltos a la familia, le televisión, los medios de comunicación, la pornografía, el asedio al matrimonio, por poderosos sectores y tantos otros atacan constantemente al signo vital de nuestra sociedad: la familia.

Es necesario reinstalar los valores espirituales y morales. Actualizar el derecho ajeno y de las minorías. Poner de moda la dignidad humana y su destino trascendente con medios legales y con nuestro aporte personal a favor de la vida, de la comunidad multicultural, de los ancianos, de los enfermos de los marginados,. de los que no tienen voz. Es nuestra actitud personal y nuestra relación con la sociedad en que vivimos.

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