Edición Impresa: 09/23/2004

La bancarrota no disminuye la preocupación por las víctimas

Desde que la Arquidiócesis de Portland presentó la petición del Capítulo 11 para declararse en bancarrota ante la Corte, todos los católicos del occidente de Oregón han sido muy comprensivos con la situación y nos han mostrado su apoyo en todo momento. Yo estoy muy agradecido. Infortunadamente, todavía hay muchos que no creen que declararnos en bancarrota era necesario. Algunos han hecho sus reclamos y han dicho que esto nos distrae de nuestras metas.

Una preocupación mayor ha surgido entre algunas de las víctimas. Ellas ven la bancarrota como otra forma de culpabilidad entre quienes han sido perjudicados por estos crímenes. Las víctimas han expresado que se sienten enemigas de la iglesia. Para hacer más complejo el problema, algunas víctimas se sienten culpables porque las demandas han contribuido aparentemente en la declaratoria de bancarrota por parte de la Arquidiócesis.

Todos nosotros los católicos del occidente de Oregón, a pesar de la grave situación que enfrentamos en estos momentos, necesitamos estar listos para renovar nuestro compromiso de ayuda y apoyo a las víctimas. El hecho de que las víctimas hayan hecho sus denuncias, ha sido un paso muy importante, para ayudar a la comunidad católica a discutir el grave delito del abuso de menores por parte de miembros de la iglesia.

Es comprensible también, que los católicos luchan cuando el resto de la sociedad considera esto como un “problema católico”. Sin embargo, todos saben que esta afirmación no es cierta. Pero aun así nuestros críticos en los medios y en el gobierno prefieren mantener toda la atención sobre nosotros. Los legisladores pasan leyes para proteger al gobierno, pero tratan a la iglesia como un negocio cualquiera con ánimo de lucro. Esto es culpa de las víctimas.

A pesar de todos nuestros problemas legales en estos últimos cuatro años y medio, la comunidad católica del occidente de Oregón ha sido muy responsable y seria a la hora de proteger a sus niños y en su labor de promover un ambiente sano para ellos, en el presente y en el futuro.

Las víctimas estaban bastante escépticas con respecto a la bancarrota. Ellos han expresado su inconformismo porque plantean que nosotros no queremos la verdad de los crímenes. Se ha dicho que los crímenes encubiertos saldrán a la luz en la corte y nos acusan de preferir que las víctimas acepten acuerdos injustos. Ellos han dicho que los obispos simplemente se han vuelto indignos de confianza. A ellos les gustaría que ustedes también fueran escépticos cuando hago referencia al tema de las penurias de la Arquidiócesis. Mi credibilidad está en juego. Yo no puedo hacer mucho al respecto, pero ustedes si pueden apoyarnos.

Ellos incluso han pedido que ustedes insistan en que yo abra los libros de la Arquidiócesis y comparta cualquier información relacionada con las acusaciones de abuso de menores por parte de los sacerdotes. Tal transparencia es una expectativa razonable. Pero esto representa un problema real para nosotros, debido a que los delitos ocurrieron en el pasado y los presuntos responsables de los crímenes, al igual que los obispos que supuestamente no manejaron bien estas situaciones, ya han fallecido.

Debido a estos problemas se han establecido estatutos de limitación frente al manejo de esta información.
Las víctimas tienen derechos que tienen que ser respetados, pero también los tienen otras personas involucradas en el problema, incluso aquellos que han sido acusados de los crímenes.

Las víctimas también han solicitado que yo llame a los testigos y a otras víctimas. Yo he hecho esto anteriormente y reitero mi súplica. Algunos han reclamado diciendo que la declaratoria de bancarrota va a desanimar a las personas, sin embargo yo espero que esto no suceda.

Por último quiero enfatizar que las víctimas son miembros de nuestra propia familia de la iglesia católica. Muchos de ellos me han comentado que ya no cruzan las puertas de nuestras iglesias. Con frecuencia les respondo que espero y oro porque un día ellos retornen. Yo creo que somos una sola familia de fe, pues hemos experimentado el dolor y el sufrimiento de las víctimas. Nuestra tradición de compasión cristiana será la base para lograr una sanación real.

Yo me veo a mí mismo como el padre de una familia dividida y en problemas. Algunas de las personas por las que me siento responsable, fueron seriamente ofendidas hace muchos años por personas en las que confiaban y ahora, ellos reclaman que algunos de mis predecesores, –quienes han fallecido–, fueron injustos e irresponsables frente al manejo de este grave delito. Como resultado, ellos quieren una compensación y el pago por parte de la iglesia, que responda como familia.

Mi tarea es la de ayudar a las víctimas y ser compasivo con ellas, además de brindarles la justa compensación. Pero también veo que mi responsabilidad es la de proteger la misión de la iglesia de hoy, de manera que el resto de la familia pueda ser apoyada en sus esfuerzos de ser una verdadera comunidad de fe, de adoración al Señor, para educar a sus hijos y alcanzar a los pobres y necesitados.

La bancarrota me da la oportunidad de servir a las necesidades de ambos grupos, en un espacio propicio que nos ha sido provisto por la ley.

Año de Compromiso con la Eucaristía

El Papa Juan Pablo II anunció que entre octubre de 2004 y octubre de 2005, habrá un año especial para la Eucaristía. Este va a comenzar con el Congreso Eucarístico Mundial en Guadalajara, México, y concluirá con la próxima asamblea ordinaria del Sínodo de Obispos en el Vaticano, la cual se realizará el 29 de octubre de 2005 en el Vaticano. El tema que el Sínodo de Obispos va a discutir será “La Eucaristía: Recurso y Cima de la Vida y Misión de la Iglesia”.
El Santo Padre ha hecho un llamado a este año especial, como una parte de su proyecto global para el nuevo milenio, el “empezar con Cristo”.

El nos anima a contemplar el rostro de Cristo. Nos recuerda que siempre que nos reunimos para la Eucaristía, la iglesia celebra “el evento central en la historia de la raza humana”. Igualmente habla acerca de la belleza de las tradiciones de la adoración de la Eucaristía y guarda la esperanza de que ésta se va a intensificar durante el Año de la Eucaristía.

Oraciones por Sudán

Yo les he pedido a sus pastores para que los inviten en comunidad a unirse en oración conmigo, por los cientos de personas que sufren en Sudán.

En esta parte del mundo, las condiciones de vida son muy difíciles para sus habitantes. Sudán está ubicada al norte de África y limita con el Mar Rojo entre Egipto y Eritrea. Este país es un poco más grande que la cuarta parte de los Estados Unidos.

Sudán es el país más grande de África y cuenta con una población cercana a los 40 millones de personas. La edad promedio es de 17.9 años. La religión dominante es la musulmana. El árabe es el idioma oficial, pero no necesariamente la lengua materna de los nativos. La capital es Khartoum, donde el gobierno de régimen autoritario, está manejado por alianzas de militares y del partido Nacional del Congreso, que apoyan una plataforma islámica.

La nación ha sufrido una guerra civil por mucho tiempo entre los musulmanes del norte y los cristianos-paganos del sur. Las adversidades del clima y los bajos precios de los productos agrícolas a nivel mundial, se combinan y mantienen en la pobreza a la mayoría de sus pobladores.

En los últimos 17 meses, milicias árabes apoyadas por el gobierno, conocidas como los “Janjaweed” han asesinado cerca de 30.000 personas de la raza negra africana en la zona de Darfur, al occidente de Sudán. Otro millón de personas fue forzado a escapar de la zona para evitar las violaciones y las torturas en un éxodo humano sin precedentes. Estas milicias han estado evitando que los grupos humanitarios lleguen para ayudar a los necesitados.
Si no se hace algo en estos momentos, para acabar con este terrible conflicto en la región de Darfur, muchos más morirán en los próximos meses.

La violencia y el acoso de los Janjaweed está dirigida contra los grupos étnicos de negros africanos Fur Zaaghawa y Massalite. Es triste decirlo, pero la violencia está siendo apoyada por el gobierno en Khartoum. Las denuncias por parte de varios grupos étnicos en Darfur han existido durante mucho tiempo, pero la violencia presente parece reflejar los esfuerzos de los líderes políticos y militares de Sudán que quieren mantener las tensiones locales para consolidar su poder.

Los abusos en contra de los derechos humanos que son parte de las noticias diarias, no provienen de un grupo en particular, sino que el gobierno de Khartoum tiene la mayor responsabilidad y debe ser presionado para acabar con este conflicto. Nosotros hacemos un llamado a las Naciones Unidas y a nuestro propio gobierno, con el fin de presionar una decisión que resuelva el conflicto.

Los Servicios de Ayuda Católica están trabajando con las agencias de la iglesias en Sudán para responder a la crisis. La oración y la asistencia financiera son enormemente necesitadas para apaciguar el sufrimiento de los ciudadanos de Sudán.

Leyes de comercio a favor del trabajador

El Día del Trabajo fue una fecha para reconocer la importancia de promover la dignidad del trabajo y los derechos de los trabajadores. La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos tradicionalmente ha hecho pública su declaración en del Día del Trabajo. Este año el presidente de nuestro comité de Leyes Domésticas, Cardenal Theodore McCarrick, ha escrito reflexionando sobre la necesidad de un “comercio mundial que trabaje para todos”.

Nosotros los obispos estamos recomendando que los líderes gubernamentales estudien las leyes de comercio de abajo hacia arriba, para analizar la forma como afectan la vida de las personas más pobres y vulnerables en nuestro propio país.

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