
Las ruinas muestran el paso devastador del terremoto y el tsunami en Chile.
Foto del Servicio Católico de Noticias.
SANTIAGO- Ha sido un domingo de duelo, solidaridad y conversión en Chile, tres dimensiones recogidas durante la eucaristía del pasado 7 de marzo, presidida por el cardenal Francisco Javier Errázuriz, arzobispo de Santiago.
La catedral metropolitana estaba repleta de fieles, que oraron por el eterno descanso de los fallecidos en el terremoto del 27 de febrero y por los miles de damnificados.
“Queremos encomendar a la misericordia del Señor de una manera muy especial a todas las personas que han fallecido en este desastre”, dijo el arzobispo.
Al cierre de esta edición se daba el balance de más de 800 muertos en una tragedia que tomará entre 3 y 4 años para la reconstrucción de las zonas afectadas, por el devastador terremoto de 8,8 grados, considerado uno de los más fuertes en la historia de latinoamérica.
Las obras de infraestructura tendrán un costo que oscila entre los 1.000 y 2.000 millones de dólares.
Entre las actividades que se han realizado para recaudar fondos, se cuenta el telemaratón “Chile ayuda Chile”, el cual recaudó 47 milones de dólares para los damnificados.
Al finalizar el telemaratón, el pasado 7 de marzo, la presidenta Michele Bachelet y su sucesor el derechista Sebastián Piñera, se dieron un fuerte abrazo que cerró la jornada.
El nuevo presidente se posesionó en una ceremonia importante el jueves pasado y le espera una ardua labor para sacar adelante su país después de esta tragedia que ha cobrado vidas y pérdidas materiales.
*Información de Zenit.