En la Misa Mariachi, el arzobispo John Vlazny reflexionó sobre la separación de las familias a causa del dilema migratorio.
Rocío Rios
El mariachi y bailarines llegados de Guadalajara acompañaron al Arzobispo en la misa.
Foto de El Centinela por Kim Nguyen.
La Misa Mariachi en la celebración del Cinco de Mayo sigue siendo el espacio de la cultura y la fe. Un espacio que cada año se marca en el calendario, pues los hispanos lo esperan para participar de la ceremonia presidida por el Arzobispo John Vlazny.
Para quienes no han vivido la experiencia, la misa se convierte en un testimonio real del valor cultural de las tradiciones de fe de los católicos que viven en el noroeste.
Católicos que tienen la tradición de fe, de los que llegan de visita como fue el caso de María Inés López y su esposo Carlos Alfonso Bernal, de Colombia que asistieron a la misa, gracias a su hijo Oswaldo Bernal quien los llevó para que vieran de qué se trataba la celebración.
Ese domingo 2 de mayo, padres e hijo, asistieron por primera vez a la Misa Mariachi. La sorpresa que se llevaron fue grata, al ver una ceremonia única en la que las expresiones culturales son innegables y unen a los hispanos de todo lugar sin importar su origen.
En Colombia no se celebra una Misa Mariachi. En este país sí, porque es una forma de dar homenaje a la tradición de fe de un grupo cultural, que como el mexicano, se expande enriqueciendo esta cultura.
Pero los cantos de la misa, las oraciones, las plegarias y en sí, el español en toda la ceremonia, hacen de la celebración eucarística toda una experiencia, por la riqueza de las expresiones culturales.
Expresiones como la música del Mariachi de Guadalajara que con sus trompetas y las voces varoniles cantan a lo largo de la celebración litúrgica. La procesión de entrada y salida, que acompañó al Arzobispo Vlazny, con el colorido de los vestidos de las damas acompañadas de los chambelanes, complementan ese ambiente que habla de México en cada rincón.
Por eso, la carpa principal de este espacio en el Waterfront donde se viven las festividades del Cinco de Mayo, se transforma con el altar, con la Virgen de Guadalupe, adornada con la bandera de México y la flores de los rincones, hasta donde llega el Arzobispo para presidir la misa con toda la comitiva de artistas de Guadalajara.
Es un ambiente que indudablemente sorprende a los recién llegados y visitantes. Doña María Inés López lo vivió. “Es una misa preciosa y desde que empezó la ceremonia, con los cantos de entrada me sentí en Colombia. Fue una sorpresa y un honor que el Arzobispo la celebrara y en español”.
Por su parte, su esposo Carlos Alfonso Bernal, pudo ver cómo es de cercano el Arzobispo a la comunidad. “Es muy cordial, se vé que es amigo de todo el mundo y hasta contó un chiste en español que nos hizo reír mucho”.
Para esta pareja de visitantes el mensaje de Vlazny en la homilía fue muy claro: “Sí el valor de la familia, y sobre todo, amarnos unos a otros”.
Palabras que el Arzobispo John Vlazny analizó detalladamente en su mensaje a la comunidad hispana. La homilía de este año fue dirigida a las familias hispanas, recalcando la importancia de la celebración del Día de la Madre.
“Hoy en el Evangelio, Jesús nos da un nuevo mandamiento: Amaros unos a otros como yo os he amado. Y la palabra amor adquiere un significado muy importante. Amor significa estar en una relación correcta con otra persona. Vemos que en la relación entre padres e hijos el amor se vé en el sentimiento de protección y consejo de los padres hacia los hijos”, dijo el Arzobispo Vlazny.
En esa misma idea, recalcó la importancia del amor de los hijos hacia los padres. “Amor cuando los hijos demuestran obediencia y respeto a sus padres”. En el caso de la pareja, “amor entre el marido y la esposa. Ese amor que nos lleva a descubrir los elementos de una relación correcta, que en la relación matrimonial es de paz familiar y paz en la relación”.
Con respecto al Día de las Madres, el Arzobispo invitó a los maridos a amar bien a la esposa. En otro aspecto se refirió a la situación migratoria que afecta las familias. “Para los hispanos el matrimonio es una realidad deseada. En estos momentos nada ha afectado tanto a las familias como las separaciones de esposos por causa del tema migratorio y las familias enfrentan la crisis normal que plantea una separación no deseada”.
Vlazny como siempre, aborda el tema que realmente tiene que ver con la realidad del hispano inmigrante.
Este año, ante la crisis causada por la falta de una reforma migratoria, la separación de las familias por las redadas y la deportación, es parte del día a día. Sus palabras mostraron que Vlazny, como cabeza de la iglesia católica, no estajeno a la realidad que afecta a su comunidad.
Comunidad que como él mismo lo reiteró en su homilía, es una familia, integrada por padres de familia, madres e hijos. Sus palabras en estos momentos realmente cobran gran importancia, pues él habló de una familia que no puede estar separada.
“Me gustó el enfoque en la familia. Ahorita que estamos viviendo estos problemas de inmigración y que el gobierno no vé cómo afecta a la familia que es la primera iglesia, pienso que sus palabras son oportunas”, dijo Verónica Vásquez de la iglesia de San Mateo en Hillsboro.
“Me siento orgullosa de tener un Arzobispo como Vlazny, que es humilde y sensible a nuestra realidad cultural y sobre todo que se integra a nosotros. Yo lo siento parte de nuestra familia. El mismo dijo en su homilía la importancia de la unión en familia y él lo hace con nuestra cultura”, reiteró Verónica.
Para Julia Ibarra, que asiste cada año a esta Misa Mariachi, las palabras de la homilía llegaron a su corazón. “Porque pidió por los matrimonios, y por la familia y por toda nuestra comunidad”.
Oswaldo Bernal de Univisión, se sorprendió al ver que la misa estaba anunciada en el programa como una celebración bilingüe, pero al final toda la misa fue en español como cada año.
Escuchar al Arzobispo en nuestro idioma, abre un espacio muy íntimo de comunicación con su comunidad. Un espacio donde sus reflexiones no se pierden y sobre todo, llegan a cada uno.
Así lo vivieron incluso los bailarines que visitaron por primera vez Portland. Liliana Martínez y Miguel Shared de Guadalajara dijeron que la misa es muy especial.
“Esta misa es muy bonita y emotiva. El Arzobispo la celebra de una forma que es para los latinos. Se vive la unión familiar que se vive en casa”, dijo Liliana.
Para Miguel, al participar por primera vez, “la misa fue un espacio de música, oración y sobre todo el valor de la tradición hispana”. El idioma creó de nuevo esta experiencia especial.