TACOMA-“Ninguna madre debería separarse de sus hijos”....al leer esta frase, lo primero que viene a la cabeza es la separación de las madres que por causa de una redada no pueden estar de nuevo con sus hijos.
Y esa situación no es extraña para nadie, más cuando se acaba de aprobar una ley en Arizona que criminaliza la presencia de los inmigrantes hispanos.
Por eso, este año, con motivo del Día de las Madres y para no olvidar esta triste realidad, se organizó una vigilia en el Centro de Detención del ICE en Tacoma, Washington, el pasado 8 de mayo.
La vigilia se citó en este sitio en Tacoma, porque es allí a donde se conduce a los inmigrantes detenidos en las redadas para esperar un proceso en la corte por su situación migratoria. Allí fueron llevadas las mujeres víctimas de la redada en Del Monte y allí siguen llegando los inmigrantes detenidos en Portland. Por eso los grupos de derechos de los inmigrantes se unieron para apoyar a las madres que se encuentran detenidas en Tacoma.
No pudo ser una mejor ocasión. El Día de las Madres se planteó nuevamente la realidad de estas mujeres que permanecen separadas de sus hijos y lo más probable es que después de ir a juicio enfrenten indiscutiblemente la deportación.
Durante la vigilia del pasado 8 de mayo, líderes de las organizaciones en favor de los inmigrantes, representantes de grupos de fe y líderes comunitarios se unieron a esta jornada organizada por el Movimiento Santuario, con el fin de mostrar el impacto que tiene la detención y deportación de inmigrantes.
La realidad es una: se trata de familias enteras que han sido separadas. Familias que llegaron a este país buscando un futuro y la forma de trabajar para sacar adelante a los hijos.
Las mujeres son un grupo significativo que forma parte de estos 12 millones de inmigrantes que esperan una reforma migratoria. Un grupo que con su fuerza de trabajo, ayuda a la dinámica económica de este país.
La vigilia fue un espacio para recordar esta realidad. Y sobre todo, para mostrar que con las redadas y detención, además de la posterior deportación, no se está respetando la unidad familiar.
En los últimos tres años la situación ha empeorado. Aún las mujeres que fueron víctimas en la redada de Del Monte, viven con el brazalete y con la imposibilidad de trabajar para sostener a sus hijos. Muchas han sido deportadas y se encuentran lejos de sus hijos que viven en este país.
Se sabe que la mitad de los inmigrantes detenidos en Tacoma por causas migratorias, no tienen un pasado judicial el cual muestre que han cometido un delito. Están detenidos por el hecho de no tener papeles para trabajar o un estatus migratorio que les permita trabajar.
Muchas de estas detenidas son mujeres y madres de familia, que en la mayoría de los casos están solas enfrentando la responsabilidad de sus hijos. Y lo que es peor es que sus hijos han nacido en este país y son ciudadanos norteamericanos. En el momento de enfrentar la deportación, ellas indudablemente van a estar separadas de ellos en forma indefinida.
La vigilia fue la oportunidad para rendir homenaje a estas madres y sobre todo, al lazo indestuctrible entre madre e hijo. Ese que en estos momentos no cuenta, por falta de una ley que proteja a los inmigrantes y la unión familiar.
Durante la vigilia en la que hubo oración, música y teatro, también se compartieron los testimonios de madres que han sido separadas de sus hijos.