Edición Impresa: 12/17/2004

Alfredo Muro y la magia de su guitarra

Escuchar el sonido de la guitarra interpretada magistralmente por el músico peruano, Alfredo Muro, es vivir un viaje directo hacia el Sur. Es como viajar hacia Suramérica.

La música de Alfredo Muro, reconocido en el ámbito cultural y social de Portland, es una carta de presentación del talento latinoamericano. Por eso, en esta edición de El Centinela, hemos querido tener como personaje del mes, a este músico, que poco a poco se ha ganado al público multicultural que vive en esta parte del país.

Alfredo Muro, nació en la ciudad de Lima, Perú y lleva viviendo en los Estados Unidos 16 años. “Mi llegada a Oregon fue motivada básicamente por la intención de expandir mis conocimientos musicales y a la vez enriquecerme con la interacción de otros músicos”.

Su experiencia, que es la de los inmigrantes latinos, también ha dejado una huella en su vida. “Vivir en los Estados Unidos te impone un reto como persona en lo cultural, social, idiomaticamente, etc. Y cuando tú logras superar todos estos escollos y te integras al quehacer diario de este gran país, pienso que la vida se te hace menos complicada. Por eso vivir en los Estados Unidos me ha abierto las puertas como artista, logrando realizar mis sueños como tal”, explicó en entrevista con El Centinela.

Y su talento, musical, es un ejemplo del aporte que los latinos inmigrantes dan a este país. “Pienso que los inmigrantes, latinos en especial, han demostrado que son una fuerza laboral y productiva de suma importancia para el desarrollo económico en este país. Por otro lado, los inmigrantes somos portadores de nuestras propias culturas, lo cual de una u otra forma ha creado una especie de crisol, con la cultura inherente a los norteamericanos”.

Cuando Alfredo Muro recuerda cómo inició su carrera musical dice que fue a los 12 años, trabajando en un restaurante argentino y luego con su hermana Connie Bieberach. “Con ella, ganamos un año después, a los 13 años de edad, una competencia nacional en televisión”. En ese momento la puerta del éxito se abrió para este gran músico. “Podría decir que sí, pues aún en edad escolar supe lo que era ganar un sueldo generado por la música, claro está, despues al ingresar a la Facultad de Leyes asumo mi profesión de abogado”.

El destino del músico

Pero el destino de ser músico a pesar de haber estudiado leyes estaba marcado. “Yo empecé a tocar la guitarra en forma autodidacta a los nueve años. A los 12 años obtuve una beca de la Academia del Maestro Pepe Torres, con quien inicié mis estudios de solfeo, ritmo y estudio del repertorio para guitarra. Posteriormente, tuve el honor de estudiar con el gran guitarrista Peruano Carlos Hayre, con quien profundice mis estudios de armonía. Otra gran influencia en mi formación guitarrística la tuve con el Maestro Octavio Ticona. Continué mis estudios de guitarra clasica con Frank Costa, con el gran Maestro Manuel López Ramos y John Doan’.

Cuando Alfredo Muro piensa acerca de los músicos latinoamericanos que han influenciado su vida, se queda en silencion y dice: “Difícil pregunta considerando el gran talento musical Latinoamericano. Pero puedo decir que en la música Peruana mis influencias fueron la de Oscar Aviles y Carlos Hayre. Mis otras grandes influencias musicales fueron José Feliciano, Baden Powell y el genio de Augustín Barrios Mangoré. Pienso que los guitarristas Latinoamericanos tenemos una expresividad y un rítmo muy especial que nos hace expresarnos mejor frente al público”.

Y es cierto, porque la guitarra de Alfredo Muro, se reconoce con el primer acorde. Actualmente, trabaja en diversos sitios y es conocido en el ámbito cultural del estado. A pesar de sus éxitos él no ha dejado a un lado sus raíces, pues extraña Perú. “Por supuesto, las raíces de uno, sus costumbres, todo en sí lo dejé allá”.

Reconocimiento

Y como todo inmigrante, ha vivido el proceso de adaptación a una nueva cultura y sobre todo, la búsqueda constante de reconocimiento. Esto ya se ha logrado y gracias al trabajo arduo que día a día desempeña. “Pienso que a base de mi propia constancia, amor e inclinación por el arte, me he dado a conocer paulatinamente a través de los años, al tener la oportunidad de presentar mi arte como una especie de contribución y colaboración con una diversidad de instituciones y personas identificadas con todo lo que signifique ser latino”.

El público le aplaude a donde va y es porque es un ser humano a carta cabal. él mismo ha sentido el reconocimiento de su público. “Porque cuando un ser humano es sincero, su arte es un reflejo de esa cualidad, humildemente todo lo que yo pueda expresar como artista, lo doy con amor, sinceridad y en forma genuina”.

Como artista, lo mejor que él puede recibir “es percibir que el corazón del público se regocije espiritualmente con mi música”, dijo en entrevista con El Centinela. “La música tiene su propio poder; te alegra, te conmueve, te lleva al pasado, te eleva al futuro, o reafirma tu presente. El arrancar una sonrisa o un aplauso con mi música es la mayor recompensa que un artista pueda recibir de su público”.

Siendo peruano, reconoce el valor de celebraciones culturales como la del Cinco de Mayo, a la cual ha sido invitado como artista especial. “Pienso que al margen de ser una celebración exclusivamente mexicana, sin embargo abre las puertas de la hermandad a otras culturas latinas, que encuentran en esta celebración una oportunidad para expresar su arte, herencia, cultura, idioma y nuestra propia etnia” Y él se siente orgulloso de ser latino. “De ser anfitriones del Cinco de Mayo una fiesta importante en los Estados Unidos”.

Alfredo Muro reconoce la diversidad que se vive en la cultura hispana, y que él difunde muy bien cuando interpreta su guitarra. “Es obvio que dentro de la cultura hispana, existen diferencias culturales entre los distintos países que conforman latinoamérica”. Creo que esa pluralidad en lugar de marcar diferencias debería servir como apoyo para tener una comunidad latina unida y organizada que redunde en beneficios a todo nivel, los cuales nos sirvan a todos”.

Gracias a su talento y su guitarra, ha podido regresar a su país. “Bueno, a través de mi arte he podido viajar a muchas partes del mundo y he tenido la suerte de realizar seis giras artísticas al Perú en los últimos dos años. Esto me sirvió para constatar que uno nunca se fue, uno siempre estuvo con su gente y que mi corazón siempre mira hacia el Perú, como el hogar al que algún día retornaré”.

“Mi música y mi guitarra, este arte que profeso es la mision más importante que Dios me ha conferido. Por tanto busco transmitir espiritualidad en la mayor extensión de la palabra, siempre creando un puente cultural entre el artista y el público”.

Y a pesar de que no es fácil vivir de la música, Alfredo se encuentra muy satisfecho con el camino que ha recorrido en este país. “Definitivamente, en ninguna parte del mundo es fácil vivir de la música. El ser un trabajador de la música es como una especie de apostolado. Obviamente, en este país es más accessible todo, pero hay que considerar que la música que al menos yo hago no busca un fin comercial sino cumplir con una misión, lo cual hace más difícil vivir de la música, puesto que la guitarra va dirigida a un sector pequeño y selecto”. Pero su camino ha sido éste y dice: “Me hubiese gustado volver a nacer y ser músico de nuevo”.

Finalmente, dijo que su carrera le da mucha satisfacción y también por la relación que tiene con otros músicos, pues en muchas de sus presentaciones artísticas él comparte con otros talentos y cuando piensa en lo que le gusta dice que la música brasileña, clásica, en fin todos los ritmos suramericanos”.

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