La FIFA celebra con beneplácito la labor desarrollada por el Comité Organizador del certamen y espera que las acciones concluyan con el mismo esplendor que tuvo la apertura.
Antonio Andraus
Los hinchas viven cada partido de los octavos de final y lo hacen con las vuvuzelas.
Foto del Servicio Católico de Noticias.
INFORME ESPECIAL-Pocos creían en la palabra empeñada por los dirigentes del fútbol de Sudáfrica, cuando se le otorgó la sede del Campeonato Mundial del 2010, no tanto por la forma en que este lejano país africano podía encarar la organización de la competencia, sino por la atracción que podría tener entre propios y extraños el certamen.
Con el paso del tiempo, el evento se ha convertido el hilo de unión entre todos los habitantes de este convulsionado país, que hasta hace menos de tres décadas, padecía las inclemencias inexplicables de una segregación racista que, a nombre de un color de raza, dominaba a su antojo a un buen puñado de sus nativos de otro color, cuya semblanza, sufrimiento e igualdad entre todos los que hacen parte de la Nación, está serena y estoicamente representada en Nelson Mandela, aquel dirigente que sufrió toda clase de vejámenes, hasta conseguir romper ese muro que parecía infranqueable entre los blancos y las personas de color.
La ceremonia de apertura del Campeonato Mundial de Fútbol, en medio del caos vehicular que la rondó camino hacia el Soccer City, de Johannesburgo, debido a las complicaciones normales del tráfico de la gigante ciudad que carece de un buen y oportuno servicio de transporte público, todo lo demás fue una verdadera fiesta deportiva, con la imagen de superación de los dirigentes sudafricanos, de hacer cumplir su palabra empeñada ante los dirigentes de este deporte en el ámbito internacional.
La apertura del evento fue todo un espectáculos folclórico que dio paso a la fiesta mundial del balompié. En el evento inaugural sobresalieron los colombianos Juanes con su nueva versión del sencillo "Yerbatero", estrenándola a nivel internacional, y su ya tradicional Camisa Negra, y la reconocida y consagrada Shakira, que puso a bailar a más de 40 mil espectadores, con nuevo "Waka Waka" y con los movimientos de sus caderas, que hicieron las delicias de un público ávido, porque las acciones se iniciaran con el partido entre México y Sudáfrica, en algo muy pocas veces visto en esta África desamparada, lejana y llena de necesidades y miseria, con lo cual se daba comienzo a la competencia deportiva más popular de la era moderna, luego de las actuaciones de otros grupos musicales, la mayoría de ellos, nativos de la región.
Nota triste
La nota triste de la apertura de la fiesta futbolera mundial, fue la trágica desaparición de la bisnieta del ex Presidente Sudafricano y Premio Nobel de la Paz, Nelson Mandela, Zenani Mandela, como consecuencia de un absurdo accidente de tránsito, luego de que la jovencita, de 13 años de edad, asistiera a la ceremonia inaugural, obligando al ex mandatario a cancelar varios de sus compromisos que tenía con la realización de la competencia deportiva.
Entre tanto, la primera discordia del certamen, corrió a cargo de los empleados del estadio de Durban, en donde se disputó el encuentro entre Alemania y Australia, al protagonizar una protesta por el inesperado valor que le fue cancelado por sus servicios prestados, cuando aparentemente en los contratos se señalaba una mayor cuantía. La Policía tuvo que intervenir para desalojar a los manifestantes y los organizadores, que al cierre de esta edición, buscaban fórmulas que permitieran la solución al conflicto salarial.