Joseph Blatter, el presidente de la FIFA, aceptó públicamente los desaciertos de los árbitros y ofreció excusas a Inglaterra y México, los dos grandes perjudicados en los Octavos de Final del Campeonato Sudáfrica 2010.
Antonio Andraus
Caras largas ante las decisiones del árbitro que perjudicó a los equipos de Inglaterra y México.
Foto del Servicio Católico de Noticias.
INFORME ESPECIAL-Producto de la ligereza, y quizás de la terquedad, los aficionados en el mundo del fútbol vieron dos yerros – hasta lo que va corrido del torneo -- imperdonables en este Campeonato Mundial de Fútbol 2010, cometidos por profesionales del arbitraje, seleccionados a cuenta gotas en el amplio y multitudinario panorama de los colegios de árbitros en el mundo, y con credenciales y pergaminos, como ser árbitros de primera categoría dentro de la organización del fútbol mundial.
Pero lo que nadie puede olvidar, es que los árbitros son humanos, que tienen derecho a equivocarse, que sus decisiones, que deben adoptarse en fracción de segundos, pueden caer en el error. Lo malo es que, advertido como ocurrió en uno de los casos de este Mundial, el colegiado insista tercamente, en mantener una apreciación errada.
Para salirle al corte de la crítica mundial, el presidente de la FIFA, el flamante Joseph Blatter, ha ofrecido excusas al mundo futbolístico, y a las federaciones de Inglaterra, en primer término, y a México, en el segundo caso, por las decisiones arbitrales que eventualmente perjudicaron a los seleccionados de esos países en la ronda de Octavos de Final.
La prensa internacional, con sobrada razón, y la crítica mundial, con suficientes argumentos, han señalado que dos goles validados por los árbitros en los cotejos que Inglaterra disputó frente a Alemania, y México ante Argentina, son verdaderos "goles fantasmas’’, y que en ninguno de los dos casos, las anotaciones eran válidas y por lo tanto, ambas cambiaron sustancialmente lo que pudo ser el resultado de cada uno de esos encuentros.
La primera parte de la excusa es válida por parte de Blatter, al sentenciar que "son cosas que puede ocurrir’’, al referirse ante la prensa mundial que le hace cobertura al evento de Sudáfrica, a los goles de los partidos ya citados, en la ronda de Octavos de Final. Y agrega: "Personalmente lamento cuando se ven errores arbitrales evidentes; pero esto no es el final de la competición ni el final del fútbol’’.
Dos casos concretos
Inglaterra se quejó públicamente por la decisión del árbitro uruguayo, Jorge Larrionda, quien decidió anular un tanto que había marcado Frank Lampard, cuyo disparo pegó sobre el horizontal y la pelota se desplazó hacia la parte interna de la portería de Alemania, hecho visto y comprobado no solo por los aficionados que estaban exactamente en línea paralela con la portería alemana, sino por el propio video de la televisión mundial, que está emitiendo en directo la cobertura del evento.
Larrionda apreció que la pelota no había pasado la línea de gol y por lo tanto, el esfuerzo de Lampard se había perdido. Lo malo es que en ese momento, Inglaterra, en la posibilidad de que ese gol, como efectivamente lo fue, de manera limpia, categórica e inobjetable, hubiese sido aprobado por el colegiado suramericano, otro gallo seguramente hubiese cantado en el estadio donde se cumplía el encuentro, pues el marcador se igualaba a dos tantos por bando en ese instante, cuando finalmente, el compromiso terminó a favor de Alemania cuatro goles a uno.
Aquí la sana discusión va en que Larrionda a lo mejor no observó que la pelota había traspasado la línea de gol y esa fue su apreciación, equivocada y todo lo demás, pero al fin y al cabo, su apreciación personal, subjetiva, y punto.
Pero en el segundo caso, en el encuentro entre Argentina y México, la situación tiene otras dimensiones, más injustas, por supuesto, y bajo el peso de que la terquedad del árbitro, acabó posiblemente, con todas las ganas de los mexicanos en el partido de Octavos de final.
El silbato italiano Roberto Rosseti validó un gol de Carlos Tévez, a los 26 minutos del compromiso, conseguido y ejecutado en fuera de lugar, que puso a Argentina inmerecidamente arriba en el tablero de anotaciones, partido que concluyó con un tres a uno a favor de los dirigidos por Diego Armando Maradona.
Dijimos en esa oportunidad, en nuestra nota para este medio periodístico, que "alguna vez fue la ‘mano de Dios’, y en esta oportunidad fue la ‘vista gorda del árbitro'. Y todo, a favor de Argentina’’, anunciando lo que claramente se observó con la anotación de Tévez, conseguida en posición viciada.
En esta oportunidad, hay que decirlo públicamente, fue la posición de no admitir su error, lo que condujo a Rosseti, finalmente, a dejar el yerro en firme, pues el árbitro de línea dio las explicaciones y le dijo que Tévez estaba fuera de lugar, en el momento de cabecear la pelota que llegó al fondo de la red, y que había sido servida por Lionel Messi, en medio del borbollón de los defensas mexicanos. Sin embargo, el silbato italiano conservó su decisión de aprobar la acción.
Ambas anotaciones fueron sacadas del cubilete del mago, fueron, como lo ha dicho la crítica mundial, "los goles fantasmas’’ hasta lo que va corrido de este Mundial, pero a la vez, dos decisiones que seguramente cambiaron el rumbo y la acciones de dos partidos en los que eventualmente, las cosas hubiesen sido a otro precio dentro del terreno de juego, sin que los dos hubiesen sido decretados correctamente. Uno válido y el otro no.
Pero esta última parte, sin duda alguna, entra en el terreno de las especulaciones, pues nadie puede asegurar, ni ahora, ni durante los propios compromisos, y mucho menos después, como es obvio, que los partidos hubiesen cambiado de formato y hubiesen terminado con marcadores diferentes, si esos dos goles no se decretan como válidos, por los errores cometidos por los árbitros de turno.
A consideración
La reacción tardía del presidente de la FIFA sobre los dos casos, puso en evidencia que poco le importa la indignación de los dirigentes de las federaciones perjudicadas y lo que es peor, aceptando que los dirigentes de ambos países lesionados por los crasos errores arbitrales, estaban molestos por dichas decisiones.
"Hablé con las dos federaciones directamente implicadas en los errores arbitrales, expresó Blatter a la prensa que hace la cobertura del Mundial, les ofrecí mis disculpas y comprendo su descontento, y las críticas que se han hecho alrededor de ambas decisiones’’.
Pero más adelante agregó: "eso nos obliga a reabrir el caso para que se estudie el uso de la tecnología en los campeonatos mundiales’’, refiriéndose, exactamente, a que los videos de los encuentros de los torneos de esta naturaleza, puedan servir como fundamento y base para que un árbitro cambie la decisión que ha emitido como apreciación en una jugada.
La consideración del caso se pondrá sobre el tapete en la reunión de la Internacional Board, la entidad asesora en materia reglamentaria de la FIFA, y que es la rectora en estos casos arbitrales y la que, en últimas, debe adoptar la decisión sobre el uso o no de los videos para decidir una decisión controvertida, antes de que siga desarrollándose el partido.
Las reuniones de la Internacional Board están previstas para los días 21 y 22 de julio, en Cardiff, Gales, de acuerdo con el calendario oficial de la FIFA.
Empero, es evidente para el propio Blatter, que en el caso del fuera de lugar de Tévez, en la anotación de Argentina, era muy claro el desacierto, al manifestar que "para situaciones como las vividas con el partido entre México y Argentina, no necesitamos de la tecnología’’. Más claro no canta el gallo.
La Internacional Baord ya había rechazado la opción de utilizar los videos para determinar las decisiones arbitrales, sosteniendo que la apreciación arbitral debe seguir teniendo toda la validez y el respaldo del caso, así como también utilizar cuatro árbitros en custodia de las líneas, algo que ya se puso en práctica en torneos europeos, tampoco encontró el suficiente respaldo para entrar en vigencia en este mundial.
Hay que esperar, pues, que llegue la hora de decidir sobre estos aspectos para los futuros campeonatos mundiales de fútbol, pero lo que hay que rogar es que no se sigan presentando decisiones tan desacertadas que de por medio, se acabe con las aspiraciones de un seleccionado o, lo que es más grave, del propio partido que se está jugando por los errores de los árbitros, humanos y todo lo demás, pero errores demasiados costosos.