
El año 2005 comienza con mucha ansiedad para todos nosotros a medida de que damos a conocer públicamente la necesidad de presentar cualquier demanda contra la Arquidiócesis de Portland, en un tiempo mínimo que se vencerá el próximo 29 de abril.
Esto con el fin de ser elegible a una compensación legítima en el plan de reorganización fiscal, el cual esperamos terminará los procedimientos de nuestro Capítulo 11 dentro de la declaratoria de bancarrota.
Por favor, oren por todos aquellos que van a estar afligidos por causa de este aviso público y por todos aquellos que han sido ofendidos de alguna manera, por las conductas escandalosas del clero y otros ministros pastorales. La fecha límite para presentar las demandas fue establecida a finales del otoño y con la guía de la corte de bancarrota, la legitimidad de las demandas está bajo investigación y los activos disponibles de la Arquidiócesis están siendo estudiados.
Quienes estamos sirviendo en la Arquidiócesis, estamos haciendo todo lo posible por llevar a cabo esta tarea rápidamente y con gran responsabilidad. Si hay algún elemento que pueda llegar a generar desánimo frente a estas situaciones, puede ser el darnos cuenta de que hay mucha gente que no quiere que nosotros tengamos éxito. Pero lo vamos a tener con la ayuda de Dios.
Poco después de que nuestra gente reciba la noticia con la fecha límite para presentar sus demandas, ustedes estarán escuchando de parte de sus pastores, la petición de apoyo económico que anualmente hacemos para nuestra Campaña Católica Anual, en la cual se recogen donaciones para ayudar a las obras que adelanta nuestra iglesia en el occidente de Oregón.
Ni ustedes, ni yo, somos responsables de las malas acciones que en el pasado han afectado la reputación de nuestra iglesia, pero el estado de Oregón espera que nosotros demos la justa compensación a cada una de las víctimas por sus sufrimientos. Nosotros estamos comprometidos a servir a la justicia, pero también se nos ha confiado la misión de evangelización de la iglesia, la cual estará gravemente reducida sin nuestro apoyo personal y financiero permanente.
La Cuaresma empieza temprano este año, el próximo 9 de febrero. Los Ritos de Elección, para aquellos que se están preparando para entrar a ser parte de la iglesia en Semana Santa, se celebrarán en seis lugares diferentes durante las dos primeras semanas de Cuaresma. La Misa Anual para la Bendición de los Aceites está fijada para el jueves 17 de marzo, que es la fiesta de San Patricio, en la Catedral Santa María. Un poco después de la Semana Santa, yo voy a encabezar una peregrinación, por ser el Año de la Eucaristía, a Fátima y a España con cien peregrinos de la Arquidiócesis.
El Papa Juan Pablo II ha hecho un llamado para la observación del Año de la Eucaristía en nuestra comunidad católica hasta octubre de 2005. Mayo 29 va a ser la cena de Corpus Christi. El Santo Padre ha pedido que esta cena se celebre con especial solemnidad en las iglesias a través del mundo. Yo he animado a sus pastores a planear celebraciones especiales en todas las iglesias de nuestra Arquidiócesis para ese día.
Igualmente, estoy pidiendo que este año se realicen tiempos especiales de adoración eucarística en las parroquias, algo semejante a los devocionales de 40 horas del pasado. Con la reciente revelación de que la asistencia a la misa de los domingos aquí en el occidente de Oregón ha declinado es un 10% en los últimos dos años, se debe realizar en todas las parroquias una actividad conjunta de fe, para recuperar la asistencia de nuestros feligreses, sobre todo durante este año que es el de la Eucaristía, para atraer a quienes han estado ausentes de la adoración del domingo por cualquier razón.
Nuestro Consejo Pastoral Arquidiocesano continúa trabajando en estrategias para implementar el nuevo Plan Pastoral el cual promulgará en Misión 2004. Las tres prioridades recomendadas fueron la formación de la fe a todo nivel, el ministerio de jóvenes adultos y el ministerio multicultural. Estas son metas significativas de la misión de Evangelización de la Arquidiócesis en los años venideros. Estas iniciativas deben convertirse en las metas principales de nuestras parroquias, instituciones y toda nuestra gente católica.