
Cada pastor sabe que de tanto en tanto es su responsabilidad la de ser un mendigo por Cristo y por su iglesia. La Solicitud Católica del Arzobispo Anual me da la oportunidad al principio de cada año de brillar la lata de estaño, revisar las muchas necesidades de nuestra comunidad de fe y de pedirles a ustedes su ayuda financiera. Este año yo he recibido una ayuda inesperada del Santo Padre, Papa Juan Pablo.
El año pasado en la festividad del Corpus Cristi nuestro Santo Padre les pidió a los católicos del mundo el observar el Año de la Eucaristía desde octubre de 2004 hasta octubre de 2005. Él nos ha invitado a todos nosotros a “empezar de nuevo por Cristo”. Esta ha sido su invitación constante desde el Año del Gran Jubileo en 2000.
Yo vengo otra vez este año, con gran admiración, respeto y aprecio a pedirles a ustedes que sean aun más generosos en este tiempo. Nuestras necesidades son mayores que nunca y nuestros recursos, debido a los retos que hemos enfrentado en los años recientes con litigios y bancarrota, se han disminuido. Las donaciones de la solicitud anual son más importantes que nunca en ayudarnos a proveer los ministerios y los servicios que van mano a mano con traer Jesús a otros y otros a Jesús.
El año pasado cerca de una tercera parte de los hogares de la arquidiócesis contribuyeron a la Solicitud. Nosotros recaudamos 125% de nuestra meta, un logro significativo en tiempos difíciles. El año pasado la meta era de $2.86 millones de dólares. Este año ha sido elevada a $3 millones de dólares. Cada centavo con el que contribuyan va a ser usado para apoyar los ministerios y servicios provistos por nuestra comunidad católica aquí en el occidente de Oregon. Los dineros serán gastados durante el próximo año fiscal de julio de 2005 a junio de 2006.
Sus donaciones ayudarán a financiar docenas de ministerios y servicios que ayudan a traer la luz de Cristo a la gente.
Cerca de una cuarta parte de nuestras donaciones son designadas para servicios de cuidado pastoral tales como el ministerio de la cárcel, el apoyo a los discapacitados y el apoyo de los matrimonios y la vida familiar. Las contribuciones igualmente apoyan las vocaciones y la educación en el seminario, cuidado de sacerdotes retirados, educación continuada del clero y del diaconado permanente, escuelas católicas, ministerios étnicos, evangelización y ministerios en las ciudades universitarias.
Por último pero no de menos importancia, va a haber fondos disponibles para subvenciones y apoyo a las parroquias al igual que para los esfuerzos de nuestra iglesia en traer la luz de nuestras creencias y valores cristianos en materias de normas públicas a través de nuestra Conferencia Católica de Oregon.
El pasado junio en Misión 2000 yo tuve el privilegio de anunciar un Plan Pastoral Arquidiocesal de tres años, el resultado de mucho trabajo de parte del consejo pastoral arquidiocesal, las reuniones vicariales de la primavera y nuestra participación en la experiencia de Discípulos en Misión. Las tres prioridades más importantes que emergieron de ese proceso fueron la formación de la fe a todos los niveles, el ministerio de los jóvenes y de los jóvenes adultos y el ministerio multicultural.
Los subcomités del consejo pastoral y los miembros del personal del centro pastoral están actualmente desarrollando estrategias para ayudar a implementar estas metas en los años venideros. Una suma significativa de recursos de la arquidiócesis va a tener que ser utilizada con el fin de llevar a cabo estas metas. El recurso más significativo, por supuesto, es gente – aquellos que están comprometidos en los ministerios pastorales en la arquidiócesis, las parroquias y las instituciones. Para apoyar a estas personas y a sus programas yo necesito la ayuda de sus recursos financieros.
El hecho que más que tres de cada hogar de la arquidiócesis ha contribuido con la campaña del año pasado es muy tranquilizador. Pero nosotros tenemos que ampliar el círculo de propiedad y responsabilidad por lo que somos
Los escándalos del pasado han molestado a muchos de nosotros. Ustedes no los causaron. Yo no los cause. Pero a todos nosotros se nos está pidiendo proveer sanación para las víctimas, protección para nuestros niños y el hacer ésto dentro del marco de nuestra misión evangelística. Nosotros haremos esto efectivamente solo cuando dejemos la luz de nuestra fe católica brillar en el mundo de hoy.
En este Año de la Eucaristía, una forma de dejar brillar la luz y por lo tanto compartir la luz de Cristo con otros es apoyando la Solicitud Católica del Arzobispo de 2005.
Mensaje
Vino muy pronto este año, pero la Cuaresma está aquí. Nosotros empezamos con ceniza y terminamos con agua y luz, las aguas salvadoras del bautismo y la luz de Cristo que “arde valientemente”. Esta es realmente una época de gracias y crecimiento para los cristianos creyentes en todas partes.
La Cuaresma comenzó con el Miércoles de Ceniza, el 9 de febrero, y termina inmediatamente después de la Misa de la Cena del Señor el Jueves Santo, marzo 24. Aquellos quienes están esperando el entrar a ser parte de la iglesia en Semana Santa, se preparan durante la Cuaresma para la celebración de los Sacramentos de la Iniciación Cristiana, bautismo, confirmación y sagrada eucaristía. Al mismo tiempo, la comunidad católica en su totalidad se prepara a sí misma a través de la penitencia para la renovación de las promesas bautismales en Semana Santa.
La Cuaresma es algunas veces descrita como la época del elegido. ¿Quiénes son estos elegidos? Ellos son los catecúmenos quienes han celebrado el Rito de la Elección al principio de la Cuaresma con su obispo, de este modo significando que ellos han sido elegidos por Dios por los sacramentos de iniciación. El Obispo Steiner y yo vamos a liderar a los catecumenados y a sus padrinos en oración durante los seis Ritos de la Elección en las dos primeras semanas de la Cuaresma y declarándolos en el nombre de la iglesia el ser nuestros elegidos para la Cuaresma de 2005.
La jornada de la celebración del bautismo en Semana Santa empieza con un periodo de investigación. Esto usualmente toma lugar en el precatecumenado de la parroquia. Impulsado por la gracia de Dios, usualmente con la ayuda de buenos amigos, un número de individuos se adelantan cada año a “investigar” acerca del cristianismo y nuestra tradición católica.
Aquellos quienes no han sido bautizados en ninguna tradición de fe, si su investigación agita la llama de la fe en sus corazones, a continuación entran a la orden de catecúmenos a través de la celebración del rito de la aceptación. El catecumenado puede extenderse por un periodo considerable de tiempo, usualmente en la mayoría de nuestras parroquias desde principios del otoño hasta el principio de la Cuaresma, algunas veces por más tiempo. Este es un periodo de preparación intensa en la palabra, adoración, vida comunitaria y trabajos apostólicos.
Una vez los catecúmenos han sido declarados miembros de los elegidos, ellos se embarcan en el periodo de seis semanas de la Cuaresma como en un tiempo de retiro para prepararse para recibir los sacramentos de iniciación durante el Triduo de la Semana Santa. Este tiempo se describe como el periodo de la purificación y la ilustración. A través de la Cuaresma en muchas de nuestras parroquias los Ritos de Escrutinio tiene lugar durante las misas dominicales. Los elegidos son presentados con algunos las herramientas principales del vivir cristiano, incluyendo los Diez Mandamientos y el Padre Nuestro. La culminación de la jornada de la Cuaresma para los elegidos y todos los fieles viene con la celebración del Triduo de la Semana Santa, los tres días que comienzan al anochecer del Jueves Santo y terminan con la oración de la noche el Domingo de Resurrección, cuando nosotros conmemoramos la pasión, muerte y resurrección de Cristo Jesús, el Salvador del Mundo.
Como Cristo que emerge en la primera Pascua de los alrededores de muerte de su tumba, así el nuevo bautizado emerge de las aguas salvadoras del bautismo, radiante con la gracias y la luz de la fe recién nacida en sus corazones, el regalo de Semana Santa de Cristo para su iglesia.
Después de la Semana Santa empieza un cuarto y último periodo de la iniciación cristiana de los adultos. Nosotros llamamos a este periodo mystagogia (no lo encontré en ninguna parte). Este es el tiempo para la catequesis litúrgica la cual inicia a las personas recientemente bautizadas en el misterio de Cristo. Litúrgicamente hablando, este periodo va desde la Semana Santa hasta Pentecostés. Prácticamente hablando, dura toda la vida.