Edición Impresa: 03/17/2005

La Cuaresma se conoce como 'la época del elegido'

La Cuaresma comenzó con el Miércoles de Ceniza, el pasado 9 de febrero, y terminará inmediatamente antes de la Misa de la Cena del Señor el Jueves Santo, 24 de marzo. Aquellos que están esperando ser parte de la iglesia católica en Semana Santa, se preparan durante la Cuaresma para la celebración de los Sacramentos de Iniciación Cristiana: Bautismo, Confirmación y Sagrada Eucaristía. Al mismo tiempo, la comunidad católica en su totalidad, se prepara con la penitencia para renovar las promesas bautismales en Semana Santa.

La Cuaresma es algunas veces descrita como la época del elegido. ¿Quiénes son estos “elegidos”? Ellos son los catecúmenos que han celebrado con su obispo el Rito de la Elección al inicio de la Cuaresma. De esa forma, ellos han sido elegidos por Dios para recibir los Sacramentos de Iniciación. El Obispo Steiner y yo lideramos a los catecumenados y padrinos en la oración de los seis Ritos de la Elección, durante las dos primeras semanas de Cuaresma y los declaramos “elegidos” en el nombre de la iglesia para la Cuaresma de 2005.

La jornada de celebración del bautismo en Semana Santa empieza con un período de investigación. Esto usualmente toma lugar en el pre-catecumenado de la parroquia. Motivados por la gracia de Dios, usualmente con la ayuda de buenos amigos, un número de individuos se adelantan cada año a “investigar” acerca del cristianismo y nuestra tradición católica.

Quienes no han sido bautizados en ninguna tradición de fe y se sienten motivados durante la investigación por esa llama de fe en sus corazones, pueden entrar a la orden de catecúmenos a través de la celebración del Rito de la Aceptación. El catecumenado puede extenderse por un período considerable de tiempo, usualmente en la mayoría de nuestras parroquias desde el otoño hasta el principio de la Cuaresma y algunas veces, puede durar más tiempo. Este es un período de preparación intensa en el conocimiento de la Palabra, la adoración, la vida comunitaria y los trabajos apostólicos.

Una vez los catecúmenos han sido declarados miembros de “los elegidos”, ellos inician un período de seis semanas de
Cuaresma, como un tiempo de retiro, para prepararse a recibir los sacramentos de iniciación durante el Triduo Pascual. Este tiempo se describe como el período de purificación e ilustración.

A través de la Cuaresma, en muchas de nuestras parroquias, los Ritos de Escrutinio tienen lugar durante las misas dominicales. Los elegidos son presentados teniendo en cuenta una parte importante del vivir cristiano, incluyendo los Diez Mandamientos y el Padre Nuestro. La culminación de la jornada de la Cuaresma para los elegidos y todos los fieles, llega con la celebración del Triduo Pascual, es decir, los tres días que comienzan al anochecer del Jueves Santo y terminan con la oración de la noche el Domingo de Resurrección, cuando conmemoramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo Jesús, el Salvador del Mundo.

Como Cristo, que emerge en la primera Pascua de las tinieblas de la muerte que rodean su tumba, de la misma manera el nuevo bautizado emerge de las aguas salvadoras del Bautismo, radiante con la gracia y la luz de la fe recién nacida en su corazón, que es el regalo de Semana Santa para su iglesia.

Después de la Semana Santa empieza un cuarto y último período, dentro de la Iniciación Cristiana de Adultos. Nosotros llamamos a este período “mystagogia” . Este es el tiempo para la catequesis litúrgica, la cual inicia a las personas recientemente bautizadas en el misterio de Cristo. Litúrgicamente hablando, este período va desde la Semana Santa, hasta Pentecostés. Prácticamente dura toda la vida.

Durante esta Cuaresma debemos ser conscientes de nuestros hermanos y hermanas, que son candidatos para continuar su conversión. Nosotros unimos nuestras oraciones y actos de penitencia a los de ellos. Seamos humildes ante la comprensión de nuestra fe, que es un regalo.

Escoger el camino de Dios es la opción. El porqué unos tienen tantos talentos y otros no, continúa siendo un misterio. La fe cristiana verdadera no es exclusivamente una relación vertical entre Dios y yo. De la misma manera, ésta siempre implica una relación horizontal, de forma que el amor que viene del Padre es un regalo que va a ser compartido con todos y quienes están alrededor.

Cada año de nuestras vidas crecemos y entendemos mejor lo que es fundamental para nuestra iglesia. Este es el trabajo de formación en la fe que hemos establecido a todo nivel y que es nuestra prioridad dentro del plan pastoral de la Arquidiócesis.
Nosotros oramos al Señor para que nos bendiga en este trabajo y nos guíe con éxito, de modo que seamos realmente transformados por la gracias de Dios, la cual es herencia como creyentes bautizados.

En la medida que trabajamos en comunidad por lograr la sanación, lo hacemos confiando todo a las manos de Dios. Lo digo, porque el escándalo de abuso sexual de menores por parte del clero a lo largo de los Estados Unidos, particularmente en Oregón, ha sido una fuente de gran preocupación, frustración e incluso enojo para muchos de ustedes, miembros de nuestra iglesia.

Todo empezó hace cinco años, con 25 acusaciones de abuso en contra de nuestros sacerdotes, las cuales fueros finalmente resueltas. Después, hace tres años, las noticias llegaron de Boston y hablaban de crímenes similares que intensificaron el escrutinio público con respecto a este tema. Además de que originaron recuerdos antiguos y dolorosos de incidentes similares durante la niñez de muchas víctimas, que volvieron a revivir la experiencia.

Como iglesia, nosotros estamos desarrollando normas y procedimientos para manejar en forma apropiada las acusaciones presentes y futuras, pero nunca hemos sido exitosos resolviendo las demandas de las víctimas del pasado.

El corazón de la comunidad

Sin fe no somos nada. Con nuestra fe podemos superar obstáculos tremendos. Hace unos años, yo me preocupé por los escándalos de abuso infantil por parte del clero y lo que esto pudiera causar, afectando la fe de nuestra gente.

Si esto pasara en todos nosotros, no seríamos en realidad nada. En tiempos de aflicción, la gente de fe se refugia en la oración. Esta es la razón por la cual yo restablecí El día de Penitencia es decir 24 horas dedicadas a la oración y al ayuno, tres veces cada año. Estos días especiales son para conservar una tradición de muchos años dentro de nuestra iglesia, y es la de estar unidos en oración y penitencia en torno a una causa común, en tiempos específicos establecidos cada año.

La intención que escogí para estos días fue la de la sanación de las víctimas, la protección de nuestros niños y la fidelidad a la misión de evangelización de la iglesia. Eventualmente nuevas intenciones tomarán precedente. Pero actualmente, en la iglesia local ésta intención permanece como prioridad en nuestros corazones.

Todas las preocupaciones, frustraciones y enojo a los cuales me referí anteriormente han sido exacerbados por la petición de protección por medio de la bancarrota, que presentamos el pasado 6 de julio, en la Arquidiócesis de Portland.

Llegamos a este punto, porque no podíamos satisfacer las demandas de las víctimas y acreedores. Nosotros necesitábamos ayuda. Desde ese día, hemos venido trabajando con la corte de bancarrota, los abogados, las compañías de seguro, los feligreses y el comité especial de acreedores, _nombrado por la corte_, para desarrollar un plan de reorganización financiera según el cual los activos disponibles de la Arquidiócesis se determinen finalmente, se preste atención a los acreedores con justicia y la iglesia sea capaz de continuar sus operaciones normales.

Durante este tiempo un comité de personas ha sido designado para asegurar que las propiedades y activos de las parroquias sean protegidos. Las 70 demandas contra la Arquidiócesis que fueron puestas en espera de evaluación y las testificaciones vienen en camino. Quienes creen que la Arquidiócesis es su acreedor, ya sea por razones de las acusaciones criminales similares o por la falta de pago de lo que se les debe, han sido invitadas a presentar una demanda antes del 29 de abril del año en curso. Todos recibimos cartas notificando la fecha límite. Finalmente, el juez de la Corte de Bancarrota ha nombrado a cinco mediadores que iniciarán la difícil tarea de evaluar y mediar las reclamaciones empezando el 8 de agosto de 2005.

Es triste decirlo, la Arquidiócesis no ha hecho muchos amigos en su esfuerzo por resolver este asunto. Los medios de comunicación y el público en general, han sido recelosos en el mejor de los casos. Un número de católicos ha tomado esta oportunidad para expresar sus discrepancias acerca de otras materias en relación con la iglesia y su ministerio. El escándalo de abuso sexual es un motivo de discrepancia y se debe en su mayoría a la incompetencia e irrelevancia de algunos pastores en su liderazgo.

Todo esto pinta una imagen muy sombría. Pero yo continúo optimista y esperanzado, más que todo por ustedes mis feligreses, nuestra comunidad católica. Muchos parecen entender la importancia de los ministerios para compartir la fe y la evangelización. Ustedes continúan apoyando los ministerios de la iglesia y participando en sus actividades.

Nuestros problemas continúan, pero por favor guardemos todo esto en nuestra mente y pidamos a Dios sabiduría para salir victoriosos con la ayuda del Señor a lo largo de estos caminos de justicia y sanación.

Nuestra oración y ayuno no serán suficientes para borrar el daño que ha sido causado. Pero son nuestra mejor estrategia, para confiar todo el dolor y el resentimiento a Dios que con su misericordia divina nos protege y nos sana.

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