Edición Impresa: 06/24/2005

El Arzobispo pide oraciones por todos los Obispos

La clase de los ordenados al sacerdocio, que se gradúa este año, ya está lista para servir, pues ellos tienen el sentido claro del ministerio de servicio en favor de su iglesia, la de los Estados Unidos, que espera ansiosamente su cuidado pastoral. Aquí en la Arquidiócesis de Portland ordené tres nuevos sacerdotes en la catedral Santa María este mes.

De esta manera, los Estados Unidos se enriquecerán por todos los rincones, don todos aquellos hombres que serán ordenados. Los nuevos sacerdotes reflejan una nueva tendencia que muestra la madurez en edad, el complemento de la edicación y sobre todo, que muchos han nacido en el extranjero. Esto es importante porque podemos hablar de un liderazgo multicultural en la fe.

Refiriéndome a la edad, el promedio de los ordenados este año es de 37 años. La mitad tiene su maestría o el título profesional, si lo comparamos con el año 1998. El 27 por ciento de los ordenados nació fuera de los Estados Unidos, principalmente en Vietnam, México, Filipinas y Polonia.

La clase de este año tambié incluye un número significativo de aquellos que se han convertido a la fe católica, es decir el 6 por ciento. La mayoría participó en programas de vocaciones diocesanas y parroquiales. Antes de ingresar al seminario, 14% trabajó en educación, el 14% como en actividades de construccion, muchos fueron obreros y agricultores; el 7% en el sector bancario, el 5% en el ejército, el 4% en enfermería y el 2% en leyes. Por otra parte, 45 por ciento, trabajó en instituciones católicas, brindando ayuda a las personas. El ministerio de vocaciones parece crecer con vigor en muchas de nuestras escuelas.

Los tres que se han ordenado en Portland, varían en edad, cultura, lugar de origen, al igual que en su trabajo y formación académica. Nuestro consejo financiero, está estudiando la posibilidad de que 9 candidatos puedan ser aceptados como seminaristas de la Arquidiócesis de Portland, para el próximo año escolar. Dios nos bendice y estoy profundamente agradecido.

Hace poco a mi antecesor y nuestro octavo arzobispo, el Arzobispo William Levada, se le dio una responsabilidad significativa en la curia pontificia, al ser nombrado Prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe. Esta es la responsabilidad que asumió el Papa Benedicto XVI durante los 24 años de servicio del Papa Juan Pablo II.

El periódico el Oregoniano publicó un artículo muy favorable e interesante acerca del nombramiento del arzobispo Levada. Infortunadamente el artículo perdió su importancia al encabezar la información describiendo su papel en el Vaticano, con el de "perro guardián".

El Arzobispo Levada en respuesta a la pregunta de un reportero sobre su papel de “perro guardián” papal, insinuó astutamente, que si fuera así, ¡el se veía más como un perro cocker que como un rottweiller! Pero tendrá que “ladrar” de vez en cuando, especialmente cuando el error se proclame como verdad absoluta. Oramos por él y le deseamos lo mejor para enfrentar esta nueva responsabilidad.

El día antes del nombramiento del Arzobispo Levada, la buena nueva llegó de Seattle cuando nos enteramos de que el Arzobispo Alex Brunett recibió el regalo de dos nuevos arzobispos auxiliares. Todavía siento gozo y satisfacción por el servicio que presto a la iglesia en Portland. Es una gran embarcación que sigue sobreviviendo y crece con fervor bajo condiciones estresantes.

Oración por los obispos

De una manera especial, les pido que oren por el nuevo Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, nuestro buen amigo, el Arzobispo William Levada y nuestros dos nuevos obispos en Seattle. Oren con fervor porque en los días venideros todos nosotros “prediquemos el plan de Dios en su totalidas” y no solamente la parte que nos conviene o preferimos. Muchas gracias por aceptarme como su pastor. Oren para que confiemos en Dios toda la fuerza para cumplir con nuestras diarias obligaciones.

Los obispos americanos se juntarán esta semana en Chicago para nuestra asamblea anual. Nos están pidiendo que renovemos nuestro compromiso con las escuelas católicas de primaria y secundaria. Por la alta calidad en los programas educativos de nuestras escuelas católicas, no hay razón para que detengamos nuestro compromiso, porque las consecuencias económicas para los padres y feligreses son significativas.

Mi apoyo no será nada si no cuento con el suyo. La mayoría de los feligreses de nuestra comunidad ha sido muy generosaal apoyar a padres católicos, que quieren ejercer su derecho de elegir la mejor escuela para sus hijos.

Hay varias escuelas afiliadas con iglesias que buscan construir edificios verdes para poder ejercer una gestión responsable del medio ambiente. Me dio mucho gusto saber que las personas del Santo Redentor, bajo el liderazgo del Padre Joseph Corpora de Santa Cruz fueron inspirados por la carta pastoral del río Columbia del 2001, para construir un edificio igual para su escuela.

Nosotros los obispos estamos animando a todos nuestros feligreses a “trabajar juntos para desarrollar e implementar una visión espiritualmente integrada, social y ecológica” del río Columbia que es como nuestro hogar. Yo sé que para algunas personas, esto puede sonar sin sentido. Pero cuidar de cualquier regalo de Dios, sea nuestra vida, nuestra fe, nuestras posesiones o nuestro medio ambiente es el otro lado de un buen discipulado. Para ser eficaces discípulos en misión tenemos que cuidar todas las bendiciones que Dios nos ha dado.

La iglesia del Santo Redentor pagó alrededor del 4% para construir una área verde y natural. Eso sin duda, hubiera desanimado a algunos pastores y feligreses. Pero las personas del Santo Redentor vieron la imagen completa. Cuando tomaron en cuenta la recuperación promedio de 17 años de conservación de sistemas de energía y agua por la vida del edificio nuevo, descubrieron que la escuela ahorraría más dinero y también proporcionaría un mejoramiento en la calidad de vida, mejorando la calidad de aire y luz natural. Además, habría la posibilidad de asegurar subvenciones para el edificio nuevo, porque lo construirían verde.

La directora de la escuela, Anna Raineri, recién trasladada de la escuela San Jaime en McMinnville, considera este nuevo edificio como una oportunidad para educar a los estudiantes sobre la importancia de ser buenos administradores de la creación de Dios. Cuando lleguen visitas, ellos también se animarán a pensar en el medio ambiente. Lo que ha pasado en el Santo Redentor debe servir como ejemplo para otras escuelas que quieren seguir caminos con parecidos.

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