
Queridos Lectores:
La cita de este mes, infortunadamente no tiene buenas noticias. Todos los hispanos que viven en este país, ya se deben haber informado de la tragedia causada por el huracán Katrina.
Esta noticia ha invadido las páginas de los diarios del mundo y sobre todo los medios de comunicación norteamericanos. Mi llamado, a la comunidad hispana, por medio de esta columna está dirigido este mes fundamentalmente para pedir la solidaridad con nuestros hermanos latinos.
En esta edición de El Centinela, hay un completo cubrimiento de lo que ha sido la tragedia que ha dejado a su paso miles de muertos, destrucción y lo que es peor, familias sin un sólo centavo para sobrevivir. En medio de este número de sobrevivientes, hay dos grupos representativos de inmigrantes: los mexicanos y los hondureños, habitantes de la zona devastada en el Golfo de México y que ya se están desplazando a otros estados en busca de refugio.
Es para este grupo de desplazados que estoy pidiendo la ayuda de los hispanos. Hay varias organizaciones, sobre todo, católicas y a través de las iglesias, no sólo del estado, sino del país, que están trabajando para brindar apoyo a estas familias y sobre todo, recaudando donaciones monetarias para apoyar a los damnificados.
Uno de estos grupos de desplazados por esta terrible tragedia, como lo mencionaba anteriormente, es el de nuestros hermanos latinos hondureños. La noticia en esta edición muestra cómo los hondureños, emigraron hacia los Estados Unidos, después de la devastación causada por el huracán Mitch. Hoy ellos, están desplazados de nuevo. Sin nada materialmente y sumidos en la pobreza absoluta a causa del huracán Katrina.
Igualmente, ha pasado con los desplazados mexicanos de esta parte del país, para quienes pido la solidaridad de los hispanos. Cada uno de los hispanos del estado de Oregón, puede perfectamente colaborar con esta causa. Donar un dinero. Hoy han sido otros los inmigrantes afectados, pero mañana podríamos ser nosotros. Es muy importante pensar en este momento en la forma de hacer una donación, en nuestra propia parroquia o con alguna organización de las que ya se encuentran trabajando, pues son hispanos los que están sufriendo hambre como consecuencia de la tragedia.
Yo quiero hacer este llamado por medio de esta columna mensual, pues me interesa que dejemos a un lado la indiferencia. Yo estuve en Nueva Orleans y en una de las ediciones de El Centinela compartía la magia de esa ciudad invadida por el jazz y la alegría del espíritu de sus habitantes. Una ciudad, reconocida en todo el mundo y que hoy no existe porque se ha hundido a causa de esta tragedia. Y recuerdo mi experiencia, porque en casos como éste en que los medios reportan los hechos, nos convertimos en espectadores pasivos.
Una situación como ésta, que ha tocado cientos de inmigrantes latinos, requiere de nosotros, de nuestra ayuda. Tenemos que actuar para ayudar a quienes lo han perdido todo. Tenemos que actuar con mucha más razón, si nos llamamos católicos. En momentos como éste no basta con asistir a Misa el domingo y ya. No. Es necesario unirnos, hablar con los vecinos, organizar a lo mejor una fiesta y recoger dinero en una donación, por ejemplo. Se puede cocinar en grupo, esa deliciosa comida mexicana y vender cada plato, para recaudar fondos y entregarlos a los mexicanos o a los hondureños desplazados por la tragedia.
Sí. Hay muchas formas de ayudar. Y es hora de unirnos y hacerlo. Y si no se quiere hacer directamente en comunidad, entonces se puede hacer donando unos dólares en la limosna semanal de las parroquias que ya están trabajando para ayudar a los damnificados.
Otra forma que sugiero, puede ser si usted ha planeado ir a cine o rentar una película para verla en casa, pues se cancela el plan y ese dinero, se destina para ayudar por medio de una donación. Hay mil formas de ser solidarios y éste es el momento de hacerlo.
A continuación voy a dar la información de Caridades Católicas, para que los interesados envíen su ayuda monetaria con el fin de apoyar la campaña que se realiza en todo el país.
Los interesados pueden comunicarse con Caridades Católicas al teléfono 1800-919-9338. O se puede enviar la donación por correo a Caridades Católicas USA. Huracán Katrina. P.O. Box 25168. Alexandría, VA. 22313-9788.