Edición Impresa: 11/18/2005

Hispana dona su anillo de bodas para ayudar a víctimas del Katrina

Este mes llegamos con nuevas historias para nuestros lectores. Un mes en el que las noticias siguen pasando y en el que seguimos atentos a los hechos. Y como éste es el quehacer del periodista, quiero contarle a mis lectores que siempre busco historias que nos sirvan para reflexionar y sobre todo, que hablen de los hispanos y su rol en este país.

Y en esa búsqueda, me encontré con una historia que está publicada este mes en el Catholic Sentinel, el periódico que es padre de El Centinela y en la cual se resalta a una hispana por su generosidad.

Cuando leo historias como ésta, que voy a compartir con ustedes, veo que los hispanos poco a poco vamos siendo reconocidos por nuestros valores y eso es importante, si pensamos que todos vivimos en este país e integramos su sociedad.

La noticia que fue publicada en el Catholic Sentinel y que me llamó la atención se generó en Baton Rouge, Louisiana y está publicada en primera página en el periódico en inglés de la Arquidiócesis de Portland. Se trata de mostrar los esfuerzos de las comunidades católicas para ayudar a los damnificados del huracán Katrina.

En la iglesia, St. Lawrence of Brindisi, ubicada en el barrio Watts de Los ángeles, se adelantó una colecta al igual que en todas las iglesias del país, pero en este sitio hubo un hecho particular que hizo que la parroquia se convirtiera en noticia.

La colecta normal de la iglesia en domingo asciende por lo general a los US $6.000 dólares, pero en esa ocasión, la donación por las víctimas del huracán logró recaudar el mismo día US $7.000 dólares más, en la segunda colecta. El hecho particular es que cuando se inició el conteo del dinero, se encontró entre un sobre sin firmar, un anillo de matrimonio acompañado de la siguiente nota: “Para las víctimas del huracán, no traía dinero, pero esto debe de tener algún valor. Es de todo corazón”.
Cuando los miembros de la parroquia abrieron el sobre, vieron la argolla de oro con pequeñas marcas en la superficie, acompañada de la pequeña nota.

Esta parroquia cuenta con 3 mil familias, de las cuales el 80 por ciento son hispanas y el 20 por ciento africanos-americanos. “Es gente muy modesta y de escasos recursos”, dijo el padre Peter Banks, de la comunidad de los Franciscanos Capuchinos. “Cuando vimos la argolla entre las donaciones, me partió el corazón y este gesto me conmovió muchísimo. Mi reacción inmediata fue ver la inmensa generosidad y desprendimiento de esta persona. Esta mujer no tenía nada para contribuir y decidió buscar y lo encontró en sus manos, de donde tomó el anillo para donarlo. Era todo lo que ella tenía y lo dio con todo su corazón”.

El sacerdote conmovido por este gesto de generosidad, ha compartido esta historia con todos los miembros de su parroquia, pues muchos tienen familiares en el área de Louisiana. “Yo quiero que la gente sepa lo que pasó y vea hasta dónde ha llegado la generosidad. Watts tiene una mala imagen por los hechos de violencia que se han vivido pero también tiene bondad en sus gentes. Nuestros feligreses por su experiencia de vida, entienden perfectamente la dimensión de una tragedia y el sufrimiento”.

El sacerdote envió el anillo de bodas a la iglesia de San Gabriel Arcángel en Pontchartrain Park, Louisiana, la cual fue inundada por la tragedia. Su historia sobre la mujer hispana que hizo la donación ha impresionado a todo el mundo. “Yo vivo y trabajo por los pobres en mi parroquia, pero ellos son los que tienen mayor riqueza”, dijo el sacerdote.

Leyendo esta historia que ha sido publicada también en el Servicio Católico de Noticias (CNS), vemos hasta dónde puede llegar la generosidad que en un gesto, como el de esta mujer hispana, muestra el sentido real de ayudar al otro, “de todo corazón” y dejando lo más valioso.

Esta noticia también me tocó el corazón y quise compartirla con los hispanos que leen El Centinela, porque cuando leo historias como ésta, me siento orgullosa de nuestra comunidad y veo que la riqueza que tenemos como cultura y como personas, va más allá.

Ojalá veamos muestras de generosidad como ésta más a menudo y sobre todo, con los mismos hispanos, que necesitan de nuestro apoyo. Esta vez la noticia surgió en una parroquia de los ángeles, ¿por qué no, una noticia como ésta en una parroquia de Oregón?

Historias como ésta, de una mujer anónima de la que todos hablan en la comunidad de Watts, nos muestra esa parte positiva de los hispanos que es un regalo para las comunidades de fe de este país.

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