Edición Impresa: 09/27/2007

Un programa para enseñar a las madres sobre los niños saludables

Los Estados Unidos es un país que ha sido reconocido por tener un mayor número de obesos, es por eso que los niños tienen que desarrollar mejores hábitos alimenticios, comer más frutas, verduras, lácteos y cereales, además de moverse más y hacer ejercicio.

A los niños les encanta consumir pizzas, hamburguesas, hot dogs, palomitas de maíz con mantequilla, sodas, pasteles, caramelos y chocolates, que son justamente los alimentos que contienen más grasas y azúcares, pero que no nutren, y sí engordan. Sin embargo, no es recomendable que los padres los prohiban totalmente a sus hijos, pero que sí los reserven para ocasiones muy especiales y con moderación. A cambio de ello, deben ofrecerles frutas, verduras, cereales, carnes, frijoles y leche todos los días, explicó Lynn M. Stelle educadora nutricional de OSU, quien ofreció una serie de clases de cocina para niños.

“Si comemos más frutas y verduras evitamos el cáncer y reducimos el peso”, explicó Lynn a una treintena de niños que la escuchaban atentos.

Hoy en día se vive una crisis de la leche, pues los niños toman menos este alimento a cambio de consumir más soda que contiene mucha azúcar. Uno de los niños con redondas y abultadas mejillas, levantó la voz y dijo que su mamá sólo compraba soda light o de dieta. La nutricionista le respondió que sigue siendo soda y no contiene ningún valor nutritivo.

Además, estudios recientes revelan que los individuos que consumen altas cantidades de soda son los que tienden a ingerir más azúcares en general. A cambio de ello, las madres deben poner todos los días en la mesa leche, yogurt y quesos que contienen grandes cantidades de calcio que contribuyen al fortalecimiento de los huesos y los dientes.

Una de las madres asistentes, levantó la mano y dijo que sus hijas son intolerantes a la lactosa por lo que sólo les daba leche de soya, y preguntó si era adecuado para su nutrición. Lyn respondió que el problema con la leche de soya es que no contiene calcio.

Por otra parte, enfatizó: “necesitamos comer menos carne. La porción adecuada es del tamaño de su mano”, agregó Lynn, y argumentó que la carne tiene mucha grasa. El pescado, en cambio, contiene porciones reducidas de grasa pero es alto en proteínas. El pavo y el pollo también contienen bajas cantidades de grasa. Otras fuentes de proteínas son los frijoles y guisantes secos, garbanzos, nueces o semillas.

El problema de las grasas, en especial las saturadas, es que entran a las venas y se van acumulando con el paso de los años y es difícil que se puedan remover y puede ocasionar en casos extremos el infarto. “Todos necesitamos aceites. Obtenga sus aceites del pescado, de las nueces (los frutos secos) y los aceites líquidos como el de maíz, soya y el de oliva”, detalla un folleto de sugerencias para la familia que se distribuyó a los niños y a sus madres para llevarlo a casa.

La clave de una alimentación saludable es variar los alimentos e incluir un poco de todo, enfatizó Lynn quien todo el tiempo se dirigió en español a los niños.

Con relación a las verduras, es recomendable elegir las de color verde obscuro y el naranja, como espinacas, brócoli, zanahorias y camotes. En el caso de las frutas es aconsejable consumirla en las comidas. Es mejor que sean frutas frescas, congeladas o en lata, así como secas, y evitar los jugos, pues estos contienen una alta concentración de azúcar. Así, en lugar de un jugo de naranja, es recomendable incluir una naranja, ya que un jugo contiene más de tres piezas de fruta.

Las clases “Healthy Kids” (Niños Saludables) fueron realizadas por la Universidad Estatal de Oregón (OSU), el Programa de Promotoras de Providence y El Programa Hispano de Caridades Católicas, y estuvo orientado básicamente a niños de 5 a 12 años, para ayudarles a generar hábitos alimenticios más sanos, explicó Adele Hughes de Providence.

“Los niños van a aprender acerca de las pirámides nutricionales y de cómo hacer sanas elecciones para su alimentación, además de la importancia del calcio, de comer frutas y verduras y de los riesgos de comer muchas grasas y azúcares”.

Las madres y las abuelas también están invitadas a las clases, pero la idea es que los niños regresen a sus casas y puedan compartir lo que aprendieron con sus madres y que ellos pidan alimentos sanos para incluirlos dentro de su alimentacion.

En cada una de las tres sesiones, los niños pudieron cocinar una receta diferente ellos mismos, como yogurt con fruta y granola, una minipizza con vegetales y piña con un pan integral.

También aprendieron a hacer burritos vegetarianos. Nosotros les ofrecemos los alimentos y es gratis. En este curso se inscribieron entre 25 y 30 niños.

Bertha Bonilla, una de las madres que llevó a sus dos hijas de 9 y 11 años, dijo que le interesa que las niñas aprendan a cocinar, y que una persona diferente a ella, les advierta sobre los riesgos de comer alimentos “chatarra”.

“A nosotros nos enseñaron a comer sano desde niños y queremos que nuestras hijas aprendan lo mismo”, dijo por su parte Leticia Bonilla, quien también llevó a sus dos hijas al taller de nutrición realizado del 7 al 9 de agosto, en la Iglesia de la Ascención, ubicada al sureste de Portland.

Si usted quiere tener más información de los programas puede comunicarse con Adele Hughes al (503) 216 -7192.

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