Edición Impresa: 11/18/2005

El cuidado de la salud necesita una reforma

Los miembros de la Asociación Médica Católica vinieron a Portland el mes pasado a su reunión anual número 74. El doctor Thomas Pitre, presidente electo de la CMA (sus siglas en inglés), y uno de los feligreses de la catedral, fue el presidente de la Conferencia y su esposa la doctora Lynne Bissonnette-Pitre, sirvió como presidenta del programa.

A los participantes se les guió para llegar a un análisis profundo de la ciencia y la teología de la persona humana como un ser de relaciones.

Todos los obispos norteamericanos hemos pedido en forma regular “un sistema de servicio de salud amplio, que asegure un nivel básico de cuidado de la salud para todos los norteamericanos”. Nuestro Santo Padre, el Papa Juan Pablo II también estableció la necesidad del cuidado de salud cuando se enfocó en la disponibilidad y facilidad frente al acceso de los servicios de salud por parte de los trabajadores.

Los obispos han establecidos ciertos “criterios para la reforma” que se ha propuesto en el debate actual sobre el seguro médico. Estos son los criterios que nosotros aplicamos a las normas de las propuestas para la reforma:

1. Respeto a la vida, tanto que preserve y eleve la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.

2. Preocupación prioritaria por los pobres, tanto que le dé prioridad al cuidado de las necesidades de salud de los pobres, asegurando calidad y servicio eficiente.

3. Tener acceso universal a todos los beneficios, tanto que el acceso universal a todos los beneficios sea realmente suficiente para mantener y promover la buena salud.

4. Buscar el bien común y preservar el pluralismo, tanto que se logre el compromiso de todos los sectores, incluyendo los religiosos y voluntarios. Es importante tener en cuenta todos los aspectos del cuidado de salud, asegurando el respeto de los valores éticos y religiosos de los consumidores y los proveedores.

Solo hace dos años una de cada seis personas en nuestro país no estaba asegurado, más de 8 millones de los cuales eran niños. Las primas de los seguros aumentaron en un promedio del 10.9 por ciento en 2001; 12.9 por ciento en 2002; 13.9 por ciento en 2003 y 11.2 por ciento en 2004. Anteriormente, en el año 2003, 73.2 por ciento de las personas sin seguro eran miembros de familias trabajadoras.

Aquí en Oregón tenemos preocupaciones particulares con respecto al futuro cuidado de la salud en nuestra comunidad. Ante todo, parece ser que la realidad muestra que no hay ni el menor cubrimiento de servicios para nuestra clase trabajadora. Se espera de los asegurados el pago elevado, deducible y con límites. Un mayor número de empleados están cancelando sus seguros de salud. Esta crisis está agravada en parte por el patrocinio insuficiente de los programas públicos de cuidado de salud, especialmente Medicare y Medicaid.

Hay una necesidad de seguir trabajando en nuestra búsqueda de lograr un servicio para todos, con el fin de lograr finalmente enfrentar la grave situación de los no asegurados. éste es un gran reto debido a los costos y a los cambios en la infraestructura.

La falta de balance entre los proveedores (especialmente los que no son sin ánimo de lucro) en dar cuidado de caridad y acceso para los pacientes de Medicaid es también una preocupación. Las comunidades religiosas del occidente han sido heroínas en su patrocinio del ministerio del cuidado de salud. A medida que su número disminuye, el futuro se vuelve problemático e incierto.

Nosotros los obispos permanecemos enfocados en la importancia del cuidado de salud para todos. Hemos planteado la situación en éste país, que es rico, “es inaceptable que tanta gente no tenga acceso al servicio médico”.

Los Vicentinos

La Sociedad de San Vicente de Paul es una organización a nivel mundial de personas laicas, donde los miembros viven su fe en el amor y servicio al prójimo. Estas personas “hacen lo que dicen” y tratan de responder a esas necesidades de la mejor forma, ayudando a individuos sin tener en cuenta raza, creencias, sexo o religión. Todos se benefician con su labor.

Los miembros de la sociedad son generalmente conocidos como los “Vicentinos”. La Sociedad fue fundada por Frederic Ozanam, siendo un joven estudiante de colegio universitario, en el otoño de 1.833. Él era un estudiante de la Sorbona, la Universidad de Paris. Ozanam y otro amigo han revivido una organización estudiantil que se reunía los sábados para discutir varios temas, a excepción de la política. En una de las reuniones el bendito Frederic fue retado por uno de sus compañeros de estudio acerca de los trabajos caritativos de la iglesia católica. Esto llevo al establecimiento de los que Ozanam describió como la “Conferencia de Caridad” para ayudar al pobre. Eventualmente el grupo cambió su nombre al de Sociedad de San Vicente de Paul, en honor a su patrón.

La sociedad nació en los Estados Unidos, en San Louis, Missouri, en el año de 1845. Desde esa época se ha extendido a cada estado de la nación. La primera conferencia de la costa pacífica fue establecida en Portland, en 1869. Según la historia se sabe que una de las mayores contribuciones que la Sociedad hizo al occidente de Oregón fue el patrocinio inicial del Hospital de San Vicente, en 1874. Este hospital hoy es un socio integral en el trabajo del Sistema del Cuidado de Salud Providencial.

La Sociedad de San Vicente de Paul siempre se describe como una organización con bases sólidas. Los miembros se reúnen regularmente para fortalecer su propio crecimiento espiritual y para determinar las metas que busca el alcanzar un grupo en particular. En Oregón hay seis consejos distritales desde Portland hasta Medford, con 94 conferencias individuales. El año pasado había 1,737 miembros activos en esta arquidiócesis. Los miembros fueron responsables el año pasado por 20.840 visitas a hogares, 960 visitas a los hospitales, 2.071 visitas a ancianos-jardines infantiles, 674 visitas a las cárceles y 44. 167 obras de caridad. El número de personas que recibieron ayuda fue de 342.154 en total. San Vicente de Paul debe estar satisfecho con su labor.

Todos los consejos necesitan de nuestro apoyo permanente, pero el consejo de Portland en los años recientes ha experimentado retos significativos, muchos de los cuales son el resultado de una gran necesidad financiera. El consejo distrital de Portland actualmente representa los esfuerzos de 50 parroquias locales en los condados de Clackamas, Clatsop, Columbia, Multnomah y Washington.

Tradicionalmente las ganancias vienen de cuatro fuentes: donaciones, la venta de los almacenes, subvenciones/solicitudes y ganancias por contratos. La campaña para recaudar fondos se inició hace siete años y ahora está en camino para el consejo de Portland. Una mayor conciencia por parte de nuestra comunidad católica de los buenos trabajos de la Sociedad de San Vicente de Paul, va seguramente a ser un estímulo es sus esfuerzos de desarrollar una base financiera estable.

A través de los años, yo he estado profundamente impresionado con la convicción de los “Vicentinos”, con respecto a que una verdadera y sólida formación espiritual es la base de vocación y misión. La sociedad tiene un balance maravilloso entre la oración y la actividad, algo que se ha vuelto un elemento estable en el compromiso de los Vicentinos. Muchos miembros al pasar de los años han sido tan conmovidos por su trabajo en la sociedad, que han escogido el darse a sí mismos al servicio de la iglesia como personas consagradas.

Domingo de la Misión

El Sínodo de Obispos en la Eucaristía se llevó a cabo en Roma el mes pasado. Éste concluyó con el Domingo de la Misión Mundial, el 23 de octubre. La fecha marca igualmente la finalización solemne del Año de la Eucaristía, el cual empezó con la invitación del Papa Juan Pablo II en vida, el pasado octubre, durante el Congreso Eucarístico, el cual se llevó a cabo en Guadalajara, México.

El anterior Papa proclamó el Año de la Eucaristía para subrayar el maravilloso poder transformador de la Eucaristía y su lugar en el centro de la vida de cada cristiano.

La coincidencia del Domingo de la Misión Mundial con la finalización del Año de la Eucaristía, tanto en Roma como en Portland, no es solo una coincidencia litúrgica. Después de todo, es la Eucaristía la que nos dá el poder y nos envía en la misión de construir el reino de Dios al final de cada misa.

Diáconos permanentes

El mes entrante vamos a observar el Decimocuarto Aniversario del Concilio Vaticano II. La renovación de la Oficina del Diácono fue uno de los regalos de ese Consejo. Los Padres del Consejo recomendaron ordenar “hombres maduros casados” y especificaba la edad de 35 años como la edad mínima para la ordenación al diaconado. Hombres solteros también han sido ordenados a través de los años, pero es de entender que la mayoría de los diáconos de la iglesia, hoy son esposos y padres.

Con las cuatro ordenaciones de este mes, el numero de diáconos al servicio de nuestra iglesia local está aproximando los 40. Existen más de 15.000 diáconos en la actualidad sirviendo en casi todas las diócesis de los Estados Unidos. Los diáconos de nuestro país son de mayor edad que en otras naciones. El promedio de edad aquí es de 61 años, mientras que el promedio de edad de los diáconos en el mundo es de 41 años.

La mayoría de nuestros diáconos son hombres de familia, aun cuando la mayoría han pasado ya la etapa de ser padres de niños en etapa escolar.

Uno de nuestros mejores teólogos en nuestra Arquidiócesis es el diácono Owen Cummings, profesor de teología sagrada del Seminario de Mount Angel. El diácono Cummings vino desde la Diócesis de Salt Lake City y ha sido un predicador y maestro de la fe. La ordenación para el diaconado es un sacramento, el sacramento de las “órdenes Santas”, el mismo sacramento por el cual los obispos y sacerdotes son ordenados a servir en comunidad y a través de la iglesia católica.

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