Edición Impresa: 12/16/2005

Que el odio y el racismo no se siembren en los corazones

Queridos lectores:

Este mes, El Centinela llega para despedir el año y reflexionar sobre un hecho que es la noticia. Se trata de la ola anti-inmigrante que se va esparciendo poco a poco y llega desde la frontera con México hasta Oregón. Por primera vez, en la historia de este estado a donde llegan cientos de inmigrantes mexicanos, en busca de trabajo, para sobrevivir, se han originado hechos que van en contra de su presencia en este país.

El grupo anti-inmigrante “Minutemen” se ha hecho presente en Eugene, Independence, Springfield y recientemente en Woodburn, con el fin de atemorizar y sabotear la forma como el Consulado de México busca llevar sus servicios a la comunidad, a través del consulado móvil.

Los hechos han sobrepasado los límites, pues se vé odio y rechazo en la forma como se han acercado, para gritar con rabia que “ser ilegal es un crimen en este país”. Al decir que se es ilegal, deberían incluir a todos los grupos de inmigrantes que conforman la población de los Estados Unidos y es muy delicado que se esté calificando de criminales a los ilegales, que en la mayoría de los casos llegan a este país sólo para trabajar.

Los hechos recientes, se presentaron en Woodburn, donde este grupo de casi 30 personas, llegó portando pancartas y gritando para ofender a los mexicanos que se acercaron para obtener papeles como la matrícula consular, un servicio del Consulado Mexicano.

Lo triste de la situación fue que muchos de los inmigrantes que llegaron hasta las instalaciones de PCUN, no sabían de qué se trataba la manifestación. Madres con sus hijos pequeños, llegaron para arreglar algunos de sus papeles y se encontraron con un ambiente hostil que las llenó de miedo. Por otra parte, los señores, la mayoría ancianos, se vieron en medio de dos grupos, el de los “Minutemen” y el de los que llegaron a la manifestación para enfrentar pacíficamente a los revoltosos.
Este tipo de hechos preocupa, porque puede despertar una ola racista de odio contra los inmigrantes, y no sólo los mexicanos, todos lo que llegan a este estado en busca de trabajo.

El grupo encabezado por PCUN y VOZ, se organizó de tal manera, que se manifestó pero lo hizo en paz. Ramón Ramírez, presidente de PCUN, dio ejemplo de calma y compostura, a pesar de los insultos que llegaron a provocar a la gente contra el símbolo de la bandera mexicana.

Ojalá este tipo de manifestación no se presente de nuevo, porque lo único que deja, es el miedo, entre quienes buscan sobrevivir.

¿Ilegales? ¿Cómo se puede calificar de “ilegal” a una madre que trabaja por mantener a sus hijos? ¿A un anciano que ha trabajado por años para mantener a su familia en México? ¿A un padre de familia solitario que trabaja duras jornadas y ha dejado a sus seres queridos atrás? ¿A un joven que no vé a sus familiares y envía dinero mes a mes? ¿A una anciana que limpia casas para mantener a sus hijos en México? ¿A cada uno de los inmigrantes que a pesar de todo, paga impuestos para poder seguir trabajando? Sí, no tienen papeles, pero son seres humanos. No son sólo ilegales. Una palabra que se cierne como un estigma sobre quienes sufren las consecuencias de vivir en este país sin papeles. Situación que no es fácil y que por ninguna razón es un crimen.

Como dijo una de las madres que asistió a Woodburn: “yo los perdono, porque todos somos hijos de Dios. Ellos y nosotros”.
Ojalá que el próximo año, llegue con más tolerancia y sobre todo, con el reconocimiento que los inmigrantes necesitan por su trabajo en este país.

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