
El Programa Hispano cuenta con el liderazgo de la colombiana Gloria Wiggins.
Foto de El Centinela por Kim Nguyen.
El Programa Hispano de Caridades Católicas es uno de los sitios a donde acuden los hispanos cuando necesitan ayuda. Allí siempre hay una voz amiga lista para dar consejo o brindar la mano. Gloria Wiggins es la directora y su compromiso con los hispanos no tiene límite. En esta edición publicamos una entrevista, en la que se resalta quién es esta colombiana que trabaja para ayudar a otros.
Nacida en Cali, Colombia, viajó a los Estados Unidos en el año 2000 después de su matrimonio con Joe Wiggins, quien es la razón por la que salió de su país, dejando atrás toda su familia. “Llegué a los Estados Unidos en septiembre de 2000, directamente a Gresham, pues mi esposo tiene un negocio aquí”.
E.C. ¿Hablemos de su carrera profesional?
Gloria Wiggins. Yo estudié Economía en la Universidad de San Buenaventura de Cali. Tengo dos especializaciones en Mercadeo y Finanzas de la misma universidad y justo antes de viajar a Estados Unidos (en 2000), terminé mi Maestría en Ciencias Políticas en la Universidad Javeriana de Cali. También estudié Inglés y Mercadeo en St Joseph’s University en Philadelphia. Mi carrera profesional, la desarrollé en mi ciudad, donde fui directora del Fondo Mixto de Promoción Turística del Valle del Cauca, Gerente del Centro de Ferias y Exposiciones del Valle y por cerca de 15 años trabajé en la Cámara de Comercio de Cali, donde tuve varias posiciones y estuve a cargo de muchos proyectos interesantes.
Entre ellos recuerdo mi trabajo en el desarrollo y fortalecimiento de las microempresas, la implementación del Trade Point, un programa de PNUD para promover el comercio exterior; la organización de la Asamblea Iberoamericana de Cámaras de Comercio en 1994.
También recuerdo muy especialmente uno de los últimos proyectos que tuve a cargo y fue la coordinación en mi región de un proyecto financiado por las Naciones Unidas, para promover métodos alternativos de solución de conflictos, así fue como entré en contacto con el mundo de la mediación y me fascinó tanto que ahora aquí soy mediadora voluntaria con East Metro Mediation y Resolutions North West.
La formación profesional de Gloria Wiggins ha hecho de ella una mujer con metas y por esto, cuando llegó a vivir a Gresham, ella tenía claro que la dedicación al hogar no sería su única actividad. “Cuando llegué a Gresham, quise empezar a trabajar pues después de tener una carrera de más de 15 años era muy difícil para mí pensar en dedicarme a la casa únicamente. Mi suegra, quien lleva muchos años asistiendo a la Iglesia de Saint Henry le comentó a uno de los sacerdotes que yo estaba buscando trabajo y él sugirió que hablara en El Programa Hispano.
Mi suegra así lo hizo, solicitó una aplicación, me entrevistaron, y empecé a trabajar el 12 de Diciembre como Case Manager, para jóvenes de alto riesgo. Luego pasé a trabajar como especialista de retención estudiantil en la escuela H.B. Lee y de ahí a ser Program Manager, que es la posición que ocupo desde 2002”, indicó en entrevista con El Centinela.
E.C. ¿Qué le parece lo más importante de su rol en la Oficina del Programa Hispano?
G.W. Lo más importante es tener la oportunidad de servir a la comunidad, de poder buscar nuevas opciones de servicios. Nosotros en El Programa Hispano estamos pendientes de conocer las inquietudes y necesidades de la comunidad, y tratamos de presentar propuestas para recursos, buscar donaciones, etc.
Pero lo más importante es servir a la comunidad. Mi rol es a veces complicado pues además de dirigir el Programa tengo la gran responsabilidad de representar a la comunidad en muchos escenarios, y no es que yo lo haya buscado o que alguien me haya designado como la “vocera’ de la comunidad, sino que por mi diario contacto con nuestros clientes, por los servicios que prestamos, se nos considera representantes de la comunidad.
También por ese conocimiento de las necesidades de la comunidad, muchas veces tenemos que interceder por la misma comunidad, abogar por mejores y nuevos recursos. Esto me honra, pero es una gran responsabilidad y siempre pido al Señor que me ilumine para desempeñarme bien en este rol.
E.C. ¿Por qué le gusta su trabajo?
G.W. Me encanta mi trabajo porque yo siempre he sentido el llamado a servir, por mi educación en el colegio, en la universidad y aún en mi trabajo en el mundo empresarial en Colombia. Creo que siempre tuve inclinación al trabajo con la comunidad. Siento que Dios me ha dado muchas bendiciones, unos padres maravillosos, oportunidades para educarme, conocer el mundo, un esposo que me apoya en todo, así que siento el deber de ayudar a los que no han sido tan favorecidos. En Colombia tuve un gran jefe por muchos años y a quien considero mi mentor. él siempre hablaba de la responsabilidad social que todos tenemos y una de sus frases favoritas es: “No puede existir una empresa sana en una comunidad enferma”. Aquí es evidente el número de negocios de viven del mercado hispano: supermercados, restaurantes, tiendas de ropa, etc. Si nuestra comunidad prospera, la economía de la región prospera también. Nosotros tratamos de ayudar un poquito, para que la comunidad hispana se supere y salga adelante.
Enfrentar problemas
Pero como todo cuesta y sobre todo si se trata de la comunidad hispana, el trabajo de Gloria Wiggins la ha llevado a enfrentar directamente los problemas que son reales y se viven día a día a través del Programa Hispano. “Esta es una comunidad muy noble, que enfrenta muchos retos. No es fácil venir a este país y enfrentar un nuevo idioma, una cultura diferente, la discriminación y los estereotipos. Todos los que somos immigrantes lo hemos vivido en mayor o menor grado. Personalmente han sido varias las ocasiones en que me he sentido discriminada y víctima de los estereotipos.
Las personas de nuestra comunidad vienen a los Estados Unidos persiguiendo un sueño: una vida mejor, más comodidades, mejor educación para sus hijos, etc. Lamentablemente en muchos casos el sueño se convierte en pesadilla, cuando se enfrenta a un medio hostil en el que muchos no están preparados para sobrevivir. Nuestro trabajo es apoyarlos para que se preparen mejor y puedan realizar, al menos parcialmente su sueño.
E.C. ¿Cuál es el problema que más le preocupa?
G.W. Hay más de uno. Me preocupan mucho los jóvenes. Me duele cuando sin importar el sacrificio de sus padres dejan la escuela, se meten en pandillas, drogas, empiezan a tener relaciones a muy temprana edad y en lugar de mejorar y ascender, el ciclo de pobreza se repite.
Pareciera que no son conscientes que las decisiones que toman a los 15 o 16 años, los pueden afectar para el resto de sus vidas. La desmotivación de los jóvenes hacia la educación me preocupa muchísimo. Igualmente que las chicas no se preocupen por educarse y no tengan expectativas más allá de los tradicionales roles de madre y esposa, es algo que considero afecta el futuro de la comunidad. Conozco numerosas chicas, muy inteligentes y talentosas que a duras penas terminan la escuela secundaria y que ven en el matrimonio la meta de sus vidas.
Violencia doméstica
En este contexto es imposible dejar a un lado la realidad de la violencia doméstica. “Es mi otra gran preocupación. Este es un problema que afecta a todas las culturas y a todas las clases socio-económicas. No estoy de acuerdo con que se asuma que es parte de nuestra cultura y que por lo tanto, no hay nada que hacer, no se debe hablar de frente del tema para no ofender a nuestras mujeres y que es culturalmente apropiado disfrazar conversaciones sobre el tema, para ser respetuoso de nuestra cultura”.
Para Gloria Wiggins, el tema de la violencia doméstica es un tema que debe abordarse directamente. Que debe salir y ser tratado de frente. “Yo creo que las mujeres deben participar en conversaciones directas sobre el tema, plantear directamente sus miedos e inquietudes. En nuestra comunidad es muy grave porque las mujeres, que son generalmente las víctimas, tienen miedo de enfrentarse a la vida en este país solas, no conocen los recursos que hay disponibles, no hablan el idioma y se aguantan el maltrato por sus hijos”.
Iglesia Católica
En este contexto de la problemática de la comunidad hispana que es tan compleja, la iglesia católica a donde acuden los hispanos inmigrantes tiene un gran papel. En opinión de Gloria Wiggins, ese rol de la iglesia se relaciona también con su labor en el Programa Hispano. “Ya que la mayoría de los hispanos somos católicos, es natural que se recurra a la iglesia para buscar ayuda.
Aquí nuestra iglesia tiene una gran responsabilidad de apoyar a una comunidad que es importante para el mundo católico: la hispana. Yo me siento muy orgullosa del trabajo de Caridades Católicas no sólo con la comunidad hispana, sino también con todos aquellos menos favorecidos.
En los últimos años además del crecimiento de El Programa Hispano, Caridades Católicas ha incrementado el número de empleados que hablan español. Hoy en día, en cada programa hay al menos una persona que habla nuestra lengua y en algunos programas, como por ejemplo los Servicios Legales de Immigración, casi todo el personal es bilingüe en español”.
El liderazgo de Gloria Wiggins es importante y para lograrlo ella cuenta con un gran equipo de trabajo integrado por 28 personas. “Tengo el gran honor de trabajar con seres humanos maravillosos que tienen un gran compromiso con la comunidad y que aman su trabajo. Todos dedican muchas horas de trabajo a la semana para ayudar a mejorar la comunidad hispana, educar a la comunidad anglosajona acerca de nuestra cultura y construir puentes de entendimiento entre ambas culturas
También tenemos un increíble grupo de voluntarios que nos apoya en nuestro trabajo. Todos ellos hacen nuestra labor mas amable. El Programa Hispano es como un pequeño mundo, tenemos personas de casi todos los países de Latinoamérica, así que somos una muestra de la comunidad en que vivimos.
Y es cierto porque la comunidad es grande. “Nosotros servimos a más de 15 mil individuos al año, a través de cada uno de nuestros servicios. Nuestro personal ofrece más de 40 mil horas de servicio anuales en clases, manejo de casos, intervención en casos de crisis, etc.
Nuestros clientes son fundamentalmente hispanos con poco o ningún conocimiento del inglés, bajos ingresos y generalmente muy por debajo de la línea de pobreza que establece el gobierno. La mayoría de nuestros clientes vienen de áreas rurales en México y Centro América, especialmente de Oaxaca y Michoacán”.
Todo este trabajo, hace que Gloria Wiggins no tenga casi tiempo libre, pero el que tiene lo dedica a su esposo. A futuro ella piensa: “Consolidar el Programa Hispano, fortalecer sus servicios e implementar nuevas opciones para los hispanos”.