
Queridos Lectores:
Estamos en el mes de la Herencia Hispana. Y es un mes para nosotros, para los latinos. Para este grupo humano que poco a poco se ha dejado ver en este país, gracias al valor cultural y a la gran riqueza que aporta día a día.
Los latinos traemos la herencia de nuestro idioma, de nuestra familia, de nuestra música, de nuestro espíritu alegre y lo llevamos a todas partes. Por eso, siempre que hay una celebración se vive la alegría. Y este mes las celebraciones que hacen parte de la historia de nuestra independencia son parte de las noticias.
Por ejemplo, el Consulado Mexicano ha querido recordar el famoso grito de Dolores una vez más y esta vez con una gran fiesta en el City Hall de Portland, a donde han sido invitados todos los mexicanos para celebrar ese día en que se recuerda la 196a. celebración de la Independencia de México, tan tradicional y tan importante en la historia del país.
Sobre todo ahora, después de casi dos meses de incertidumbre frente a quién sería el sucesor de Vicente Fox. Se ha dado a conocer que el nuevo presidente es Felipe Calderón, aunque en la oposición se sigue pensando que llegó a la presidencia a pesar del fraude electoral en el cual se involucra a Fox.
El ambiente político se encuentra enrarecido por la disputa entre los dos candidatos y hoy se vislumbra un futuro lleno de desconfianza, pues Manuel López sigue en la lucha. A lo mejor este gobierno contará con una oposición a todo nivel y será difícil dirimir las diferencias y al mismo tiempo enfrentar los retos que se presentan a nivel político.
Cuando hablo de retos, me refiero al tema migratorio. Un tema que es complejo y del cual se habla incansablemente.
Este mes tenemos como informe principal la marcha del pasado domingo 3 de septiembre en vísperas del Día del Trabajo. Una jornada que buscó ante todo llamar la atención nuevamente sobre la necesidad de una reformamigratoria justa.
Pero una jornada, a la vez, llena de incertidumbre. Y esto se vio en la poca asistencia de inmigrantes a las calles. ¿Sería por miedo? ¿Sería por desinformación? ¿Fue desinterés? O ¿quizás cansancio?, después de las numerosas jornadas que se han vivido en el estado de Oregón, en ciudades como Portland, Eugene y Salem.
Pero lo cierto es que el tema de la reforma migratoria requiere toda la atención de los hispanos. Pienso que es vital estar informados. Ver las noticias, leer el periódico y por qué no, acudir al consulado para ver qué está pasando.
Y lo digo, porque en mi experiencia como reportera he podido ver que los mexicanos sobre todo, que es el grupo inmigrante representativo en esta parte del país, no saben realmente qué está pasando.
Muchos llegan a las marchas porque el jefe o capataz les dijo que era importante asistir. Otros, porque es una forma de salir en familia. Otros porque quieren ir con los amigos, pero el hecho de fondo es la importancia de estar unidos, pedir la legalización, conocer un poco los derechos que se tienen y la forma de acudir a ellos y sobre todo en este momento: estar alerta.
Las noticias nacionales y locales, hablan de la redadas adelantadas en sitios donde las autoridades saben que se encuentran los inmigrantes ilegales.
Se sabe también que en los barrios donde viven los hispanos, ya no es tan seguro salir a la calle, pues los oficiales pueden tomar medidas para recurrir al arresto y a la deportación.
Por eso es importante estar informado y hacerlo para apoyar jornadas como la del domingo pasado, con el fin de unirse y sobre todo, mostrar que el tema migratorio toca directamente a un grupo humano, fuerte, consolidado y sobre todo, que se manifiesta.
A pesar del miedo que se percibe entre los inmigrantes por la situación, muchos se mostraron solidarios con la causa y aunque la asistencia no fue multitudinaria, se vieron los mismos líderes de organizaciones como PCUN, CAUSA, VOZ, SEIU, entre otros, apoyando a los suyos.
Ser inmigrante, en el mes de la Herencia Hispana, es de alguna manera estar orgullosos del “ser hispano”, también. Por eso, este mes de septiembre que celebramos la independencia en nuestra historia, es bueno recordar que hemos sido libres y que si hemos venido a vivir aquí, tenemos que seguir libres de alguna manera.
En estos momentos este sentimiento de libertad se siente esquivo. Como que no nos pertenece y tenemos que mantenerlo de alguna manera.
Yo pienso que con las celebraciones culturales se recobra ese orgullo y se mantiene la esperanza en ese futuro mejor que se ha venido a buscar en este país lejos de nuestros hogares.
Porque es bueno recordar quiénes son los que salen a marchar. Se trata de las familias. Sí, se trata de padres, de madres, de hijos, de tíos, de primos. Es un grupo humano en el cual el núcleo es la familia.
En nuestra reciente experiencia de la marcha en Portland, nuevamente se vieron las madres con sus niños. Estamos hablando de los pequeños que llegan a una manifestación de esta índole como si se tratara de un paseo al parque. Muchos por su edad están allí, sin saber de qué se trata, disfrutando de la música y de las consignas. Acompañando a sus padres y jugando, porque su edad es para eso.
Pero si miramos el transfondo de la realidad, la marcha en la que se pide una reforma migratoria justa se trata del futuro de estos pequeños que en la mayoría de los casos han nacido aquí, viven aquí, estudian aquí y lo más probable es que se quedarán a vivir aquí.
Por eso sus padres han salido a la calle para pedir la legalización. Y si la reforma la considera, se estará hablando del futuro de una nueva generación, esa que está integrada por los niños hijos delos hispanos. El otro grupo humano es el de la mujeres. Esas madres trabajadoras, que además de sacar a sus hijos adelante, también trabajan y en la mayoría de los casos en circunstancias difíciles.
Hemos visto a estas madres, de rodillas en el campo, recogiendo las frutas o en los diferente tipos de cultivos, sin un descanso, bajo el sol, y sin la posibilidad de ir al baño, muchas veces. Sometidas a las alergias de la piel y sin un seguro médico. A pesar de esto, ellas siguen trabajando para ayudar a sus esposos y sobre todo, para ayudar a sus hijos.
Las mujeres hispanas son fuertes y sobre todo, comprometidas y siguen siendo amorosas a pesar de la adversidad.
Recientemente todos los medios de comunicación registraro la historia de Elvia Arellano, la madre que ha buscado refugio en una iglesia de Chicago para evitar ser separada de su hijo Saúl, por la deportación. Con lágrimas en los ojos y sin esperanza esta mujer dijo que está indefensa y lo único que ha hecho es tratar de sacar a su pequeño adelante”.
La lucha de esta mujer, madre e hispana, se ha convertido en el lema de las consignas de los inmigrantes que salieron a las calles a protestar en ciudades como Los ángeles en California. Su historia puede ser la de cualquier madre en Oregón y por eso es importante solidarizarse.
En este mes de la Herencia Hispana las historias de los hispanos deben ayudarnos a estar alerta y sobre todo, informados sobre la situación que nos afecta directamente.