Edición Impresa: 09/18/2006

Las mujeres que marcan la diferencia en nuestra comunidad católica

En la pasada primavera cuando me encontraba en una reunión de jóvenes-adultos aquí en la Arquidiócesis, una mujer joven me hizo una pregunta que me puso a penar. Ella anotó que muchas mujeres estaban comprometidas con la vida y el ministerio de la iglesia, pero no se sabía mucho acerca de ellas. Todo el mundo conoce a la Madre Teresa de Calcuta y esta joven se preguntaba si alguna otra mujer ha venido a ocupar su lugar como centro de atención en la actividad católica.

Yo he venido reflexionando mucho sobre el tema y el regalo maravilloso que tenemos aquí en la Arquidiócesis de Portland, por todas las mujeres que trabajan tan eficientemente en diversas posiciones de liderazgo dentro de nuestra iglesia.

En esta columna no voy a ignorar a sus colegas masculinos, ni a otras mujeres que sirven responsablemente en la iglesia, pero he pensado que ésta puede ser una oportunidad para reconocer y sobre todo, llamar la atención de nuestra comunidad en torno a algunas mujeres que han hecho la diferencia en la vida de nuestra iglesia. En el caso de que ustedes quieran conocer de quiénes se trata, a continuación hablaré de ellas.

En el primer grupo de 14, todas trabajan muy cerca en el Centro Pastoral Arquidiocesano, desempeñando papeles significativos de liderazgo y servicio. Yo no me puedo imaginar cómo sería mi vida sin ellas, por eso les voy a explicar.

Primero que todo, nuestra Consejera Arquidiocesana es Mary Jo Tully. Ella es la mediadora que nos garantiza seguridad y estabilidad en la vida de la Arquidiócesis. Ella trabaja como Vicaria para la Religión, Vicaria para el Ecumenismo y los Asuntos entre los distintos grupos que trabajan por la fe, está encargada de los archivos y es Directora de los Servicios Públicos, además de columnista semanal del periódico Catholic Sentinel. Ella es una oradora y maestra reconocida alrededor de la Arquidiócesis y una trabajadora incansable y fiel.

Paulette Furness trabaja como Directora de nuestro Departamento de Servicios de Negocios. Dos de sus más cercanas colaboradoras son Rhonda Kwei, que está a cargo de la Oficina de Riesgo y Delia Wilson quien es administradora de nuestras propiedades.

Luego vienen las dos hermanas de la Providencia, cuya casa matríz providencial es en Terra Haute (Indiana). La Hermana Maurren Abbot es la Directora del Ministerio de Formación y la Hermana Jeremy Gallet es la Directora de la Oficina de Adoración.

Barbara Baltz está a cargo de nuestro Departamento de Recursos Humanos y Cathy Shannon es nuestra Oficial para la Protección Infantil y Coordinadora para la Ayuda de Víctimas de la Arquidiócesis.

Dorothy Coughlin y la Hermana Linda Roby, BVM, están encargadas de los servicios que la iglesia no podría ofrecer adecuadamente a nivel de las parroquias. Dorothy es la directora de nuestro programa para ayudar a las personas con Discapacidades y la Hermana Linda coordina nuestro Ministerio Católico para Sordos. Ambas tienen un corazón muy grande. Aquellos a quienes ellas sirven aprecian sus esfuerzos, así como las personas a nivel de las parroquias que trabajan con ellas como voluntarios.

De otra parte están la Hermana Betty Larson, OSB, la Hermana Rita Rae Schneider, RSM y Claire Woodruff encargadas del Ministerio de Educación. La Hermana Betty es la Directora de Personal de nuestra oficina de la escuela. La Hermana Rita Rae es nuestra Especialista del Currículo Religioso tanto para el Departamento de Evangelización y el Departamento de Escuelas Católicas. Claire Woodruff es la Especialista en Educación Religiosa en el Departamento de Evangelización.
Linda Weigel sirve como Directora de nuestro Tribunal, el cual provee apoyo pastoral y procesos judiciales en el área de anulación de matrimonios.

A continuación viene un grupo de cuatro mujeres que no están directamente relacionadas con el Centro Pastoral Arquidocesano, pero que llevan a cabo invaluables servicios en el nombre de nuestra iglesia aquí en el occidente de Oregón.
Ellas son la Hermana Arista von Borstel, SSMO, nuestra Directora de la Organización de Jóvenes Católicos/Campo Howard. Emma Dennis es la Directora de la Casa para Niños de Santa María localizada en Beaverton y Cecilia Baricevic es la Directora de la Reubicación de Refugiados para Caridades Católicas.

Igualmente, nuestra comunidad latina está bendecida con Rocío Rios, directora de nuestro periódico católico en español, El Centinela. A pesar de que yo no interactúo con estas mujeres tanto como lo hago con el grupo anterior, yo sé que las actividades que ellas supervisan están en buenas manos y que benefician a toda la comunidad, incluyendo a nuestra comunidad hispana.

El último grupo incluye a tres mujeres que sirven como Administradoras Pastorales en parroquias donde no hay un sacerdote de tiempo completo. Ellas son Valerie Chapman en la Iglesia de San Francisco de Asís en Portland, Sue Hallett en la Iglesia de Santa Catalina de Siena en Veneta y Chris Kresek en la Iglesia de Santa Rita en Portland.

Yo estoy orgulloso y complacido de reconocer el aporte y el regalo que este grupo de mujeres representa por su trabajo invaluable, su merecido lugar de liderazgo, y la importancia de la colaboración de todos los laicos en la misión evangelizadora de la iglesia.

Nuestra ayuda para la Costa del Golfo

Estamos a tiempo todavía de contribuir en la colecta nacional para ayudar a las comunidades devastadas por Katrina y Rita en la Costa del Golfo.

Las parroquias y las escuelas de la Arquidiócesis de New Orleáns y la Diócesis de Biloxi se vieron afectadas gravemente de una manera u otra. En algunas parroquias y escuelas los cimientos fue lo único que sobrevivió a la tragedia.

Después del Huracán Katrina y el Huracán Rita, los norteamericanos respondieron con una generosidad sorprendente para proveer ayuda humanitaria. Sólo las recolectas de los católicos alcanzaron la suma de $130 millones de dólares. Nosotros podemos sentirnos orgullosos de nuestra respuesta ante las necesidades verdaderamente reales de nuestros hermanos y hermanas del sur. Pero a pesar de la ayuda, aún falta mucho por hacer. En particular las dos arquidiócesis de Bilixi y de New Orleáns están todavía tratando de recuperarse de la devastadora tragedia que arruinó sus iglesias, escuelas y propiedades. La bancarrota es mala pero los huracanes son definitivamente peores.

Nosotros los obispos americanos aprobamos una recolecta en agosto 26 y 27 para ayudar a estas dos iglesias locales en la recuperación y apoyo para la reconstrucción de la infraestructura dañada por los dos huracanes Rita y Katrina. Ambas diócesis están en el camino largo de la recuperación, pero ellas necesitan ayuda. En tiempos de tanta tragedia, nadie permanece solo. Nosotros necesitamos el apoyo de vecinos y amigos. Este es el momento en que nosotros podemos practicar la solidaridad católica como miembros del Cuerpo de Cristo.

Recibimos su apoyo con humildad y gratitud

Ya han pasado seis meses desde que yo me acerqué a la buena gente de nuestra Arquidiócesis buscando apoyo para la Campaña de los Obispos Católicos del 2006. Dadas las circunstancias impredecibles en que nos encontramos nosotros como Arquidiócesis, yo lo hice con cierta ansiedad.

Aun cuando el número de donantes este año ha bajado un poco, la cantidad de dinero prometida y recibida se ha incrementado significativamente. Mientras que el regalo promedio del año 2005 fue de cerca de $150 dólares, este año se acerca a los $166 dólares. En otras palabras, aquellos que decidieron dar, dieron más. Nosotros ya excedimos nuestra meta en cerca de un 15% con más promesas de donaciones que aún estamos recibiendo.

Las promesas este año pasaron aquellas hechas el año pasado en aproximadamente $300.000 dólares. A nombre de todos aquellos que son bendecidos y servidos en su administración responsable, yo les doy las gracias desde el fondo de mi corazón.

La campaña de este año no se concluye sino hasta diciembre. Yo todavía estoy esperanzado que aquellos que estuvieron reacios a contribuir en la primavera den un paso adelante y se unan al resto de nosotros en apoyar las necesidades de la iglesia, y cada uno lo puede hacer de acuerdo con sus posibilidades. Cualquier ayuda es valiosa para nosotros y la apreciamos mucho.

Este año muchos declinaron el hacer contribuciones por el interés de la iglesia en desarrollar una propuesta con nuestro gobierno, para la inmigración legal que es tanto compasiva como justa hacia los extranjeros ilegales que residen entre nosotros, muchos como nuestros amigos y vecinos. El problema aquí no es tanto acerca de la naturaleza de una ley en particular. La gente definitivamente va a estar en desacuerdo si se trata de este tipo de asuntos.

Buenas noticias

Un nuevo programa para la formación de sacerdotes en los seminarios de los Estados Unidos se inició en agosto.
Este incrementa los requisitos para los estudios de filosofía y alarga el período de pre-teología.

El corazón del programa ofrece dirección relacionada con la actual formación de candidatos para el sacerdocio. Éste discute su formación humana, espiritual, intelectual, pastoral, vida comunitaria en el seminario y la evaluación contínua de los seminaristas.

En el caso de los seminaristas de esta Arquidiócesis están matriculados en cinco seminarios diferentes. La mayoría están matriculados en el Seminario de Mt. Angel, pero también tenemos estudiantes en el Colegio Norteamericano en Roma; la Escuela de Teología del Sagrado Corazón en Hales Corners, Wisconsin; el Seminario Latino de Santa María de Guadalupe en la Ciudad de México y el Seminario del Obispo White, en Spokane.

Yo estoy agradecido con estas instituciones por el buen trabajo que están haciendo en la preparación de nuestros futuros sacerdotes, y estoy agradecido con ustedes por la ayuda que le dan a los seminaristas, tanto con su apoyo financiero como con sus oraciones a medida que preparan sus corazones y sus mentes para servirnos en los años futuros como mensajeros de Cristo. El año entrante nosotros tendremos 34 seminaristas preparándose para el ministerio y la iglesia.

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