Edición Impresa: 12/18/2006

Un saludo en Navidad para los lectores de El Centinela

Queridos Lectores:

Nuestra cita mensual, es indudablemente para desearles una ¡Feliz Navidad! y un ¡Próspero año 2007!

La fidelidad y el apoyo que me han dado durante este año que estamos despidiendo, es realmente lo que me mantiene al frente de esta labor informativa, que ante todo, busca concientizar a los hispanos de la realidad que vivimos en este país.
Y cuando digo concientizar puedo unir esta palabra a la de “informar” pues es nuestra misión, la de mantener un vínculo entre la iglesia, la comunidad que participa de la vida parroquial y sobre todo, guiar a los hispanos en su vida diaria, dando las herramientas que les permitan convivir mejor, y ver realmente lo que pasa a su alrededor.

En alguna ocasión alguien me preguntaba que por qué El Centinela se diseñaba e incorporaba otros temas que no eran relativos a la fe. Y yo respondí, que algo interesante de nuestra realidad como inmigrantes es que llegamos a este país con nuestras tradiciones, con nuestro idioma, con nuestras pocas pertenencias y con nuestra fe.

Yo soy una convencida de que estando lejos de casa, reafirmamos la fe, pero no venimos a que nos enseñen a orar o a que nos enseñen sobre nuestras tradiciones como católicos, porque esto es algo inherente a nuestra vida y nuestra cultura.
Nosotros somos hispanos, hablamos español y los que somos católicos, lo hemos sido desde siempre, porque nuestras abuelas o nuestras madres, nos enseñaron a orar. También porque la gran mayoría de los hispanos, sin importar su país de origen, son católicos y llegan aquí para aprender de otra cultura, pero llevando su tradición de fe.

Sí, es cierto que muchos también han dejado la iglesia católica, pero otros seguimos integrando aún esa comunidad de fe y yo pienso que necesitamos reafirmarnos, pero en ese proceso, necesitamos también otro tipo de información.

El Centinela durante estos años, ha creado un estilo informativo que busca ser de alguna manera el espejo de la realidad que vivimos y que indudablemente tiene que ver con esta comunidad hispana de inmigrantes.

Por eso este año, nuestras páginas estuvieron invadidas de información que también los otros medios de comunicación registraron en el país. El tema de los inmigrantes, de la necesidad de una reforma migratoria justa, de nuestros derechos, es aún hoy una prioridad para nosotros.

¿Por qué es una prioridad? Porque hemos visto que la mayoría de los hispanos, que asisten a la iglesia, no tienen una idea clara de lo que está pasando y si no fuera por el trabajo arduo de los líderes de grupos como VOZ, como PCUN, CAUSA, en fin muchos que podría enumerar, no tendrían una idea clara de la problemática que nos afecta y de las decisiones políticas que pueden cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Para mí, como inmigrante, como hispana, como una persona que ha vivido de cerca realidades a través de los testimonios que publico en estas páginas es muy importante que oremos unidos, pero también es muy importante que estemos informados. Porque si no leemos el periódico, y nos vemos en una situación inesperada por la falta de papeles o la falta de un permiso de trabajo, pues no sabremos qué hacer y a lo mejor no sabremos cómo actuar.

Eso es lo que he percibido en las diferentes manifestaciones de inmigrantes, que no podemos negar han sido la noticia más importante de este año 2006.

El “Día sin Inmigrantes” pasará a la historia, y las marchas en todo el país serán recordadas, porque dejaron una huella importante en la forma en que los hispanos reclamaron sus derechos.

Las calles de las principales ciudades del país se colmaron de las familias hispanas que llegaron unidas para rechazar las propuestas migratorias que desconocen a los inmigrantes en este país, y su aporte a la economía.
Esa fue la noticia y los que participaron de las marchas saben de qué estoy hablando, pero también estoy segura de que quienes no supieron tampoco leyeron y saben vagamente qué es lo que pasa.

Incluso algunos hispanos llegaron a las marchas y estando allí no sabían la razón real. Recuerdo que hablé con un trabajador de Hillsboro y me dijo: “mi patrón me mandó y me paga el día, por eso vine, pero no entiendo porqué hay tanta gente”. Yo le expliqué acerca del peligro de la propuesta de Ley anti-inmigrante que calificaba a los inmigrantes sin papeles, de criminales. El señor se quedó pensando y dijo que era grave.

Pero su reacción puede ser la de muchos que se quedan en sus casas, que sólo ven las novelas o los programas de los canales latinos, pero que no siguen de cerca las noticias.

En esta columna, por eso quiero compartir mi interés por que la comunidad esté informada y sobre todo, por participar de las actividades que los líderes comunitarios realizan para ayudar a los hispanos.

Sobre este tema, quiero mencionar el papel del Comité Latino, que se ha creado recientemente, y ya se ha puesto en contacto con algunas iglesias para llevar formación y educar a la comunidad sobre el tema migratorio y los derechos de los inmigrantes.

Precisamente este mes, el Foro de Inmigración realizado el pasado 15 de diciembre, en la iglesia San Andrés de Portland, fue el espacio en el cual nuestro periódico compartió sus experiencias en contacto con la comunidad y su labor noticiosa en favor de los hispanos.

Ya se han realizado otros talleres de este tipo. Recientemente se llevó a cabo en la iglesia de la Ascensión con la participación de toda la comunidad.

Yo invito, cordialmente a los hispanos para que asistan a este tipo de actividad que ahora se difunde en las iglesias como la de San Andrés y apoyen la labor del Comité Latino.

Delegados de la Arquidiócesis de Portland, asistieron a esta actividad y quiero resaltar que ellos apoyan las actividades del Comité Latino y están interesados en que la comunidad se informe y se familiarice con este tema, que es complejo y toca nuestros derechos.

Y uno de esos derechos en mi opinión es el de mantener a las familias reunidas, por eso los invito a leer en la edición de este mes el testimonio de Luis Díaz, que ha sido víctima de la separación de su familia por la negación del asilo político. El lleva separado de su familia dos meses. Su esposa y dos hijos se encuentran en Guatemala. La historia es dolorosa y este padre de familia ha perdido a su esposa Irma y a sus dos hijos, Luis y Mónica. Hoy se encuentra viviendo con su hija menor, la única de la familia que es norteamericana.

El testimonio de Luis Díaz fue el más importante la noche del foro de inmigración en la iglesia San Andrés y llamó la atención sobre la realidad de una familia hispana que ha luchado por el asilo y a la cual le ha sido negado. Esta historia puede ser la suya. Mañana alguien más puede pasar por esta dolorosa experiencia y es importante darle el apoyo y sobre todo, no olvidarnos de que se trata de un padre de familia hispano, como nosotros.

Si miro el significado de la Navidad y veo el tema migratorio, puedo decir que debemos tener compasión de nuestros hermanos que sufren las injusticias de ser ilegales y de quienes están lejos de sus familias. Por ellos debemos unirnos y orar en Navidad.

AddThis Social Bookmark Button