Edición Impresa: 02/16/2007

El tema de la reforma migratoria no pierde vigencia

Queridos Lectores:

Este mes de nuevo estamos en medio del ambiente noticioso. Y obvio, el tema que nos compete, es el de la reforma migratoria justa.

Aún no sabemos qué va a pasar a nivel legal, pero lo que sí sabemos es que tenemos que estar informados y sobre todo, participar de las diferentes actividades organizadas por parte de los grupos que trabajan por los derechos de los inmigrantes.
Y si vemos de cerca, o alquien se pregunta ¿cuáles derechos? tenemos muchos que podríamos enumerar, como el de la facilidad de conseguir un trabajo con salario justo, la protección, seguro médico, la libertad de comprar una casa, y si me dijeran cuál es el más importante, pues el derecho a estar cerca de la familia.

Aquí nuevamente tengo que mencionar a la familia de Luis Díaz, que ya completa 4 meses separada pues la madre y los dos hijos mayores fueron deportados a Guatemala el pasado mes de octubre.

La espera de esta familia es eterna y la sensación de zozobra es inmisericorde. Porque lo más triste es que el tiempo empieza a pasar y pasar y no se sabe nada, a pesar de las muestras de solidaridad. La familia cuenta con una página web a la que los interesados pueden tener acceso y sobre todo, unirse enviando sus mensajes de solidaridad.

Este mes, la familia Díaz fue el centro de dos grandes actividades. Una fue la reunión del sábado 3 de febrero con líderes de la comunidad y la otra fue la marcha en el centro de Portland, en Pioneer Square el pasado 9 de febrero. Allí estuvieron líderes de varios grupos, los cuales están interesados en apoyar a la familia y sobre todo, impedir que con el paso del tiempo se olvide su situación.

Situación que es la de muchos inmigrantes que se encuentran ilegalmente en este país y están imposibilitados de viajar a sus países o traer a sus familiares para reunirse con ellos.

Por eso, quiero llamar la atención de los lectores, sobre las diversas actividades que se están organizando a nivel comunitario. Por ejemplo, los talleres de liderazgo, que cuentan con el apoyo de la Oficina de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Portland y del Comité Latino.

Estos talleres de liderazgo son muy interesantes, pues se plantea el tema migratorio, se escucha a los feligreses que así como asisten a misa, tienen muchas preguntas que tienen que ver con su futuro en este país.

Si vemos el aporte de los talleres es que se está creando un espacio participativo en las iglesias, con el fin de ayudar a las familias a entender lo que está pasando y sobre todo, solucionar sus preguntas y guiar a la comunidad en torno a este tema.
En la iglesia San Andrés de Portland, se llevó a cabo uno de los talleres, tanto en el mes de diciembre, como en el mes de enero y allí participaron Luis Díaz y su hija, Jennifer.

Es importante que todos los miembros de la comunidad escuchen el testimonio de esta familia, pues esa realidad de separarse de los seres queridos de la noche a la mañana, puede ser la realidad de otros hispanos y no podemos darle la espalda.

Yo tuve la oportunidad de participar en el foro con motivo del Día Internacional del Inmigrante, y me dí cuenta que los hispanos tienen muchas preguntas, todas relacionadas con un trato justo y la necesidad de tener un estatus legal.
Otros se preguntan si el muro es la solución, y rechazan este primer paso, para impedir que los inmigrantes sigan pasando por la frontera con México.

Otros, se muestran desilusionados porque de alguna manera la situación sigue incierta y como en el caso de la familia Díaz, pasan los días y siguen pasando, sin tener una noticia que les dé esperanza.

El padre y la hija, no pueden viajar a Guatemala, por la situación de petición de asilo político, que ha sido negada en varias oportunidades. La niña menor, Jennifer, es ciudadana norteamericana y a pesar de que puede ir, ella tiene que regresar a Oregón porque tiene su vida aquí y su realidad escolar y familiar.

La separación para esta jovencita ha sido muy dura. Sólo cuando recuerda cómo era vivir con su madre y sus hermanos, se le desgajan las lágrimas.

Este es sólo un caso, de los miles que se viven en el país. Por eso los líderes comunitarios se han unido para hacer un llamado solidario. Segundo para ayudar a la familia y tercero para informar.

¿Y por qué enfatizo nuevamente en la necesidad de estar informados? Porque durante este tiempo de trabajo en el periódico, he visto que cuando se trata de una invitación para una fiesta, en la que hay música y deliciosos platillos, todos participan. Todos asisten y todos preguntan cuándo será y dónde.

Pero si se habla de una jornada de capacitación o un taller, la asistencia no es la misma. Y este tipo de actividad es vital para la vida en comunidad, sobre todo si se trata de la realidad de los hispanos en este país.

Aquí venimos a trabajar, a aprender sobre un nuevo entorno social, una nueva realidad de vida y si por ejemplo, no se cuenta con los papeles legales, la vida se torna más difícil y hay que hablar de esto. No hay que quedarse callado, con miedo a decir o a preguntar. Por el contrario hay que participar, hablar, preguntarse en casa, qué no se sabe, si se requiere de otra ayuda y buscar esa ayuda.

Por eso, la Arquidiócesis de Portland, a través de su oficina de Justicia y Paz, está apoyando las actividades del Comité Latino.
Y por eso, el Comité Latino se ha creado para trabajar por los hispanos y sobre todo, apoyarlos y educarlos en el tema migratorio. En esta edición publicamos la carta de David Carrier de la oficina de Justicia y Paz, quien hace un llamado a la comunidad para que participe de los talleres y diversas actividades del Comité Latino.

Los talleres en las parroquias son muy importantes. Y de la asistencia de los hispanos depende que estos talleres tengan éxito. No estamos hablando de que asistan cinco personas. No. Se requiere de toda la comunidad. Así como muchos asisten a la misa o a las fiestas de la parroquia.Todos están invitados. Grandes y chicos. ¿Por qué? Porque si los adolescentes también asisten, pueden aprender. Al ver por ejemplo la historia de Jennifer, se puede ver una situación que afecta a los adolescentes, que están en medio de una situación difícil causada por la falta de un estatus legal.

Yo los invito, a través de esta columna a que participen de los talleres, a que lean El Centinela, cada mes. Los invito a que se reúnan en familia y comunidad y busquen el boletín del Comité Latino, que se está publicando para hablar de temas como el muro, la economía y el aporte de los inmigrantes ilegales, además de historias como la de la familia Díaz.

Este año que estamos iniciando ahora, nos muestra retos grandes. Uno, es la necesidad de una reforma migratoria justa, que incluya a quienes viven en este país desde hace años y sobre todo, que no los ignore por su aporte al país.

Yo espero que todos los hispanos católicos se unan en este esfuerzo y sigan unidos en comunidad. No debemos cerrar los ojos o quedarnos en casa, como si este tema no se tratara de nosotros. Y esta invitación a participar también va dirigida hacia quienes tienen su situación legal solucionada, pues se trata de la realidad de los hispanos.

AddThis Social Bookmark Button