Edición Impresa: 02/16/2007

Hagamos una reflexión sobre la importancia de la misa en domingo

Durante los ejercicios espirituales que atiendo cada año con los obispos del Occidente, nuestro director el Padre Paschal Cheline de la Abadía de Monte ángel, habló sobre algunas claves para vivir la experiencia cristiana en forma de gozo.

Una de estas claves era la de observar el domingo. Él se refirió a la carta apostólica del Papa Juan Pablo II de 1998, titulada “Dies Domini”, la cual se describe como un llamado para restaurar el domingo, como el día que le pertenece al Señor.

A mi juicio el Padre Paschal está en lo cierto. La observancia del domingo es casi mínima de parte de muchas personas en estos días. Si la misa del domingo dura más de una hora, el sacerdote está en problemas. Por otra parte las películas, los juegos de básquetball, los juegos de fútbol, los juegos de cartas, las cenas, todas duran más de una hora y nadie se queja. Ésto dice mucho acerca de las prioridades que poco a poco llenan las agendas de las familias de hoy.

Los niños frecuentemente les preguntan a los papás: ¿Tengo que ir a la misa? Si, tú tienes que ir a la misa. ¿Por qué? Porque el domingo le pertenece al Señor. Por esa razón, la tradición se remonta hacia los días de nuestos padres judíos que fueron intruídos en la fe, en el libro del Éxodo.

La observancia del domingo es un componente escencial de la vida del cristiano de hoy. Yo creo que el problema para muchas personas es que la observancia del domingo es uno de nuestros Diez Mandamientos y las personas no están inclinadas a obedecerlos en la actualidad.

Este año la Cuaresma empieza con el Miércoles de Ceniza, el próximo 21 de febrero. Este es un buen momento para pensar acerca de la forma como la temporada de Cuaresma puede ser un tiempo de verdadera renovación en nuestra vida personal.
Primero, los cristianos deben dedicar los domingos a la adoración, a las obras de misericordia y relajación apropiada de la mente y del cuerpo.

Bendiciones

Es nuevamente el tiempo de promover nuestra Campaña Anual de los Arzobispos Católicos para recaudar fondos.
La contribución generosa de las personas durante esta época difícil de la iglesia, nos ha mantenido enfocados en nuestra misión de evangelizar y en ser efectivos en el apoyo de los diferentes ministerios de la Arquidiócesis. El año pasado la campaña recaudó más dinero que nunca y aproximadamente una tercera parte de los hogares a lo largo del occidente de Oregón participaron.

Sigue siendo mi esperanza que algún día nosotros podamos alcanzar un porcentaje de participación del 50 por ciento. Esto no ocurrirá si nuestros pastores y yo somos los únicos haciendo la campaña.

Ustedes también deben animarse mutuamente para ser buenos administradores del tiempo, los talentos y los tesoros que todos hemos recibido. Y esto es posible si compartimos y apoyamos la misión de la iglesia. Es hora de compartir y apoyar esta campaña, viviendo la generosidad.

Como iglesia arquidiocesana, nosotros hemos estado enfocados en los últimos años hacia nuestro llamado de hacer discípulos día a día. La administración es la respuesta que los discípulos hacen a ese llamado.

El tema de la campaña de este año es “Benditos Sean Ustedes”. Entre más acostumbrados estemos a nuestras bendiciones, más inclinados estaremos a usar los recursos sabiamente y sin egoísmo.

Los discípulos maduros toman una decisión consciente, firme y que sigue adelante en la acción, de ser seguidores de Cristo Jesús sin importar el costo que esto tiene sobre ellos mismos.

Este compromiso no es expresado en una acción singular o incluso en diversas acciones hechas dentro de un período de tiempo, pero durante toda la vida. Esto significa comprometerse uno mismo con el Señor.

La administración es una expresión del discipulado, con el poder de cambiar nuestras vidas. Los discípulos que practican la administración saben que son destinatarios y proveedores de cuidar los regalos de Dios. Ellos están agradecidos por lo que han recibido y entusiasmados de cultivar sus regalos por amor a Dios y a los demás.

La meta para el 2007 es de $3’000.300.00 de dólares, cerca de un cinco por ciento de incremento sobre la meta del año pasado. Sus donaciones apoyarán los ministerios inspirados en el evangelio de esta iglesia local. Estos incluyen programas de formación en el ministerio, educación en el seminario, cuidado pastoral de personas discapacitadas y sordas, escuelas católicas, cuidados de salud y de jubilación para los sacerdotes, educación continuada de los sacerdotes y asignaciones especiales, ministerios étnicos, ministerio en las ciudades universitarias, ministerio de jóvenes, justicia y paz, formación de diáconos permanentes y mucho más.

¡Yo no estoy pidiendo una suma que está fuera de las posibilidades de las personas, pero pienso que todos debemos aportar de tal forma que se vea realmente la ayuda. Yo les prometo aumentar nuevamente mi donación este año y les pido a ustedes que hagan lo mismo. ¿Por qué? Porque reconozco que cuando Jesús dice “Benditos sean Ustedes”, Él está hablando acerca de todos nosotros! Ojalá todos se unan a este llamado y aporten generosamente para ayudar a su iglesia local.

Escuelas Católicas

El tema de este año de nuestra celebración anual de la Semana de las Escuelas Católicas es “Escuelas Católicas: Las Buenas Noticias en la Educación”.

Las escuelas católicas a lo largo de la nación continúan haciendo un excelente trabajo. En el 2006, 43 de las 50 escuelas privadas seleccionadas para recibir el Galardón de la Cinta Azul para las Escuelas por el Programa que ‘Ningún niño se quede atrás’, fueron escuelas católicas.

Hoy en día las escuelas elementales y secundarias sirven un 50 por ciento más de los estudiantes que servían hace 40 años, cuando la inscripción alcanzó su apogeo con más de 5 millones de jóvenes.

Al mismo tiempo, los costos de las matrículas están aumentando, pero los salarios del profesorado permanecen bajos, cuando se comparan con la compensación de los maestros en las escuelas públicas.

Mientras que el ministerio de las escuelas católicas era en su mayoría del dominio de las comunidades religiosas en el pasado, es ahora abrumadoramente el trabajo de los laicos. Las escuelas católicas son importantes ahora más que nunca. Y su trabajo eficiente y efectivo.

El Año de Lucas

Uno de los mayores cambios litúrgicos para los católicos cada domingo desde el Concilio Vaticano II ha ocurrido en la proclamación de la palabra de Dios. Antes del Concilio se acostumbraba a hacer dos lecturas: un Evangelio y otro pasaje del Nuevo Testamento.

Ahora hay tres lecturas y con frecuencia la primera lectura es tomada del antiguo testamento. Lo que es más, mientras que en el pasado el ciclo de lecturas se repetía anualmente, ahora hay un ciclo de tres años y cada ciclo se enfoca en un evangelio sipnóstico: Mateo, Marcos y Lucas.

Lucas es el que nos cuenta acerca de los eventos que rodearon el nacimiento de Jesús más que cualquier otro de los evangelistas. El Evangelio de Lucas tiene mucho material que no es encontrado en ningún otro evangelio. Él estaba escribiendo para cristianos que no eran de origen judío.

El evangelio de Lucas es realmente la primera parte de un trabajo de dos volúmenes, el cual continúa la historia de los tratos de Dios con la humanidad encontrados en el Antiguo Testamento.

El evangelio trata de demostrarnos a nosotros cómo las promesas de Dios a Israel habían sido cumplidas en Jesús y ahora la salvación se ha extendido no sólo a la gente de fe de Israel sino también a los gentiles.

El segundo volumen es de los Hechos de los Apóstoles, un enlace importante entre los evangelios y las epístolas por su información acerca del apóstol Pablo.

¿Quién es éste Lucas? La tradición nos dice que él era un médico, un acompañante de San Pablo, durante su ministerio con los gentiles, posiblemente un judío helenista, pero más como un gentil. Lucas no fue un testigo de los eventos en el evangelio, pero él dependió de los testimonios de los testigos y escribió acerca de los recursos.

Alguno de estos recursos fueron el evangelio de Marcos, una colección escrita de las enseñanzas de Jesús y otras tradiciones especiales.

Desde que Lucas parece haber estado familiarizado con la destrucción de la ciudad de Jerusalén por los romanos en el año 70 después de Cristo, su evangelio fue fechado por la mayoría de los eruditos después de esa época. Muchos sugieren los años ochentas o noventas como el tiempo de su elaboración.

Estén atentos los domingos durante este año de Lucas. Nuestro evangelio cada domingo fielmente proclama las buenas noticias y nos llama a la conversión. Como sacerdotes oren cuando nosotros reverenciamos el Evangelio luego de proclamar las buenas noticias, “Que las palabras del evangelio borren nuestros pecados”. Amén.

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