Edición Impresa: 03/16/2007

Cuaresma nos une como católicos, hispanos e inmigrantes

Queridos Lectores:

Este mes es inevitable tener que hacer las reflexiones sobre lo que significa el tiempo de Cuaresma. Y podría escoger otro tema, pero pienso que es interesante ver cómo vivimos estos 40 días los católicos, inmigrantes de hoy.

Nuestro tiempo, no es el de las abuelas infortunadamente. Y si somos inmigrantes, nos enfrentamos a miles de ideas nuevas, conceptos diferentes, nuevas tradiciones, nuevas opiniones y a veces todo esto, nos lleva a cuestionar dónde estamos, a dónde pertenecemos y hacia dónde vamos.

En este punto es en el que me quiero detener. Hace sólo una semana, exactamente el lunes 26 de febrero, los noticieros de televisión, internet, la radio y en general todos los medios de comunicación, hablaban del descubrimiento de la tumba de Jesucristo, donde supuestamente fue enterrado con María Magdalena y su hijo. Además quienes hablaron de est e descubrieron que se realizó anteriormente, estaban seguros de que se trataba del sitio donde descansa el Salvador.

Y fue interesante ver cómo de nuevo, este tema relacionado directamente con los católicos se puso sobre la mesa. Y se convirtió en un debate que antes que reafirmar, se trataba de cuestionar nuevamente a la iglesia católica.
Esta situación es la que enfrentamos día a día los católicos en este país. Un país donde se cuestiona todo y si se trata de la religión católica, todo es dudoso.

Para mí este tema fue interesante pues pienso que de alguna manera, quienes quieren hacer sentir mal a los católicos, buscando razones tangibles para hablar de la presencia de Jesucristo y desvirtuar su legado de fe, en mi opinión están tan interesados en hacerlo que hacen que los católicos tengamos mucha atención.

Para mí esto es bueno. Lo que es malo es que se cuestione si Jesucristo ascendió a los cielos o no. Que se cuestione su existencia y su final. Que se cuestione si vivió en el celibato, un tema controversial en este país. Finalmente que se cuestione su existencia, justo cuando nos preparamos para celebrar el Triduo Pascual.

Me pregunto viviendo esta Cuaresma, si cuestionarnos creando las dudas, nos lleva a vivir la fe. Pienso que el cuestionamiento en la búsqueda de un conocimiento profundo de nuestra religión es valioso, pero cuando se trata de conjeturas como en este caso, lo que hace es dañar una tradición y crear dudas en torno a la fe. Por eso, no estoy de acuerdo con tipos de cuestionamientos como éste planteado por los medios de comunicación.

Por eso es interesante, informarnos, leer y buscar la forma de responder a estos cuestionamientos. Para mí como católica, lo importante es vivir esa fe y tener un fundamento para vivirla.

Muchas personas se me han acercado para preguntar sobre temas que tienen que ver con mi fe y yo realmente empiezo por decir que cuando vivía en Colombia, tenía claras tres cosas: que era colombiana, que hablaba español y que era católica, pues en un país católico uno no se cuestiona si lo es o no. Simplemente se vive y ya, Se tiene fe y ya.

Y eso hacía quizás más fácil vivir nuestras tradiciones, nuestras creencias y sobre todo, caminar por esta vida, con esa fe. La misma fe de las abuelas. Esa fe sin cuestionamientos.

Pero claro, al ser inmigrante uno llega a este país y eso cambia. Pues el color de nuestra piel nos hace diferentes. Nuestro idioma también y la religión también.

Pero llegamos aquí para enfrentarnos a esa búsqueda de espacios para mantener nuestras raíces espirituales y culturales, las cuales nos reafirman fuera de nuestro país.

Por eso, yo los invito a recrear esa fe en nuestros hogares y con nuestra comunidad. A vivir esta Cuaresma sin cuestionar nuestra fe. Por el contrario, leyendo las escrituras, aprendiendo un poco más sobre esta tradición católica que nos acompaña y sobre todo, siendo humildes de corazón con ese nuevo conocimiento que adquirimos.

Igualmente, los invito a participar en comunidad de las actividades de la Semana Santa y al mismo tiempo, a ser solidarios con quienes lo necesitan.

Estamos en el estado de Oregón, a donde llegan inmigrantes todos los días y muchos que viven aquí siguen buscando sentirse en casa. Ojalá que en este Cuaresma podamos crear el espacio para darles la bienvenida en comunidad.

Es hora de compartir unos con otros, de compartir en comunidad, trabajar unidos y no sólo en el grupo hispano, sino abriendo las puertas de nuestra cultura a las otras culturas. Yo pienso que esa es la humildad de la que habla el Arzobispo Vlazny en su columna. Es hora de que los hispanos aprendamos a compartir con los anglos e integremos una sola iglesia.
Porque si venimos de otros países, si somos inmigrantes, y si tenemos otras tradiciones, al reflexionar sobre nuestra tradición católica, podremos ver que somos una sola iglesia.

Es interesante hablar de esto, pues muchas veces se vive en comunidad como si no fuéramos uno sólo y nosotros mismos creamos esa distancia y esa diferencia.

Para mí, sin ser mexicana ha sido muy interesante aprender de la cultura mexicana, además de que me ha enriquecido pues he visto otras formas de vivir esa tradición de fe. Algunas similares a las mís y otras no. Pero no por eso, ni los mexicanos dejan de ser católicos, ni los colombianos como yo, tampoco dejamos de serlo.

Esta Cuaresma será un tiempo no sólo de ayuno. Será el tiempo para mirar atrás en nuestras tradiciones y para recordar las que hemos dejado en el pasado. Al recordarlas, pues es bueno que las practiquemos y como he estado hablando de compartir, pues es bueno compartirlas.

Así como compartimos nuestros deliciosos platillos en momentos de fiesta, también será bueno compartir el idioma, la cultura y las tradiciones con los otros. Y cuando digo con los otros, me refiero a los anglos, italianos, otros latinos que no sean mexicanos, los europeos, en fin, todo aquel que se acerque a nostros pues esa es la forma de vivir en este país y de vivir en comunidad.

En este tiempo en que se habla de los inmigrantes, nada mejor que compartir con el otro, para mostrar el valor de tener inmigrantes en este país.

Los invito a leer la historia de la comunidad de Santa María en Albany, en la cual se vé el servicio que una parroquia presta a cada uno de sus feligreses y cómo los hispanos son parte de esa dinámica.

Ojalá en cada parroquia los hispanos se unan a otros para hacer el bien, para compartir, para ayudar a los necesitados y a quienes llegan buscando un sitio para sentirse parte de esta sociedad.

Quiero recordarles que la iglesia no es sólo el sitio para ir a misa, sino que es la puerta de una comunidad de fe, de una comunidad con su propia cultura, de una comunidad que trabaja unida por otros.

Que en esta Cuaresma veamos todas las posibilidades que tenemos para compartir con otros. Empezando por los mismos hispanos, sin importar de dónde vienen. Es bueno abrir la puerta de nuestros corazones al otro. A esa persona que es nuestro vecino. A esa persona que sesienta en misa al lado nuestro. A esa persona que vemos en el supermercado. Ojalá que en cada familia se abra un nuevo espacio de comunicación, que abra puertas de amistad entre todos.

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