Edición Impresa: 04/22/2007

Religión y medios informativos en la actualidad

Estamos ante un tema, sin duda alguna que es sensitivo por la trascendencia que tiene y por lo interesante que es para la opinión pública. Partiendo de los apuntes efectuados por la Universidad de Colorado, hace algún tiempo, entre 1400 periodistas de la prensa escrita y estaciones de radio, se indica que el 72.4 por ciento coloca la religión como “muy importante; un 17.5 por ciento, no la considera tan importante y el 10 por ciento, “le resta importancia”.

Otros estudios realizados por el “Freendom Forum’s First Amendment Center” de Vanderbilt University encontró que el 86 por ciento de quienes participan en una típica sala de redacción, rara vez o nunca asisten a una iglesia o una sinagoga. Sin embargo se observa que el 75.0 por ciento de los redactores de religión consideran la religión “muy importante, así mismo los editores consideran la religión “muy importante”.

La observación de estas realidades señala claramente que la religión es de gran interés para la opinión pública en general y que todo lo que se dice sobre el tema religioso siempre atrae la atención y sobre todo se mencionan en el contexto católico.
Frente a estos hechos preguntamos:

¿Porqué algunas informaciones sobre religión- especialmente en televisión- están avaladas por la ignorancia, la insuficiencia y la incompetencia? Pues realmente algunas informaciones llegan al punto de desvirtuar las informaciones, produciendo “desinformación".

En otras oportunidades se manipulan los estereotipos negativos al tratar temas sobre personas o asuntos religiosos y no muy lejos de una percepción personal con ribetes teológicos.

Vivimos en una sociedad libre y democrática, basada en el respeto a la ley y los principios y fe religiosa de cada ser humano. Es cierto que tenemos a la Iglesia y al Estado separados, pero nunca podemos olvidar el profundo sentido religioso de personas y comunidades que llevan un fundamento judeo-cristiano, vigente en el diario vivir.

Es imposible desconocer que los principios históricos, éticos y culturales que unifican y dan razón de distintos criterios en nuestra sociedad, se dividen y en última instancia, entre los que tienen una moral ligada a la tradición y la fe, y los que aspiran a liberarse de los llamados prejuicios tradicionales.

Es fundamental reconocer que los valores de la persona humana, la familia y la sociedad están íntimamente ligados a salvaguardar su identidad, autenticidad e integridad. Es muy importante porque al desintegrarse cualquiera de ellos, los otros dos se descomponen por la interdependencia que los liga.

Es necesario que los que escriben y opinan sobre asuntos religiosos se informen del tema objetivamente, con responsabilidad y seriedad y que al exponer los hechos sea en forma sencilla y clara, con el fin de proporcionar una comunicación positiva de valor para el lector, el oyente o el televidente, que siempre está ávido de incrementar su conocimiento en asuntos de tanta transcendencia e importancia como la religión y los asuntos religiosos en la actividad personal y comunitaria.

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