Edición Impresa: 05/11/2007

Los hispanos en las marchas de inmigrantes y el Cinco de Mayo

Queridos Lectores:

Este mes los hispanos han vuelto a ser noticia y no sólo en Oregón, sino en todo el país. Las marchas de inmigrantes el pasado primero de mayo, demostraron una vez más que los hispanos son parte del destino de este país, porque están aquí, aportan a este país y sobre todo, viven con su energía y su cultura para enriquecer esta tierra extranjera.

A pesar de que en muchas ciudades se esperaba una mayor participación de los inmigrantes, se pudo ver que muchos salieron a las calles para apoyar una jornada que quiso recordar las marchas multitudinarias del año pasado.

En Oregón: Salem y Portland, fueron dos de las ciudades en las que se reunieron los hispanos para pedir por una legalización justa y rechazar las redadas de inmigrantes.

Como siempre los líderes como Marco Mejía de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes en Portland y Ramón Ramírez, de PCUN, estuvieron al frente para incentivar la participación de los inmigrantes.

En Portland se dio un aspecto que quiero resaltar en esta columna, pues vale la pena. Se trata de la gran participación de los jóvenes que llegaron para caminar, compartir sus deseos y sobre todo, hicieron presencia en este movimiento por los inmigrante.
Vimos muchos jóvenes de secundaria, sobre todo, apoyando la jornada. Y en este punto, quiero invitar a los lectores de El Centinela, a leer las dos informaciones relacionadas con las marchas de inmigrantes y la que hemos hecho para informar sobre el apoyo que ha recibido la familia de Luis Díaz.

El pasado 29 de abril, en una jornada sin precedentes que reunió a los niños y jóvenes de la comunidad, se realizó otra jornada en favor de la reunificación de la familia Díaz. Esta vez, la atención se centró en Jennifer, que tan sólo con 12 años se ha visto enfrentada a la separación de su madre y sus dos hermanos deportados a Guatemala.

La incertidumbre de la familia Díaz es la misma de otras familias de hispanos que enfrentan la deportación. Este, fue uno de los temas planteados en la marcha del primero de mayo en Portland, que planteó la necesidad de la reunificación de las familias.

Pancartas que decían: “Los niños necesitan a papá y mamá”, “No, a la separación de las familias”, “No, a la deportación”, “No, a las redadas”, dejaron ver lo que enfrentan los inmigrantes de hoy.

Hace un año era claro el movimiento nacional en rechazo a la Ley Sensenbrenner que planteaba la posibilidad de tratar como “criminales” a los inmigrantes ilegales. El rechazo fue nacional y multitudinario.

Este año, eran varios los temas, sin uno específico.Obviamente, la necesidad de lograr una legalización se sigue planteando, pero la situación de las familias ha ido tomando importancia, pues desde hace un año, con las redadas indiscriminadas se han separado a cientos de niños de sus padres.

En muchos casos los mismos padres que salen a trabajar no saben si van a regresar por la situación de incertidumbre ante una redada.

Algunas organizaciones han iniciado un movimiento, para educar a los hispanos y dar una guía en casos como éste, pues se presentan de un momento a otro y los toma por sorpresa.

Luis Díaz y Jennifer a quines hemos apoyado desde estas páginas de El Centinela, son un ejemplo. Ellos no querían violar la ley escondiéndose al recibir la orden de deportación.

Como lo ha dicho en contadas oportunidades, Luis Díaz, no quería que su esposa e hijos vivieran en la sombra y con miedo, huyendo como si fueran criminales.

No. Ellos solo han buscado hacer las cosas bien. Han tratado de lograr el asilo político por más de 15 años. Han apelado el fallo y al ver la negativa, se sometieron a la realidad de la deportación.

El pasado 10 de octubre, madre e hijos salieron del país, para viajar a Guatemala, cuando ya se encontraban establecidos en este país.

Hoy, Luis y su hija Jennifer piden el regreso de su familia. Y han empezado a ser escuchados por la comunidad. Así lo demuestra la participación en la marcha por la reunificación de su familia. Si usted querido lector, no conoce el caso, puede informarse en esta edición, leyendo este informe especial. Lo hemos hecho, al lado de las historias de las marchas de inmigrantes en Portland Y Salem, pues es importante ver por qué salieron a la calle los inmigrantes.

Yo pienso que a pesar de que ha pasado el tiempo, la situación con respecto a la reforma migratoria, sigue en el limbo y lo que es peor, tiene que ver con todos los inmigrantes que ya están establecidos en este país. Es algo que nos toca a todos. “A la raza”, como decía alguien en la marcha de Portland. Por eso los invito a leer, a participar y sobre todo, nuevamente a ser solidarios con quienes necesitan de nuestro apoyo.

Arzobispo John Vlazny

Y hablando de ser solidarios, quiero hacer mención a las palabras del Arzobispo John Vlazny en su homilía de la Misa Mariachi del Cinco de Mayo, en el Waterfront de Portland.

En sus propias palabras, hablando español, habló de la necesidad de reconocer a los inmigrantes y su aporte a la comunidad y nuestra iglesia.

El Arzobispo mencionó el interés de los Obispos de los Estados Unidos, que han planteado la necesidad de una reforma migratoria justa, que reconozca la legalización de quienes ya se encuentran trabajando en este país.

Para el Arzobispo Vlazny los derechos de los inmigrantes deben ser apreciados y reconocidos, pues es una forma de mostrar
el amor de Dios y el amor al prójimo. En sus palabras dijo que con tristeza la situación migratoria que vive el país, deja ver claramente que este “amor al otro” no se está reconociendo y por eso hizo un llamado para que todos entendamos la necesidad de apoyar al inmigrante.

Otra de las grandes noticias de este mes, es el cierre del proceso de la bancarrota que se extendió por cerca de 33 meses y afectó directamente a la Arquidiócesis.

En esta edición hay un informe especial y la información relacionada con el cierre del proceso, los pagos de indemnizaciones, las opiniones del clero y los feligreses, además de la explicación del proceso legal que se vivió.

Es importante que los hispanos estemos informados y podamos entender qué es lo que ha pasado y sobre todo, reconocer el liderazgo del Arzobispo Vlazny que enfrentó el proceso, con amor, entereza y sobre todo humildad. Muchos reconocen que el éxito del proceso se debió a su calidad humana y sobre todo, a que él siguió de cerca el proceso de sanación de las víctimas.

En este momento este capítulo queda atrás y solo nos queda mirar hacia el futuro como iglesia. El error de unos pocos no puede empañar el sentido real de nuestra iglesia que debe ser de servicio, amor, compasión y sobre todo, respeto al otro.

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