El “Desfile de La Hispanidad” en Nueva York, clausuró el “Mes de la Herencia Hispánica” con las eternas condenas a la conquista del continente, desconociendo que la acción armada tuvo inicialmente una acción evangelizadora como fundamento de la conquista.
La historia nos dice que desde el momento en que Cristóbal Colón llegó de su primer viaje a Lisboa, Portugal (4 de marzo de 1.493) antes de presentarse ante los reyes, se difundió la existencia de un Nuevo Mundo. Los Reyes Católicos al conocer la noticia, solicitaron a Roma, la designación de un vicario apostólico para los nuevos territorios descubiertos.
Por eso, vemos que en el segundo viaje, Cristobal Colón viene acompañado de Fray Bernardo Boil como vicario apostólico y también viajan con él, Fray Juan de la Duela y Fray Juan Tisin y Fray Ramón Pané. Este último resultó el primer etnógrafo de los nativos de La Española y el primer evangelizador al aprender la lengua de los habitantes de Macoris Abajo, logrando convertir a varios indígenas a la fe cristiana.
Llegaron en el segundo viaje también, Diego Colón, hermano del Almirante, Ponce de León, Alonso de Ojeda, Diego Velázquez, Juan de la Cosa y unas 1.500 personas, entre labradores, acompañados de ganado, plantas, semillas -entre ellas semillas de arroz y caña de azucar listos para establecerse en las nuevas tierras.
Al llegar a La Española, Colón fundó La Isabela, el primer poblado hispano del Nuevo Mundo, en el norte de La Española, oportunidad para que Fray Bernardo Boil, vicario apostólico cantara la primera Misa en el Nuevo Mundo, el 6 de enero de1.494 en la festividad de los Tres Santos Reyes.
Pensemos por un momento, cómo fue la vida de aquellos primeros pobladores que enfrentaron un clima diferente, dificultades para conseguir alimentos, desavenencias personales, pocas comodidades de vivienda y la dificultad más dificil: la lengua, barrera infranqueable para comunicarse con los aborígenes.
Todo se combinó para que los indígenas se alejaran provocando una reacción violenta de los que llegaban que se sentían incomprendidos y a la vez necesitaban de aquellos seres que la Corona pedía fueran instruidos en la fe católica. Fue una amarga y dificil exxperiencia y una profunda crisis para los primeros pobladores de Las Antillas.
El vicario apostólico Fray Bernardo Boil se desanimó y en carta a los Reyes Católicos, fechada el 2 de febrero de 1.494 manifestó que su estancia era inútil. Los legos Tisin y de la Duela, regresaron en busca de refuerzos. Así que en septiembre de 1494, los Reyes aceptaron la renuncia del vicario por enfermedad; sólo quedó Fray Ramón Pané, hombre sencillo y de firmes convicciones que se esmeró en aprender la lengua de los indígenas y enseñó una catequesis simple, logrando las primeras conversiones a la fe católica.
Los Reyes insistían al Almirante en la necesidad de “atraer a los naturales de las nuevas tierras convirtiéndolos a la fe católica y considerándolos listos para recibir los sacramentos por los religiosos, de manera que Dios nuestro Señor sea servido”.
Los Reyes sabían del malestar en La Española y las inquietudes de los Frailes, enviando con plenos poderes a Francisco de Bobadilla, acompañado del capellán Fray Alonso del Viso y a varios franciscanos encabezados por Fray Francisco Ruiz, íntimo auxiliar del Cardenal Cisneros, Arzobispo de Toledo de gran influencia ante la Reina
Isabel La Católica. También cruzaron el mar Fray Juan de Transierra, Fray Rodrigo y Fray Juan de Robles.
Al enviar a Fray Francisco Ruiz y sus hermanos a Las Antillas, confirmaron la intención de hacer realidad los propósitos de ganar las almas de aquellos indígenas perdidos en aquel mundo lejano y cuya conversión era de transcendental importancia.
Por las cartas de los recién llegados, se conocen los malestares físicos de Fray Francisco Ruiz, que regreso a Europa. Sus compañeros dedicaron su tiempo instruyendo y bautizando a los indígenas dispuestos y al regresar en octubre de 1.500 habían bautizado cerca de tres mil nativos. Estos religiosos redactaron un “Memorial” sobre su impressión del gobierno de la Colonia, insistiendo en la idea de continuar el proceso de las nuevas cristiandades, copia de las dioceses españolas.
Los Reyes Católicos el 16 de septiembre de 1.501, designaron como nuevo gobernador a Nicolás de Ovando y por Real Celula ordenaban … “que a los frailes que pasan a las Indias, se les señale navío y lleven todas las cosas de manera que vayan bien aposentados…” . Trece sacerdotes y cuatro legos miembros de la Orden de San Francisco abordaron la nave Santa María de la Rabida y acompañados del nuevo Gobernador y 2500 personas partieron el 13 de febrero de 1.502 de San Lúcar, llegando al Puerto de Santo Domingo en la Española el 15 de abril de 1502. Fue el comienzo de una intensa actividad evangelizadora a la que se unirián Agustinos, Dominicos, Jesuitas y otros Franciscanos.
Esos religiosos fundaron universidades, hospitales, conventos, escuelas de arte y oficios, aprendieron y conservaron la cultura indígena -hubo excepciones y siempre existen-, pero fue una labor positiva y afianzadora.
En fin, esa labor evangelizadora creó al paso de los siglos un semillero de nuevas naciones, los nuevos pueblos que conforman la América Hispana de nuestros días y que integran el continente de la esperanza”.