José González, director ejecutivo del Teatro Milagro.
Foto Archivo Personal.
No es un santo, pero ya hizo “El Milagro”. Nació en Missouri, hijo de un soldado norteamericano pero con raíces mexicanas, quien no quiso que sus hijos aprendieran español en casa, pues en ese entonces era un idioma desdeñado, y existían un sin fin de prejuicios y racismo en contra de los mexicanos y/o latinos en Estados Unidos.
José Eduardo González es el director ejecutivo y fundador del Teatro Milagro, el único teatro bilingüe en el noroeste de Estados Unidos, cuya misión es difundir la diversidad de la cultura latina a través de obras de teatro en español, inglés y bilingües.
Además, es el responsable de una casa de la cultura que ofrece programas educativos para los jóvenes hispanos.
Desde siempre, los viajes han sido una constante en su vida, y constituyen una fuente de inspiración para su creación artística. Alemania, Austria, Honduras, El Salvador, Guatemala, México y diversas ciudades de Estados Unidos han sido su hogar por algún tiempo, lugares que en cierta forma le han ampliado sus horizontes y su formación profesional y humana. De niño, el trabajo de su padre lo llevó junto con sus tres hermanos y su madre a vivir por dos años a Alemania, en donde también aprendió a hablar alemán.
Al entrar a su oficina ubicada en el sureste de Portland, se escucha el canto de unos pájaros en cautiverio que bien podrían remitir al patio de la casa de una abuela mexicana. Y es justamente en casa de su abuela originaria de Monterrey, México, donde él aprendió a hablar español, pues era la única forma de comunicarse con ella, con quien vivieron algún tiempo en su casa de Corpus Cristi cuando sus padres se separaron.
Años después sus padres se reunieron nuevamente y decidieron iniciar una vida nueva en un lugar que su padre aseguraba, “era el país de Dios”. Fue así como en 1967 llegó en auto junto con su familia a Oregón, estado que por su belleza cautivó a su padre en uno de sus viajes.
A los 25 años, José regresó a Texas a su antigua casa. Ahí empezó a sumergirse en el mundo del teatro. Estableció un negocio dedicado a la elaboración de escenarios para grupos teatrales y para todo tipo de eventos.
“Eso fue lo que me hizo lanzarme a estudiar teatro”, recuerda. Obtuvo una licenciatura en la Universidad de Santa Clara, y una maestría en Artes Teatrales en UCLA. Fue en esa universidad en donde conoció a Dañel Malán su compañera y esposa con quien hoy en día tiene dos hijas: Silvia y Maya.
En uno de los viajes para visitar a su familia, José se hizo acompañar de Dañel, quien también fue seducida por Oregón y le pidió que se mudaran a este estado. Fue así como en 1984 se mudaron, se casaron y compraron una casa en el noroeste. Posteriormente fundaron un grupo de teatro llamado “Art Paz”, el cual con el paso de unos meses dio origen al Teatro Milagro.
“Era muy difícil hacer dinero en el teatro por eso decidimos crear una organización sin fines de lucro que nos permitiera obtener recursos a través de donaciones. Dañel y yo hemos creído en los milagros y pensábamos que si podíamos organizar el teatro sería un milagro”.
Han pasado más de dos décadas desde entonces y los milagros no han parado, pues ambos siguen más activos que nunca, y cada año presentan por lo menos cinco obras nuevas escritas por ellos mismos o interpretan a autores clásicos y contemporáneos.
José confiesa que nunca se imaginó que El Milagro fuera a durar tanto tiempo. Poco a poco ha ido creciendo el número de patrocinadores y donadores que apoyan y creen en su propuesta. “Afortunadamente cada vez más la gente aprecia el arte y la creatividad. Hacemos obras bilingües, en inglés y en español porque tenemos una responsabilidad social, que es mostrar a los no latinos la forma en que pensamos los latinos”.
Y es que la comunidad de habla hispana ha ido creciendo rápidamente en los últimos años en Oregón. Se calcula que de 1990 al año 2000, este grupo creció 147 por ciento, y eso es sólo de la gente que se puede contar, pues hay que recordar que hay muchos que por su estatus migratorio no figuran en las estadísticas. Para el año 2050 se estima que una cuarta parte de la población de Oregón será de origen hispano.
El Teatro Milagro busca desmitificar a la cultura latinoamericana, dice su creador. “Presentamos lo bueno y lo malo porque así es la condición humana”, reflexiona José. De hecho el teatro ha proporcionado una voz importante a problemas que afectan a la comunidad hispana a nivel nacional y local. Además, el teatro ha utilizado su capacidad artística y sus recursos para colaborar con agencias locales y regionales de servicios sociales y humanitarios al ayudarles a presentar temas importantes que impacten la salud, la educación y la sensibilidad cultural.
Cada año, desde 1995, el Teatro Milagro le rinde un tributo a quienes se han ido. “Yo no sabía mucho del tema, hasta que un amigo mío que era latino me presentó la idea de realizar una obra dedicada al “Día de los Muertos”. Desde ahí empecé a pensar en el significado de la muerte”, recuerda.
En el 2007, con “La Carpa del Ausente: El Festival del Día de los Muertos”, el Teatro Milagro revive la tradición de recordar con humor e irreverencia a los soldados ausentes, a todos los que se han ido y de paso realizar una celebración de la vida.
Otra mirada a la muerte
“Uno de los objetivos de presentar un programa del Día de los Muertos es contemplar a la muerte desde una manera sana. La muerte no es algo que debamos temer. Lo que hacemos nosotros es verdaderamente pensar acerca de la vida. Todo lo que hacemos alrededor de la celebración del Día de los Muertos tiene que ser una historia viva, pues es acerca de la gente que amamos”, dice González en entrevista con El Centinela.
Desde su punto de vista, muchas veces la forma en la que es visto el tema de la muerte en los Estados Unidos es de una forma morbosa, es por ello que con sus obras anuales, el Teatro Milagro busca realizar una celebración divertida e irreverente, aunque también puede ser sentimental y triste.
Como parte de su temporada de “Riesgo y Rebelión 2007-2008”, el Teatro milagro presenta a “Mariela en el Desierto”, “ Zapatistas: La Leyenda del Subcomandante Marcos”, “Bodas de Sangre”, “Oyá” y “El laberinto del deseo”.
Justamente, la obra “Zapatista” surgió de la idea de su esposa, Dañel Malán, quien quería escribir acerca del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, un grupo revolucionario en el sureste de México, liderado por el subcomandante Marcos.
Ambos viajaron a Veracruz, Chiapas, Palenque, San Cristóbal de las Casas, Oaxaca y a la ciudad de México para realizar la investigación.
Para el verano del 2008 ambos planean realizar un viaje a Nicaragua para recaudar información y escribir una obra acerca de los movimientos guerrilleros en ese país.
Si usted quiere tener más información del Teatro Milagro para asistir a las obras o involucrarse de manera artística o como voluntario puede llamar al (503) 236-7253 o visitar su sitio de Internet www.milagro.org. Este teatro ha sido como un milagro.