Edición Impresa: 06/15/2004

Cierre de parroquias en Boston

Los ojos de la nación han estado en Boston. Sin embargo, ¿cuál es la preocupación vital en las parroquias católicas de Boston? A pesar de la fijación de los medios: no son los escándalos sexuales; no son los matrimonios de personas del mismo sexo; no es la pena de muerte. El tema central de conversación es el cierre precipitado, al por mayor, y percibido como indiscriminado de iglesias. Cuarenta por ciento de las parroquias católicas y 34 escuelas parroquiales están en la lista de los potenciales cierres.
Corre la voz en las calles de las clases trabajadoras de Boston y en los vecindarios de inmigrantes sobre la división no vista desde que el Juez Arthur Garrity forzó el programa de buses en el Sistema Escolar de Boston hace 30 años. Los tanques de la Guardia Nacional mantuvieron la paz.
La nota positiva en todo esto es la forma como las ciudades interiores de Boston pueden todavía levantarse para el desafío. Las estadísticas nos dicen que uno de seis católicos atienden la misa en forma regular. Para revitalizar y fortalecer la iglesia, no sería mejor el traer de vuelta a los cinco, que el echar a uno? En una de las parroquias con la cual estoy familiarizada , San Marcos, una parroquia de 100 años en el centro de Dorchester, eso fue lo que exactamente decidieron hacer. El ingreso medio es de aproximadamente $20.000 dólares y las rentas están entre $1200 a $1500 dólares al mes. Hace seis meses en los fines de semana la asistencia era de 500 a 700.

A través del trabajo y la dedicación de los parroquianos, cuarta y quinta generación de irlandeses, vietnamitas y haitianos recién llegados (36 grupos étnicos en total) los 1000 asientos de la iglesia se están llenando. En un domingo lluvioso reciente solo había lugar para permanecer de pie. Había menos de dos docenas de carros en el estacionamiento. Mil personas caminaron para ir a misa bajo la lluvia torrencial. Aun más impresionante, esto ha estado pasando en menos de tres meses. Uno solo se puede imaginar que hubiera pasado con más tiempo y el apoyo de la arquidiócesis.

Este mes el piso se esta moviendo en varios vecindarios. La parroquias afectadas fueron la de San William, El Sagrado Corazón, donde tres generaciones se han dedicado a salvar su parroquia étnica y La Puerta al Cielo la cual ha sido una parroquia desde la guerra civil, casa del anterior Embajador al Vaticano Ray Flynn, que disfruta de un legendario CYO, con un número de miembros que llega a varios cientos de feligreses.

Cuando los cierres fueron anunciados, ellos fueron revendidos como posibles modelos para nuevos cierres a lo largo de la nación. Si el hacha cae en Boston, puede que otros aprendan de nuestra pelea, como no alienar y dividir a los fieles. Así como la nación aprendió, hace treinta años.

Pamela Koening

Boston, Massachusetts

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