
Queridos Lectores: Este mes quiero reflexionar sobre la importancia de la iglesia católica, como epicentro de fe y sobre todo, de fortaleza social cuando se decide emigrar a este país. La primera experiencia que tuve, siendo inmigrante, fue la de llegar a un país en el cual necesitaba escuchar y hablar español. Sobre todo, en el momento de hacer amigos, conocer el sitio en el que iba a vivir y también a orar.
Ahí fue cuando me encontré con la posibilidad de asistir a la iglesia y sobre todo, hacerlo para participar de la misa en mi propio idioma: el español. Porque no hay nada mejor que orar y relacionarnos con otros, en nuestra propia lengua.
En ese momento empecé a entender la importancia de la iglesia católica en este país, la cual a través de sus Ministerios Hispanos, se ha consolidado como un sitio, al que sin lugar a dudas pueden llegar los latinos o hispano hablantes para vivir en su entorno cultural.
Y la iglesia de este país, que es indudablemente multicultural, ha trabajado para abrir las puertas y reunir a los católicos, dentro de un ambiente que reconoce su pasado y sus tradiciones. En el caso de los hispanos, el hecho de hablar y celebrar la misa y los sacramentos en español, crea un espacio de identidad cultural que es vital en el proceso de adaptación del inmigrante.
En esa dinámica, es también importante estar al tanto de la realidad que enfrentan los inmigrantes de este país. Realidad que es conocida por todos, sobre todo en momentos en que se habla del tan debatido tema de la Reforma Migratoria. Tema que tiene que ver mucho, con las deportaciones que día a día enfrentan quienes viven aquí sin un estatus legal.
Por eso, el evento del mes que requiere toda mi atención es la Conferencia Nacional sobre Migración 2008, que tuvo como tema “Renovando la Fe, Buscando la Justicia”. La Conferencia se realizó en Washington, D.C. del 28 al 31 de julio y estuvo patrocinada por Migration and Refugee Services de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos y por Catholic Legal Immigration Network, Inc. (CLINIC son sus siglas en inglés). Las conferencias se ofrecieron en inglés, aunque un servicio de traducción simultánea al español, durante las sesiones generales, estuvo disponible para aquellos que lo solicitaron.
Entre los principales ponentes estuvo el Cardenal Roger Mahony, Arzobispo de Los Angeles; Edwige Danticat, inmigrante y escritora haitiana; Christopher Smith, Representante republicano de Nueva Jersey y tradicional defensor de los derechos humanos y de asistencia a las víctimas del tráfico de personas; Immaculee Ilibagiza, superviviente del genocidio de Ruanda y escritora; el doctor Marcelo Suárez-Orozco, conocido experto sobre el fenómeno migratorio; Mauricio Farah Guevara, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México; y representantes del Departamento de Estado, el Departamento de Salud y el Departamento de Seguridad Interna de los Estados Unidos.
El Cardenal Mahony estuvo a cargo de la sesión inaugural e hizo una valoración del papel de la Iglesia y la importancia de que ésta se involucre en el debate migratorio a nivel nacional. La ponencia tuvo en cuenta aspectos importantes tomados de la encíclica Spe Salvi (Salvados por la Esperanza) del Santo Padre y, de acuerdo con el tema de la conferencia, exploró la misión que tiene la iglesia de “dar la bienvenida al extranjero”.
Y me quiero detener en este punto, que es muy importante. ¿Nosotros damos la bienvenida al extranjero? Pues he visto que en nuestras comunidades de fe, nos relacionamos con los que vienen de nuestro lugar de origen pero a la hora de sonreír a otro inmigrante, no hay la misma actitud abierta y de compartir.
Esta conferencia presidida por los obispos católicos, pienso que fue un espacio válido de reflexión y sobre todo, de análisis de las dinámicas que vivimos en nuestras comunidades de fe.
Otra de las sesiones interesantes fue la del doctor Marcelo Suárez-Orozco, profesor de Globalización y Educación en Steinhardt School of Education de la Universidad de Nueva York, quien habló del fenómeno migratorio global, con el fin de dar un enfoque amplio del debate entorno al fenómeno migratorio.
En el caso de los hispanos, siempre hay una razón para emigrar. La más importante y que se desconoce cuando se habla del estatus legal, es la de buscar un trabajo para educar y sacar adelante a la familia. Esto es muy difícil por la situación económica de la mayoría de países de Latinoamérica.
En este contexto, la conferencia toma gran importancia y el análisis de cómo la iglesia recibe a estos inmigrantes es de vital importancia sobre todo, en estos momentos que se discute la reforma a las leyes migratorias.
Durante la conferencia se presentó un panel de oficiales del gobierno estadounidense, que describió los esfuerzos actuales por restaurar el programa de admisión de refugiados, haciendo mención especial de iniciativas recientes dirigidas a iraquíes y personas de otras nacionalidades.
Entre las experiencias que se dieron a conocer estuvo la de Edwidge Danticat quien compartió cómo emigró a Estados Unidos de pequeña y cómo esa experiencia ha marcado su vida desde entonces. También contó la historia de su tío, quien quedó atrapado en el sistema estadounidense de detención de inmigrantes con consecuencias de vida o muerte.
El Representante republicano por Nueva Jersey, Chris Smith, ofreció una perspectiva sobre los asuntos migratorios que considera actualmente el Congreso, incluyendo el tráfico ilegal de personas, protección de refugiados y la reforma migratoria. También dio sugerencias sobre cómo la comunidad católica puede influir en el Congreso para que se erija una legislación positiva al respecto.
Por su parte, Mauricio Farah Gebara, quien sirve en la actualidad como Inspector General de la Comisión de Derechos Humanos de México, habló sobre los numerosos casos de violaciones a los derechos humanos de los que es testigo desde su posición y sobre la migración y los derechos humanos a nivel internacional.
El tema migratorio está a la orden del día y sobre todo ahora que se vive una campaña electoral que determinará quién sucederá al presidente George W. Bush. Es un tema que plantea la desintegración de las familias, la inexperiencia frente a la deportación, la desinformación de muchos inmigrantes frente al proceso que se debe seguir y sobre todo, la necesidad de sobrevivir en este país.
Desde la perspectiva de la iglesia católica, es un tema que nos cuestiona hasta qué punto estamos viviendo las necesidades de nuestro hermano, de nuestro vecino, del inmigrante hispano que viene de un país que no es el mío, pero que está aquí como yo.
Ojalá que no caigamos en la indiferencia y podamos compartir con quienes enfrentan situaciones difíciles a causa del sistema migratorio de este país.
Esta conferencia demostró que los obispos católicos se preocupan por el tema migratorio y lo hacen como guías de una iglesia que crece y se fortalece día a día y que no puede negar que es multicultural y está en un constante proceso de cambio.
Además la postura de recordar la encíclica del Papa y sobre todo, ver la “esperanza” como lema de la conferencia demuestra que el trabajo es difícil y requiere de una visión positiva, más humana y sobre todo, de esperanza, para poder dar la mano al hermano inmigrante que está en este país buscando un futuro mejor.
Es importante recordar el mensaje del Evangelio para ser honestos y sobre todo solidarios con nuestro hermano inmigrante.